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Arturo Char y la presidencia empantanada

El congresista barranquillero fue elegido como presidente del Congreso, pero su relación con Aída Merlano y su poca participación como legislador dejan preguntas en el aire
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Las dudas que surgen alrededor del nuevo presidente del Congreso de la República, Arturo Char, tienen origen tanto en los millonarios negocios de su familia y su no declaración de ningún potencial conflicto de intereses, como por su pobre participación en su ejercicio de congresista. 

Arturo Char es el hijo menor de una familia millonaria y poderosa de la costa Atlántica colombiana. El equipo de fútbol Junior de Barranquilla y los almacenes Super Tiendas Olímpica hacen parte de los negocios más visibles del emporio Char, que desde mediados de los 80 tiene un peso gigantesco en la política de la región, cuando Fuad Char (su padre) fue elegido como gobernador del Atlántico.

La llegada de Arturo a un cargo público fue en 2006, cuando llegó al Congreso por el partido Cambio Radical. Dos años más tarde, en 2008, su hermano mayor Álex Char quedó como alcalde de Barranquilla y desde entonces su familia ha manejado los hilos políticos de la ciudad (en 2015 fue elegido por segunda vez). 

De acuerdo a La Silla Vacía, una buena porción de los contratos otorgados durante el segundo mandato de Álex Char fueron entregados a cuatro empresas cuyos dirigentes han aparecido en las declaraciones de Aída Merlano sobre la compra de votos en la costa, como Faisal Cure (quien habría entregado dinero para comprar votos) y Julio Gerlein (pareja de Merlano).

La excongresista ha hablado de sus lazos con los Char. Incluso mencionó específicamente a Arturo Char como una de las personas que la ayudaron a fugarse el año pasado cuando estaba en una cita con el dentista y de participar activamente en una estructura criminal para comprar votos. Por estos señalamientos, la Corte Suprema de Justicia pidió investigar al hoy presidente del Congreso por una “posible corrupción electoral”.

El tercero de los hermanos Char, Antonio, no es tan conocido como Arturo y Alejandro, pero su nombre figura en letras mayúsculas en las empresas privadas de la familia. Según El Espectador, es el presidente de Super Tiendas Olímpicas y el Junior, además de tener lazos con el banco Serfinanza y Portales Urbanos S.A., entre otras compañías. 

Una investigación de Cuestión Pública muestra que el patrimonio de Arturo Char está conectado a las empresas de su familia, y que podría influenciar en los negocios que se realizan. Sin embargo, El Espectador aclara que este año no declaró ningún conflicto de interés.  

Además, su bajo desempeño como funcionario público en el Congreso contrasta con sus aspiraciones como cantante. “No tengo mucha impresión sobre él, lo he visto si mucho dos veces, y nunca interviene”, dijo Wilson Arias, senador del Polo Democrático y uno de sus compañeros en la Comisión Cuarta. Mientras tanto, en 2019 dedicó buena parte de su tiempo a grabar algunas canciones con aires tropicales, más propias de un soñador aspirante a estrella musical que de un senador de la República. 

El próximo 27 de julio, Arturo Char debe presentarse ante la Corte Suprema para responder por los señalamientos de Merlano, una semana después de ser elegido como presidente del Congreso.