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Arzobispo de Cali pide disculpas a los indígenas y propone soluciones al Gobierno

“La gente está en una protesta precisamente porque no tiene mínimos vitales”, dijo el monseñor Darío de Jesús Monsalve en una reciente entrevista
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CaliTV; Andrés González

El arzobispo de Cali, Darío de Jesús Monsalve, emitió una carta dirigida hacia Aida Quilcé, consejera de Derechos Humanos de la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC), y Hermes Pete, consejero mayor del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC), en la que le pide perdón a la Minga Indígena en nombre de la ciudad y sus autoridades. En ella expresa su rechazo a los ataques de los que fue víctima la comunidad en su estancia en la ciudad y que dejaron como resultado a cerca de una decena de comuneros heridos por arma de fuego.

“Que sean todos sujetos de derechos, protagonistas de la solución a los graves retos de la historia injusta, violencia asesina y pandemia que, con la violencia, nos ponen en estado de emergencia social y crisis económica y política”, dice en un fragmento. “¡Protesta sin armas y concertación con garantías”.

Sus declaraciones han generado opiniones divididas entre quienes aprecian sus palabras y aquellos que le han pedido que se marche de la ciudad, sin embargo, en conversaciones con W Radio, el monseñor extendió sus argumentos, profundizó sus recomendaciones al Gobierno y aseveró que la única persona que puede pedirle salir de Cali es el Papa Francisco .

En tal entrevista, el arzobispo aclaró que su propuesta para el cese de la violencia es evitar los disparos, que el Ejército y la Policía Nacional sean “fuerzas disuasivas” y de acompañamiento y protección de los ciudadanos, y que haya retenes en las calles para la detección de armas. “Hay que congelar el porte de armas. Esta es una ciudad que es un arsenal por donde la mire: seguridad privada, particulares, gente con armas amparadas, pandillas urbanas, milicias”, comentó al nombrar algunas de las problemáticas sociales que han azotado Cali desde hace unas décadas. “El riesgo es que todo ese arsenal del entorno se una con el arsenal urbano y se genere una situación irreversible”.

Otras de sus sugerencias es proteger la protesta y la no satanización de los bloqueos, señalando que esa ha sido la única forma que han tenido los habitantes de las zonas más marginalizadas de la ciudad de ser escuchados e incluidos en una “cooperación de salvamento colectivo”. Además, agregó que es fundamental ofrecer garantías jurídicas, otras para la protección a la vida de los reclamantes, asegurar los mínimos vitales y solidarizarse con las víctimas.

Al ser cuestionado por su posición frente a esta forma de manifestación, el monseñor Monsalve contestó explicando que quienes están allí bloqueando las vías lo hacen por necesidad, “La gente está en una protesta precisamente porque no tiene mínimos vitales. Si tú le dices a un muchacho, ‘Deje pasar comida’, pero a ese muchacho no le ofreces comida, ya eso es otra cosa”.

Al final, añadió que espera que el Gobierno se convierta en uno de tránsito, “un viraje de fondo” en el que se comprenda que el único camino para avanzar es la concertación y no las dilaciones ni distracciones.