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Apenas vamos dos semanas y 2020 ya es un caos

Incendios infernales en Australia, ataques militares entre Estados Unidos e Irán y desastres naturales en Puerto Rico, Indonesia y México
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Los incendios en Australia han provocado la muerte de más de mil millones de animales y la destrucción de 10 mil millones de hectáreas de vegetación.

David Gray/Getty Images

Los primeros días de 2020 han sido turbios, confusos, violentos y desesperanzadores. El planeta se ha manifestado con furia ante la falta de cuidado y el exceso de explotación de la humanidad, y con toda razón. Hoy, casi dos semanas después de celebrar el Año Nuevo, han sido evidentes las repercusiones de la indiferencia y el mal aprovechamiento de nuestros recursos. La nueva vuelta al sol empezó con desastres naturales, guerras y extinciones; una pena. Y los números son alarmantes.  

Australia sufrió el golpe más fuerte, con una oleada de incendios por todo el país. Se han registrado más de mil millones de muertes animales en el territorio, además de la destrucción de 10 mil millones de hectáreas de vegetación, según la Facultad de Ciencias de Sidney. Los koalas son la especie que más se ha visto afectada, con un estimado de desaparición del 30 % y siendo declarado funcionalmente extinto por la Australian Koala Fundation (AKF). Al parecer, la cifra de koalas sobrevivientes gira alrededor de 80 mil. 

Con casi tres meses seguidos de incendios intermitentes, se han emitido 350 millones de toneladas de CO2 en la atmósfera, casi la misma cantidad de dióxido de carbono que se registra en Australia anualmente. Además, cerca de 200 mil australianos han evacuado sus hogares debido al desastre natural, que fue declarado en estado de emergencia desde hace tres semanas. Un video de las fuerzas militares australianas revela el estado de la situación, y es una barbaridad. 

La disputa entre Irán y Estados Unidos lo secunda, con asesinatos, bombardeos y declaraciones inciertas y peligrosas por parte de los líderes de ambas naciones. El gran detonante fue la muerte del líder militar Qasem Soleimani, uno de los comandantes de más alto rango de las Fuerzas Quds. Ante su muerte, el líder supremo Ayatollah Ali Khamenei aseguró una “dura represalia” contra Estados Unidos. Dos días después, Irán respondió con misiles contra unas bases militares estadounidenses en Irak, aunque no registró muertos. Donald Trump, el presidente de EE.UU., aseguró en una rueda de prensa que ya tenían “reportes de inteligencia con varias horas de anticipación” y las tropas pudieron refugiarse en búnkeres antes de recibir los ataques aéreos.  

Puerto Rico, un nombre que se repitió en los titulares del año pasado tras el derrocamiento y renuncia de su gobernador Ricardo Rosselló, también sufrió en los primeros días del año. El pasado lunes, 6 de enero, a la isla la sacudió un terremoto de magnitud 6.4 y se ha descrito como el más destructivo desde hace más de un siglo para Puerto Rico. Según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), las pérdidas económicas serán por más de 100 millones de dólares. Desde el 28 de diciembre de 2019 se han captado por lo menos 29 réplicas de magnitud 4.0 en la isla, que está apretada por dos placas tectónicas, la de América del Norte y la del Caribe.

Aunque el terremoto sacudió y derrumbó estructuras, solo dejó un saldo de un muerto y ocho heridos en todo Puerto Rico. EFE/Thais Llorca.

Lastimosamente, Colombia también protagoniza la seguidilla de sucesos terribles. Tan solo 10 días después de celebrar el 2020, han asesinado a cuatro líderes sociales en el país. Gentil Hernández y Óscar Quintero en Putumayo, la lideresa Gloria Ocampo en La Estrella y Miyera Hernández en Algeciras fueron las víctimas de los ataques. Junto a estos hechos se codean otros con la misma importancia. La primera especie extinta del año, según la revista Science of the Total Environment, el pez remo gigante chino; las terribles inundaciones en Indonesia, con un registro de más de 60 muertes; y la erupción del volcán Popocatépetl en México, que afortunadamente no fue lo suficientemente fuerte como para afectar los estados aledaños. 

La negligencia del diálogo, la explotación de los territorios, el calentamiento global, la falta de conciencia ecológica y la lucha por el poder nos han llevado a esto. Año tras año, se avivan cada vez más los desastres naturales, la falta de recursos y las disputas internacionales. Ojalá, esta vez, se avive el sentimiento colectivo por cuidar el mundo y unos a otros, más allá de las circunstancias. Como propósito: año nuevo, vida nueva, costumbres nuevas.