Vetusta Morla

4.00

La banda de Tres Cantos no baja la guardia

por RICARDO DURÁN | 05 Jan de 2018


Mismo sitio, distinto lugar nos trae a Vetusta Morla presentando canciones con arreglos e interpretaciones cada vez más elaboradas, sin caer en trampas pretenciosas, evocando por momentos al Radiohead más luminoso. La electrónica se filtra con delicadeza y enriquece el paisaje dándole nuevos aires. Aunque hay quienes (seguramente no la banda) ven este álbum como un regreso a las raíces, el paso adelante es evidente. Basta con escuchar algo como La vieja escuela (que por momentos evoca a Arcade Fire) para percibir nuevas ambiciones en una banda que permanece intacta en su integridad, para fortuna de quienes continúan creyendo en el valor de la buena música por encima de las cifras de Spotify o YouTube. Por encima de los ‘fenómenos globales’ de escasa originalidad y dudosa calidad.

Los españoles habían dejado la vara muy alta con La deriva, y ahora se las han ingeniado para hacer un disco repleto de belleza, sorprendiendo sin decepcionar, algo que seguramente demandó mucho trabajo y buen instinto.

La voz de Pucho marca un gran diferencia, y se ha convertido en un sello inconfundible. A la cuidada producción musical se suman letras profundas y cautivadoras, contribuyendo a que Vetusta Morla mantenga su estatus como una de las bandas iberoamericanas más sólidas de los últimos años. Es la misma banda confiable e inspirada que conocemos, pero acá lleva las cosas un poco más lejos al no caer en la comodidad de la fórmula exitosa. Son los mismos pintores, pero estrenan pinceles.


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