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Deborah Dugan, exdirectora de los Grammy, denuncia a la Academia por acoso sexual

La queja incluye una acusación al exdirector ejecutivo Neil Portnow por acosar a una artista
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Rozette Rago para ROLLING STONE

POR ETHAN MILLMAN & JON BLISTEIN

Deborah Dugan, quien hasta la semana pasada fue la directora ejecutiva de la Academia de Grabación, denunció que fue acosada sexualmente por el consejero legal de la organización y suspendida por poner varias quejas por comportamiento indebido en la comisión de equidad. El texto de 46 páginas fue conocido solo unos días antes de la ceremonia de los Premios Grammy.

La demanda, que tiene cargos por discriminación, es lo más reciente en los inconvenientes entre Dugan y la Academia. El jueves pasado, 10 antes de la entrega de premios, Dugan fue suspendida tras una presunta queja por su comportamiento.

Después de este incidente, Variety informó que un exasistente de la Academia estaba organizando una demanda contra Dugan por “una situación insostenible en las oficinas, que incluyó abuso verbal y maltrato” (el asistente acudió a la firma de Patty Glaser, una abogada de renombre que ha representado a Harvey Weinstein y Charlie Walk, el exdirector de Republic Records que fue acusado de conducta sexual inapropiada por cinco extrabajadoras).

Dugan, por su parte, asegura en su demanda que la suspensión se dio por un correo del 22 de diciembre de 2019 enviado a recursos humanos en el que expresó su descontento por el acoso sexual de Joel Katz, el consejero legal de la Academia. También se refirió a “los impactantes conflictos de interés, la autocontratación de algunos miembros de la junta y las irregularidades a la hora de elegir a los nominados de los Premios Grammy, todo gracias a la mentalidad de un ‘club de niños’ y la forma de mantener el poder en la Academia”.

Acusaciones de acoso sexual contra Joel Katz

Dugan asegura que Katz la acoso en una cena en mayo de 2019 durante una reunión de la junta general de la Academia en Laguna Niguel, California. La ejecutiva reclama que él la llamó “bebé” y habló de su apariencia varias veces durante la cena. Katz, al parecer, le dijo a Dugan que tenía mucha plata, que deberían pasar tiempo juntos y que “viajar a todas mis casas sería algo agradable de compartir”.

“De hecho, en cada conversación que la Sra. Dugan tuvo con el Sr. Katz tras la cena del 18 de mayo de 2019, él le dijo que era bonita y la llamaba ‘bebé’”, dice la demanda.

“Las acusaciones de acoso sexual y la descripción de la cena en el restaurante del Ritz Carlton por parte de la Sra. Dugan son falsas, y el Sr. Katz las rechaza categóricamente”, dijo Howard Weitzman, abogado de Katz, en un comunicado para ROLLING STONE. “La comida fue dos meses y medio antes de que la Sra. Dugan empezara su trabajo. El Sr. Katz cree que fue una reunión productiva y profesional en un restaurante donde otros integrantes de la Academia estaban cenando”.

“Los reclamos de la Sra. Dugan son falsos, y se presentaron por primera vez siete meses después de la comida”, continúa el comunicado. “El Sr. Katz cooperará en todas las investigaciones o demandas al decir la verdad. Ojalá la Sra. Dugan haga lo mismo”.

Acusaciones de acoso sexual contra Neil Portnow, exdirector ejecutivo de la Academia

Puede que la parte más sorprendente de la demanda de Dugan involucre una presunta violación por parte de Neil Portnow. Dugan dice que en el segunda día de una reunión de la junta en mayo de 2019, antes de que empezara su trabajo, la llamaron de afán a una sala de conferencias y le dijeron que una “artista extranjera” e integrante de la Academia había acusado a Portnow de violarla tras un concierto en Carnegie Hall. Aunque no se conoce su nombre, “Un psiquiatra confirmó que el encuentro entre el Sr. Portnow y ella no fue consensuado”, aseguró el abogado de la artista.

Según Dugan, algunos miembros de la junta de la Academia ya sabían de la acusación y no le dijeron cuando acepto el cargo de CEO. También hay información que dice que otros integrantes decidieron permanecer en silencio “a pesar de que debían votar al día siguiente para decidir si se le daba un bono al Sr. Portnow por su trabajo con la Academia”. Antes de que se escondiera la presunta violación, Dugan asegura que le pidieron “contratar al  Sr. Portnow como consultor por la inmensa suma de USD 750 mil”. Ella se negó.

Corrupción en la votación de los Grammy

En la demanda de Dugan también se habla del turbio proceso para escoger a los nominados a los Grammy, y presenta detalles de la elección en la que la junta directiva de la Academia “controla, en gran parte, quién es nominado a los Premios Grammy”. Tras los votos de las 21 mil personas elegidas por la organización para votar por los posibles nominados, hay distintos comités que delimitan esta elección a 20 artistas por premio.

Estos “comités secretos” están formados por miembros de la junta que representan a los artistas que pueden ser nominados, asegura Dugan. La demanda se refiere a una instancia en la que un músico estuvo en la parte más baja de la lista de 20 para canción del año, pero que acabó sentado en el comité junto a su representante. Al final fue nominado, superando a estrellas como Ed Sheeran y Ariana Grande.

En la categoría a mejor interpretación de jazz, los artistas también hicieron parte del proceso. La junta puede nominar a músicos que no entraron al listado de 20, lo cual llevó a que entraran otros 30 artistas que no tenían los votos de la Academia.

Gastos exagerados y conflictos de interés

De acuerdo a Dugan, uno de los ejemplos más claros del “club de niños” en la organización era la “disposición de aceptar a regañadientes el pago de cuotas legales exorbitantes para colegas de grandes firmas que tienen un conflicto muy fuerte con su trabajo para la Academia”. En la demanda se asegura que a Katz le pagaron USD 250.000 para que siguiera trabajando con ellos, sin contar los viajes y otros gastos “que se hicieron sin autorización previa”.

Además, la Academia le pagó USD 15 millones por el trabajo legal de su firma, Greenberg Traurig. Otros abogados y grandes firmas también han recibido millones de dólares, incluyendo a Proskauer Rose y Chuck Ortner. Durante su primera semana de trabajo, Dugan dice que le pidieron aprobar un pago de USD 250.000 para Ortner por su rol como consultor.

Esto representa un conflicto de interés porque Katz y Ortner también representan a integrantes de la junta directiva de la Academia, artistas y otras entidades e individuos de la industria musical que tienen intereses en las decisiones que se toman. Cuando Dugan quiso reducir esos gastos y contratar a otro abogado, se lo impidieron. En cambio, “La Academia decidió aumentar la cantidad de dinero” que iba a parar en manos de Katz y Ortner.

En un comunicado, Douglas Wigdor y Michael Willemin, los abogados de Dugan, dijeron, “La demanda que interpusimos hoy contra la Academia Nacional de Artes y Ciencias de la Grabación (los Grammy) demuestra tácticas parecidas a la de los individuos que defienden a Harvey Weinstein. El intento de la Academia de cuestionar a Deborah Dugan es un esfuerzo transparente de quitarle el foco a las actividades ilegales. Esta descarada forma de venganza es muy común en las corporaciones en Estados Unidos, incluso después de #MeToo, y usaremos todos los recursos legales necesarios para asegurar que los responsables paguen por sus acciones”.

Un representante de la Academia respondió a las acusaciones a través de un comunicado. “Es curioso que la Sra. Dugan nunca habló de estas graves acusaciones. Solo lo hizo una semana después de que una trabajadora se quejara porque ella había creado un ambiente de trabajo ‘tóxico e intolerable’, además de tener una ‘conducta abusiva’. Cuando habló de sus ‘preocupaciones’ con recursos humanos, pidió que ‘no tomaran acciones’ como respuesta”.

“Sin embargo, inmediatamente empezamos una investigaciones independiente para revisar la posible conducta inapropiada de la Sra. Dugan y sus reclamos. Estas investigaciones están en proceso. La Sra. Dugan fue suspendida después de proponer su salida y pedir USD 22 millones a la Academia, que es una organización sin ánimo de lucro. Nuestra lealtad está con los 21 mil integrantes de la industria de la grabación. Lamentamos que la Sra. Dugan les esté robando la noche más grande de la música a ellos y estamos trabajando para resolver el asunto lo más rápido posible”.

Wigdor y Willemin respondieron inmediatamente con un segundo comunicado. “Es completamente falso que la Sra. Dugan no haya interpuesto sus quejas antes de que se conocieran las acusaciones en su contra. Durante todo su trabajo en la Academia habló de sus preocupaciones, e incluso hizo presentaciones enfocadas en la diversidad y la inclusión durante las reuniones de la junta. Además, otras personas han hablado. Como dice en la demanda, artistas, trabajadoras de la organización y otros miembros de la junta se han referido a lo dicho por la Sra. Dugan. La Academia ha perdido su rumbo y abandona a la industria de la grabación, en cambio se ha dedicado a ignorar el ambiente del ‘club de niños’, las irregularidad y los conflictos de interés”.

Al día siguiente de que se conociera la demanda, Claudine Little, directora administrativa de la Academia y quien puso la queja por el presunto bullying de Dugan, dijo que todo es una “falsa narrativa” y que está preparando una demanda contra ella por el abuso y el mal trato. 

El jueves, en su primera entrevista y aparición pública desde que fue suspendida la semana pasada, Dugan habló en Good Morning America sobre la situación.

Al inicio de la entrevista, Dugan habla del acoso que sufrió por parte de Katz, quien intentó besarla y le hizo comentarios inapropiados. “Sentí que me estaban probando para ver cuánto podía aguantar sin hablar. Y me di cuenta de que eso era una actitud para dejar claro su poder, justo cuando estaba a punto de entrar al comité”, dijo Dugan.

También se refirió al comunicado del representante de la Academia y explicó por qué le pidió a recursos humanos que no actuara. “Quería hacer un cambio desde adentro. Atravesé el país, tuve un gran trabajo, creí en lo que la Academia debía defender: a los artistas. Cada paso que daba, me decía, ‘Bien, puedo hacer la diferencia, puedo arreglarlo, puedo trabajar con este equipo’”.