Varios Artistas

3.00

Un homenaje multifacético a uno de los más grandes

por RICARDO DURÁN | 09 Feb de 2018


La industria viene usando estos tributos para revitalizar sus catálogos, y aunque visibilizan el legado de artistas imprescindibles, también nos llevan a preguntar si enfrentamos una enorme crisis creativa traducida en reciclajes infinitos. De cualquier modo, este nuevo lanzamiento merece escucharse con detenimiento.

Un mundo raro: las canciones de José Alfredo Jiménez fue producido por Camilo Lara (Nortec), y se grabó entre Ciudad de México, Monterrey, Los Ángeles, Buenos Aires, Barcelona, Madrid y Texas, con la participación del grupo Calexico, de Tucson, como banda de base.

Hay una irregularidad recurrente en estos tributos; siempre traen algunas versiones preciosas y otras que merecen el olvido. Entre las memorables están Ella, a cargo de Bunbury en su gran estilo cantinero; No me amenaces, un corrido/rockabilly en manos de Adrián Dárgelos (Babasónicos), y En el último trago, que Andrés Calamaro y Lila Downs parecen cantar con un tequila en la mano. El gran Celso Piña nos regala El jinete con una melancolía inspiradora, y David Hidalgo, de Los Lobos, celebra sus raíces con La media vuelta.

Las interpretaciones menos afortunadas corren por cuenta de Beto Cuevas (El rey), Jarabe de Palo (Amanecí en tus brazos) y Julieta Venegas (Te solté la rienda). Sin embargo, todo este disco puede sobrevivir gracias a la desgarradora Un mundo raro, interpretada a corazón abierto por una espléndida Carla Morrison.


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