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Abortar es un acto de amor propio y de resistencia

La conmemoración del 28 de septiembre, Día por la despenalización del aborto en América Latina y el Caribe, es una oportunidad para hacer memoria, exigir garantías a los Estados, y celebrar la autonomía de las mujeres y otras personas que deciden abortar
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El puente está quebrado / @elpuestestaquebrado

En 1990, el V Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe instauró el 28 de septiembre como el día destinado a visibilizar y proteger el derecho a abortar de forma segura. Las feministas de la región establecieron esta fecha por la despenalización del aborto en conmemoración del 28 de septiembre de 1871, cuando se sancionó la Ley de Libertad de Vientres de las mujeres negras esclavizadas en Brasil. La convocatoria se extendió por el mundo hasta convertirse en el Día de la Acción Global por el Aborto Legal y Seguro que se conmemora cada 28S. 

El ejercicio de memoria es relevante para reconocer el origen de esta demanda por los derechos de las mujeres. Como menciona Eliana Riaño, integrante de Las Parceras, “en este contexto en el que vivimos es necesario conocer la lucha de las mujeres negras y afro por el derecho a decidir y que justamente deviene de su lucha y de su resistencia por la libertad de sus cuerpas”. 

El derecho a abortar de forma segura es una de las grandes luchas del movimiento feminista en el mundo, pues además de un asunto de salud pública, es una disputa por el derecho a decidir que plantea la libertad, la autonomía, la dignidad y el derecho a la vida de las mujeres y otras personas que abortan. “El aborto enarbola muchas de las demandas que hemos tenido como mujeres feministas ante este sistema que nos impone la maternidad obligatoria, la heterosexualidad obligatoria y que justamente deviene de una lucha que han tenido y hemos tenido las mujeres frente al uso de nuestros cuerpos como una base para la reproducción del Capital. Es un respeto al proyecto de vida que queremos construir, pasando justamente por nuestro cuerpo que es y ha sido un lugar de disputa por parte del capital y el patriarcado”, dice Eliana.


La necesidad de despenalizar el aborto totalmente, garantizar su acceso y promoverlo como un derecho que debe ser protegido, es una demanda que las feministas le siguen exigiendo al Estado colombiano


De acuerdo con la investigación presentada por la Mesa por la Vida y la Salud de las Mujeres, en Colombia se registran anualmente alrededor de 400 casos de mujeres que han sido criminalizadas y enfrentan procesos judiciales por haber accedido a un aborto. Esto ocurre por la permanencia del delito de aborto en el código penal, a pesar de que Colombia tiene una jurisprudencia que protege la interrupción voluntaria del embarazo desde hace 15 años con la sentencia C-355 de 2006.

Andrea Pardo, integrante de la Campaña por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito, considera urgente y pertinente la lucha por este derecho en este momento: “a pesar de que tenemos una sentencia que nos permite acceder al aborto bajo tres causales, hay muchísimas trabas todavía, entre esas que el aborto todavía se encuentra dentro del código penal como delito. Esta barrera gigantesca impacta no solo lo legal, sino que también impacta lo social pues afecta la percepción que se tiene todavía del aborto en Colombia”.

El informe de la Mesa explica que los casos de criminalización ocurrieron a pesar de que las mujeres tomaron una decisión libre y consciente dentro de las causales permitidas y por eso identifican una persecución contra mujeres en condiciones de vulnerabilidad, quienes en mayor proporción enfrentan un proceso penal. El sesgo del aparato judicial que actúa de manera desproporcionada es evidente si se revisan las condenas contra mujeres que deciden abortar y representan el 7,6 % de los casos, mientras que para los delitos de violencia intrafamiliar y acceso carnal violento, las condenas representan un 1,14% y 3,38% de los casos.


“El número de semanas es un factor que afecta especialmente a las mujeres en la ruralidad que tienen barreras adicionales para acceder a la interrupción voluntaria del embarazo, un reflejo de la injusticia y la desigualdad social del país”


Actualmente cursa una demanda ante la Corte Constitucional que busca eliminar el delito de aborto del código penal, liderada por el movimiento Causa Justa que sigue su curso mientras el movimiento feminista se manifiesta en las calles. La necesidad de despenalizar el aborto totalmente, garantizar su acceso y promoverlo como un derecho que debe ser protegido, es una demanda que las feministas le siguen exigiendo al Estado colombiano. Se trata de exigirle al Estado lo que tiene que garantizar. 

Por otro lado, Eliana insiste que de manera paralela hay que reconocer que el panorama legislativo y jurisprudencial no necesariamente cambia de manera inmediata la realidad a las que las mujeres, hombres trans y personas no binaries que abortan enfrentan, y que además, no sobra decir, está llena de violencias. El trabajo autogestionado que realizan las acompañantes, matronas, parteras y profesionales de la salud requiere protección. “Necesitamos proteger el trabajo diario en el marco de una clandestinidad que requiere y demanda ser segura, en especial porque es ahí donde más abortan las mujeres y digo esto porque si bien no ha pasado en Colombia, sabemos que hay persecución contra quienes han decidido poner la cuerpa en la clandestinidad para que otras y otras aborten de manera segura y cuidada”, indica. En el marco de ese panorama con limitaciones, estas redes de acompañamiento buscan llenar de seguridad y tranquilidad a las mujeres dentro de la clandestinidad. “No podemos sentarnos a esperar a que el Estado responda en algún momento, por supuesto que vamos a seguirlo demandando, pero de manera paralela debemos cuidar a quienes acompañan”.

La insistencia en la eliminación del delito de aborto del código penal está relacionada también con este punto, pues la criminalización actual también puede afectar a las personas que acompañan la interrupción voluntaria del embarazo. Eliminar este delito daría más elementos para que la concepción del aborto se transforme socialmente, según indica Andrea Pardo, y así las mujeres se sientan más seguras accediendo su derecho a través de la sentencia, a través de las causales, no obstante, ella agrega: “es un paso para nuestro fin mayor que es el acceso al aborto sin necesidad de causales, que sea libre sin necesidad de una justificación”. 


“Además de valientes son muy poderosas porque pese a lo que la sociedad nos ha impuesto se eligieron a sí mismas, se eligieron primero y eso no es solamente un acto de amor propio sino un acto de resistencia frente a un sistema que nos quiere tristes, agobiadas, en función del capital, del patriarcado, de la reproducción”


El 28 de septiembre es una fecha especial para el movimiento feminista que trabaja por la defensa del aborto los otros 364 días del año, pues es una oportunidad para poner en la agenda política y social otros temas asociados a este derecho. Por ejemplo, para Eliana es necesario que se siga renovando el discurso en torno al aborto para no seguir generando estereotipos de las mujeres que abortan que llega a infantilizar la agencia de las mujeres jóvenes, niñas, hombres trans y personas no binarias cuando deciden abortar. “Es importante soltar el discurso de la pobrecita, que esta fue la última opción, que fue lo que le tocó y por el contrario dignificar el aborto, presentarlo y hablar en voz alta los abortos libres, sin culpa, sin miedos los que se hacen desde la alegría y desde la tranquilidad”.

A su vez, Eliana aplaude la decisión valiente y amorosa que tomaron por sí mismas quienes abortaron y recuerda el papel fundamental del activismo, “afuera estamos muchas tratando de hacer que los abortos sean no solamente elegidos, libres y seguros, sino rodeados de afectos, de amorosidad y desde un enfoque que nos permita sentirnos lo más tranquilas con nuestra decisión antes del proceso, durante el proceso y después del proceso”, dice. Además de la valentía en estas decisiones, Riaño señala que esto implica una subversión de la norma en una sociedad que impone un mandato donde la voluntad de la mujer está en un segundo plano. “Eso no es solamente un acto de amor propio, sino un acto de resistencia frente a un sistema que nos quiere tristes, agobiadas, en función del capital, del patriarcado, de la reproducción y eso es infinitamente poderoso y amoroso para ustedes”.

Otro debate inconcluso que para Riaño es del nivel interno entre las feministas y quiénes trabajan en la defensa del aborto y va de los procedimientos en segundo y tercer trimestre. “Todas las personas que abortan, en todas las semanas de gestación, merecen acceder sin trabas ni culpas a este legítimo derecho. Las mujeres y las personas que abortan también pueden cambiar de opinión y todas las razones y tiempos deben ser igualmente válidos y defendibles por nosotras”. Desafortunadamente, los abortos que se hacen en segundo y tercer trimestre presentan numerosas trabas, violencias y obstáculos en la ruta institucional que pareciera estar hecha para dilatar los procesos de respuesta y someter a mujeres y otras personas que necesitan un aborto a llevar a término maternidades forzadas. Por su parte, Pardo también apunta a que el número de semanas es un factor que afecta especialmente a las mujeres en la ruralidad que tienen barreras adicionales para acceder a la interrupción voluntaria del embarazo, un reflejo de la injusticia y la desigualdad social del país. 

El encuentro en las calles y en la virtualidad convocado para conmemorar este 28S es propicio para enviar un mensaje a las mujeres, hombres trans y personas no binarias que abortan. “Esta es la celebración del camino que nos ha abierto el movimiento feminista, la lucha que nos precede y lo que hemos avanzado en términos de derechos sexuales y reproductivos, sobre todo del aborto. El camino sigue, tenemos más luchas que dar que haremos juntas. Con energía y amor somos más fuertes cada vez y vamos para adelante. No estamos solas, eso es lo más importante. Tenemos un gran activismo que apaña a quienes toman la decisión”, finaliza Andrea.