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Cuidar la salud mental en medio de una crisis social

Ante un panorama de violencia y angustia generalizada, es muy importante hablar de estrategias de cuidado y contención emocional
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Tima Miroshnichenko

*Laura Vásquez Roa y Melisa Parada Borda

Como especie que vivimos en sociedad, la salud mental de los humanos está inherentemente conectada con los eventos que ocurren a nuestro alrededor. En un momento de gran agitación social es recurrente leer y oír a muchas personas angustiadas, agobiadas y desorientadas. ¿Cómo cuidar nuestras emociones y por qué es importante hacerlo?

El psicólogo español Ignacio Martín-Baró, una de las figuras más reconocidas de una rama de esa disciplina, se rehusaba a entender la psicología como una forma de conocer patrones de conducta universales y compartidos por toda la humanidad. Por el contrario, señalaba que la psicología tenía como misión comprender la forma en la cual el contexto y los individuos se influyen mutuamente. Pues bien, en un momento en el que se desarrollan en las calles manifestaciones protagonizadas por el movimiento social, es común que se generen emociones como la rabia, la frustración, la angustia, emociones que se trasladan también a aquellas personas desde sus casas se informan a través redes sociales y no saben cómo gestionar esos estados de ánimo.

Ana Cristina Medina Beltrán, psicóloga integrante de la colectiva de atención psicosocial SanAcción, reconoce que el miedo y la angustia son emociones legítimas que generan impactos en la salud mental de las personas, más en medio de este contexto. La impotencia ante los casos de abusos policiales, asesinatos y atentados contra las y los manifestantes son un factor estresor innegable. Ante esto, la primera recomendación que da Ana Cristina es no mantener en el ámbito privado estas emociones: “Usted en su casa no es la única persona que está sintiendo miedo y es importante que lo pueda hablar con otras personas. Hay una realidad sombría que estamos viendo en las calles y en las redes sociales, pero también como colectiva les decimos que es importante sentir lo que están sintiendo, hablar y rodearse de muchos afectos”.


“Nuestra salud mental también es un derecho y tenemos que propender por el cuidado integral de nuestras mentes, corazones y cuerpos”


Otro aspecto con el que hay que estar atentos es la sobrecarga emocional pues de acuerdo con Ana Cristina, el no controlarla puede desencadenar en una sensación inmanejable de impotencia y una afectación considerable de la salud. Por ello, agrega que en estos momentos hay grupos de profesionales en salud mental que están ofreciendo atención psicológica gratuita o bien, abriendo espacios en sus redes sociales para que las personas que estén afectadas por la coyuntura puedan exteriorizar lo que están sintiendo. “También hay acciones en colectivo, desde la colectiva SanAcción estamos movilizando unos círculos de escucha en tiempos de angustia que serán miércoles y sábados a las 6:00 p.m. Vamos a mantenerlo hasta que mejore o termine la situación”, comenta.

Durante esta última semana las redes sociales han sido una herramienta muy útil para informar en tiempo real sobre lo que está sucediendo en las calles y en los barrios con las movilizaciones. Desde el 28 de abril se han conocido fotografías y videos de manifestaciones en diferentes puntos del país, pero así mismo se han registrado múltiples abusos por parte de la fuerza pública sobre civiles. Al respecto, Ana Cristina levanta una alerta por la sobreexposición a estos medios (que también se prestan para generar pánico colectivo y difundir fake news), por lo que aconseja compartir contenidos positivos de lo que está sucediendo en las jornadas de protestas.

En momentos tan difíciles, cada quien ha expresado su apoyo a la causa a su modo y con lo que está dentro de sus posibilidades, ya sea que esto signifique estar dentro de sus casas haciendo control o desde fuera uniendo su voz a la de cientos de personas. Para los segundos, la sugerencia de Ana Cristina es buscar “alternativas prácticas de protección” y reitera la necesidad de fortalecer las redes de apoyo. “Hay personas cerca que también se están sintiendo así que también pueden colaborar y pueden escuchar. No es esta escucha vacía sino hablando con otras personas podemos inclusive encontrar buenas herramientas que también nos funcionen a nosotros”, expresa.

La recomendación final es desconectarse temporalmente, buscar técnicas de respiración para el control de la ansiedad y ser conscientes de nuestro propio cuerpo, no dejarlo quieto. Y al momento de volver a revisar contenidos en Internet, filtrar de una manera “amorosa, consciente y amable” la información que estamos recibiendo y publicando. “La manifestación y la protesta social son un derecho, no nos tiene que costar la vida, pero nuestra salud mental también es un derecho y tenemos que propender por el cuidado integral de nuestras mentes, corazones y cuerpos”, afirma.