We Got It From Here ...

4.00

El esperado regreso trae verdades sobre las elecciones y homenajes a Phife Dawg

por CHRISTOPHER R. WEINGARTEN | 11 Jan de 2017

Foto: Chad Batka/Redux


El primer álbum en 18 años de estos héroes del rap jazz experimental relata el caótico crescendo de las elecciones de 2016: una advertencia para la cultura negra, cantos de sarcasmo sobre la intolerancia y cuestionamientos a los medios. Grabado mucho antes de las elecciones, sin duda es la mejor válvula de escape que los indignados y los confundidos hemos recibido desde las elecciones. Como dice Q-Tip en Melatonin: “El mundo está loco y no puedo dormir”.

Además, la banda fue sacudida a comienzos del año cuando Phife, la voz “temperamental” del grupo, falleció a los 45 años. La sombra de su muerte es el otro tema dominante en We Got It From Here, con homenajes de los otros miembros en varias canciones. El más agudo llega con el líder de facto, Q-Tip, asumiendo la piel de Phife en Black Spasmodic.

Es importante sentir la onda que lo recorre. Libros completos podrían escribirse de cómo el sonido, la identidad, ubicación, fraseo, la visceralidad técnica e incluso el propósito del rap han cambiado desde el último álbum de ATCQ, The Love Movement, de 1998. Pero en términos de sonido y contenido, mantienen la actitud de los humildes y bohemios cosmonautas del funk que inspiraron a Kanye West, Andre 3000 y Kendrick Lamar (todos ellos aparecen aquí). Líricamente siguen reventando las burbujas de la fantasía del hip hop (Kids…) y examinando sus egos en lugar de inflarlos (Ego). Uno de los grupos de rap más atemporales regresa con un álbum que no suena a 1996, pero tampoco al 2016. La mayor reserva es algo que no estaba bajo su control: hace falta más del rústico humor de Phife Dawg, su personalidad y los intercambios juguetones. Su ausencia es algo que lamentamos, honramos y también sentimos.


Deja tu opinión sobre el articulo: