Una mujer fantástica

3.50

La película chilena, nominada a Mejor Película Extranjera, es un tributo a la perseverancia y la lucha contra el prejuicio y la tragedia

por PETER TRAVERS | 14 Feb de 2018

Sebastián Lelio / Daniela Vega, Francisco Reyes, Luis Gnecco

Una mujer fantástica es más que una cinta nominada a Mejor Película Extranjera. Es una vitrina para una actriz trans de primer nivel como Daniela Vega. Sony Pictures Classics


Una mujer fantástica: El melodrama trans es un triunfo a la persistencia femenina

En el centro de esta emocionante película –la ficha de Chile en la carrera por el Oscar a Mejor Película Extranjera– hay una actuación llena de belleza y ternura. Daniela Vega es la primera actriz y modelo abiertamente transgénero en Chile, y su interpretación de Marina Vidal, una mujer trans que trabaja como mesera en Santiago para mantener su carrera como cantante, la muestra como un talento de talla mundial. Con actores cisgénero como Eddie Redmayne (La chica danesa), Jeffrey Tambor (Transparent) y Hillary Swank (Los muchachos no lloran) haciendo grandes roles trans, es gratificante ver a Vega aprovechar su momento con tanta autenticidad.

La actriz deja su corazón y su alma como la heroína de la cinta mientras recorre un camino complicado para que el mundo la acepte, y el director/coescritor Sebastián Lelio (Gloria) la acompaña durante todo el recorrido. La primera vez que vemos a Marina está muy feliz. Su novio Orlando (Francisco Reyes), de 57 años, la acaba de invitar a comer por su cumpleaños y hace poco viven juntos. Después, en la cama, él sufre un aneurisma. Su muerte, tras caerse por las escaleras del apartamento, levanta sospechas. No solo para la policía –una detective (Amparo Noguera) somete a Marina a una humillante requisa–, también para la familia de Orlando. Su hermano, Gapo (Luis Gnecco), intenta ayudarla. Pero su exesposa Sonia (Aline Kuppenheim) y su hijo (Nicolás Saavedra) son tan agresivos, que la presionan para dejar el apartamento y la amenazan para que no vaya al funeral.

Vega nos deja ver a una mujer de la que nadie se compadece como para entender sus necesidades y que no le permiten expresar su duelo. Lelio va más allá al condenar a quienes atacan a Marina, condenando a la sociedad patriarcal que permite que crezca el odio. Grabada hermosamente por el director de fotografía Benjamín Echazarreta, la película se vuelve surreal cuando Marina se imagina a ella misma bailando en una discoteca, una versión de la mujer que quiere ser. Pero en la cruda realidad, logra mantener su dignidad y el equilibrio en un mundo que quiere quitarle ambas cosas.

Usar You Make Me Feel Like a Natural Woman de Aretha Franklin en la banda sonora puede ser demasiado directo para expresar cómo se siente Marina tras la muerte de Orlando. Pero Vega nunca hace un movimiento en falso, su interpretación es profunda y te impacta. Una mujer fantástica muestra a un ser humano en el emocionante proceso de inventarse a sí mismo. El resultado es único e inolvidable.


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