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ILUSTRACIONES POR LISEL JANE ASHLOCK

Al borde de la extinción

Los efectos del cambio climático en el mundo natural son devastadores, con casi un millón de especies en riesgo de desaparecer en las próximas décadas. Esta es solo una mirada a la situación en una parte de la Tierra

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Por: Andrea Marks & Hannah Murphy

ILUSTRACIONES POR LISEL JANE ASHLOCK

En 1996, una bióloga llamada Camille Parmesan observó una oscura especie de mariposa viviendo en las cordilleras del oeste de los Estados Unidos, la Euphydryas editha había cambiado su rango de migración casi unos 96 kilómetros hacia el norte en búsqueda de temperaturas más bajas. Fue uno de los primeros estudios en documentar las “huellas del cambio climático”, tal como lo puso Parmesan. Esto evidenció que el calentamiento global estaba teniendo consecuencias en el reino animal. 24 años después, estos efectos colaterales son tan frecuentes, dice Wendy Foden que hace parte de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, que ni siquiera se publican. En 2016 Foden y otros científicos identificaron cada uno de los daños generados por el cambio climático en todo nuestro ecosistema, y encontraron que el 83 por ciento de todos los procesos biológicos han sido alterados. Foden se refiere a estos cambios dramáticos como las “grandes pisadas del cambio climático”.

El calentamiento global ha desatado una serie de disrupciones para la cadena de la vida, cambiando los hábitos de reproducción de los animales, el abastecimiento de comida y su propio ADN. Corren peligro no solo por la inestabilidad climática, sino también por la pérdida de su hábitat y la polución producida por el consumo desmesurado de los humanos. En el siglo pasado, las especies han desaparecido 100 veces más rápido que el ritmo natural de extinción, casi 1 millón de especies están en peligro de extinguirse en las próximas décadas, según un reporte de las Naciones Unidas publicado a principios del año pasado. No hay mejor instrumento de medición para medir el peligro al que nos exponemos que la desaparición de la biodiversidad. “La evidencia es muy clara”, dijo Sandra Díaz, una de las autoras del reporte de las Naciones Unidas. “La naturaleza está en problemas. Por consiguiente, nosotros también”.

Coquí

Hábitat: Islas al norte del Caribe / Amenaza: Aumento en la temperatura

Cualquiera que haya visitado Puerto Rico conoce el incesante canto de la rana coquí, un sonido que resuena por el cálido ambiente de la isla, en especial durante la noche. Lo que tal vez no sepas, a menos que seas un herpetólogo, es que la diminuta rana, del tamaño de una pelota de ping pong, está desapareciendo rápidamente. De las 17 especies de coquí nativas en Puerto Rico, tres de ellas ya están extintas, y 13 están en riesgo. En los años recientes, el canto distintivo de las coquí, que suena igual que su nombre, se ha convertido en una alarma: un estudio de 2014 reveló que mientras las temperaturas de Puerto Rico se elevan, los cuerpos de las ranas se han encogido y sus cantos son más agudos. Esta modificación aparentemente minúscula podría dificultar que las hembras reconozcan las llamadas de apareamiento, haciendo que su población se deteriore rápidamente. Tristemente, los anfibios son de las especies más vulnerables, ya que su hábitat depende tanto del agua como de la tierra, y por esto han estado en declive durante décadas. El año pasado, los científicos anunciaron que el cambio climático ha creado una enfermedad en la rana común que podría acabar con la especie en los próximos 50 años.

Tortuga verde marina

Hábitat: Aguas cálidas del océano Atlántico, Pacífico e Índico, con lugares de desove en más de 80 países / Amenaza: Sensibilidad a la temperatura, pérdida de su hábitat

Estos amables gigantes pueden llegar a pesar cerca de 300 kilogramos, las tortugas verdes marinas cruzan océanos completos para llegar a sus lugares de desove favoritos en las playas, donde entierran sus huevos en las costas. Las fuertes tormentas pueden destruir los nidos, y el aumento del nivel de los mares amenaza con borrar las playas, este problema también es responsabilidad de los costosos hoteles y las casas de vacaciones frente al mar. “Las playas de todo el mundo están viéndose afectadas por el desarrollo”, dice Aimee Delach, analista de políticas en Defensores de la Fauna. “Las tortugas no pueden migrar tierra adentro”. Las tortugas, que están en la lista de especies en peligro de Estados Unidos desde 2016, enfrentan otro dilema. La temperatura del lugar del nido es la que dictamina el sexo de sus crías. Entre más caliente, más bebés nacen siendo hembras. Un estudio de 2018 realizado en la gran barrera de coral de Australia reveló que “no están naciendo tortugas macho” en las cálidas playas del norte, el hogar de las más grandes poblaciones de tortugas verdes del mundo. (Más del 99 % de las crías eran hembras). Otros reptiles, incluyendo los cocodrilos y algunas lagartijas, también tienen una determinación de sexo dependiente de la temperatura, se prevé que el problema aumente junto con el calentamiento global.

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