Una solitaria obra maestra

4.00

Una solitaria obra maestra

por ROLLING STONE | 01 Mar de 2016


¿Necesitas una prueba de que la animación puede no solo igualar al cine de acción real, sino también superar a la carne y hueso en su propio juego?

Anomalisa es una prueba, una inquietante e hipnótica historia de amor para adultos. Aquí, Charlie Kaufman, guionista virtuoso de ¿Quieres ser John Malkovich?, Adaptación y Eterno resplandor de una mente sin recuerdos, profundiza en la evolución de su audaz e inteligente debut como director, Synecdoche, New York. Anomalisa, financiada en parte a través de Kickstarter, indaga en los profundos misterios de la naturaleza humana mediante el uso de figuras de stop-motion.

Kaufman, codirector, y Duke Johnson (ganador de un Emmy por su episodio navideño animado para Community), hacen funcionar esta maravilla, desnudando las marionetas y convirtiendo el caucho en reflejo de nuestra piel, logrando recordarnos demasiado a nosotros mismos. ¿Qué sucede? Un orador motivacional llamado Michael Stone (magníficamente interpretado por David Thewlis) pasa la noche en un hotel de Ohio, donde dará un discurso a los representantes de servicio al cliente, atraídos por las exitosas ventas de su lanzamiento ¿Cómo puedo ayudarles a ayudar? Sin embargo, Michael se está hundiendo en su habitación antes de la charla. Su matrimonio es una mierda, como oímos en una llamada a su esposa e hijo. Refugiado en el lujo del anonimato escapa a la desesperación tomando una copa en el bar del hotel, con Bella, un romance del pasado. La voz de Bella se llenará de resentimiento y recriminaciones, pero para Michael todas las voces suenan igual. Tal vez, porque literalmente son su propia voz. El maravilloso Tom Noonan habla por todos los otros personajes —hombre y mujeres— que interactúan con Michael.

Todo suena así, hasta que conoce a Lisa (Jennifer Jason Leigh), una exuberante representante de ventas que venera a Michael. Ella no puede creer su suerte al ser invitada a su habitación. Del lado de Lisa ha estado la mala suerte, el amor perdido y las oportunidades desperdiciadas. Michael se identifica con su soledad, pero se siente atraído por la capacidad de Bella para manejarla. El sexo no funciona tan bien porque ella tiene problemas físicos, pero viven una conexión real. Leigh hace de esa figura de plástico una obra de arte. Cuando canta “las chicas solo quieren divertirse” de Cindy Lauper logra que él deje de sentirse como un fracasado. Leigh merece los más altos elogios por el humor, la ternura y el dolor que logra en esta interpretación.

La breve anomalía, que Lisa representa en la rutina de Michael, no será su rápida salvación. En territorio del señor Kaufman las cosas no suceden tan fácilmente. Sin embargo esta película única e inolvidable, originada en un experimento sonoro del compositor Carter Burwell, logra levantarse de una manera singular, filtrarse a través de la búsqueda de sus creadores y brillar en el alma, para instalarse en la historia como una obra maestra.


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