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El amor viene con calorías

Algunas investigaciones encontraron que parejas que mantienen relaciones satisfactorias tienden a ganar más peso que aquellos que están insatisfechos con su pareja
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Andres Ayrton

Un patrón predecible después de unas cuantas salidas y cuando las cosas van en serio es que ambas partes de la relación ganan peso. Hablamos de veinteañeros, cuarentones, adolescentes… Está en nuestro imaginario social que estar en pareja te hace subir de peso y puede ser real. 

Ahora, el otro lado de esto y lo que no es tan obvio es el papel que juega el bienestar en esa probabilidad de ganar unos kilos. Algunas investigaciones encontraron que parejas que mantienen relaciones satisfactorias tienden a ganar más peso que aquellos que están insatisfechos con su pareja, probablemente sea porque hay confianza para repetir un segundo plato de pasta. 

Antes de seguir, vale aclarar que este efecto no es algo necesariamente malo. Ya está bueno dejar de pensar que ser gordo es lo peor que nos puede pasar. Si bien llevar una alimentación saludable es benéfico para todo el mundo, esta no se refleja necesariamente en el peso de una persona. 

El panorama de Colombia en términos de peso nos muestra que algunas encuestas y resultados sobre el Índice de Masa Corporal presentaría un número elevado en población joven, mientras que en adultos el sobrepeso alcanza el 36,2 % y la obesidad llega a 21,3 %. Las mujeres tienden a superar a los hombres, tanto en sobrepeso como en obesidad, según un estudio liderado por Carlos O. Mendivil, profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de los Andes. 

Volviendo a las parejas, una amplia encuesta dirigida por Diet Chef en Gran Bretaña reveló que dos tercios de las parejas aumentan de peso, y esto se atribuye a un estilo de vida más “perezoso” como también a las salidas a comer en restaurantes que se hacen más comunes. 

Los estudios también señalan que las mujeres tienden a subir más de peso que los hombres durante las relaciones. Ganar peso normalmente sucede cuando la mujer se junta con su pareja y adopta sus hábitos alimenticios que incluyen alimentos más grasosos o con mayor concentración de calorías. Pero esto funciona en ambos sentidos. Si uno de los dos engorda, sin importar el género, existe el 37% de probabilidades de que al otro también le ocurra. 


En la convivencia las parejas se sienten cómodas para no salir y quedarse viendo televisión o tomar alcohol juntos, y esos comportamientos llevan a subir de peso.


De acuerdo con la doctora Catherine Hankey, nutricionista en la Universidad de Glasgow, quien ha hablado ampliamente sobre el tema, las parejas estables normalmente ganan de uno a dos kilos en los primeros tres meses de vivir juntos. Luego, cuando se casan, suben otros dos o tres kilos adicionales durante el primer año de matrimonio. 

Si bien, este peso de más puede influir en la autoestima, en la percepción propia del cuerpo y en las dinámicas entre las relaciones, nuevas investigaciones arrojan resultados interesantes sobre lo opuesto: el sentimiento de bienestar. Los investigadores de la Universidad Central de Queensland examinaron datos de una década de más de 15,000 voluntarios a los que se les preguntó sobre sus hábitos y elecciones en su estilo de vida. 

En promedio, las personas en relaciones felices subieron alrededor de seis kilos más que los que estaban solteros, quienes sumaron un promedio de dos kilos por año. Sin embargo, la investigación descubrió que las parejas comen más frutas y vegetales, evitan la comida rápida y se mantienen lejos del cigarrillo en mayor proporción que los solteros. “Si bien pueden incluir comida saludable y alejarse de las comidas rápidas, las personas suelen consumir más calorías y porciones más grandes en compañía que otros que lo hacen a solas, resultando en una gran ingesta de energía”, escriben los investigadores. 

Paul Salter, editor de nutrición en Bodybuilding sostiene que los estilos de vida de cada uno también influyen en este tema: “He trabajado con docenas de parejas en los últimos años y encontré que los mayores obstáculos para una alimentación sana son los diferentes horarios y los diferentes estilos de alimentación, es decir, depender de la comida rápida en lugar de cocinar juntos”.  


Las parejas que se sienten más seguras tienden a descuidar su salud porque sienten que su compañero los amará sin importar nada. Este factor es más marcado si los dos comparten hábitos poco saludables.


Felicia Romero, experta en nutrición, concuerda con que la comodidad juega un papel fundamental en el subir de peso ya que esto hace que las parejas abandonen los hábitos saludables que alguna vez tuvieron y prefieran comer afuera más a menudo o desarrollar rutinas menos activas. Advierte también que si uno de los dos decide abandonar hábitos alimenticios más saludables, el otro tendrá la influencia para hacer lo mismo.

Si la pareja quiere perder esos kilos que ambos subieron, Salter recomienda que hablen abiertamente sobre nutrición, salud, ejercicio y la necesidad del bienestar en un intento de encontrar un punto medio. 

Para abandonar los malos hábitos recomienda cocinar y hacer ejercicio juntos. Escoger una receta saludable en internet o de un libro de cocina y prepararla ojalá juntos. Para ejercitarse, dar una caminata después del almuerzo o la comida algunos días a la semana puede ser útil y también una buena forma de fortalecer lazos con nuevas actividades. Paul recomienda puntualmente a las parejas priorizar el estar juntos a la hora de comer sin que importe el conflicto de horarios.

Y por último, lo más importante, es el apoyo mutuo, que entre las dos partes de la relación se animen mutuamente para definir y si es el caso lograr las metas para comer de manera saludable y/o bajar de peso (que no es lo mismo, insistimos). Si la preocupación es mayor, una buena opción será trabajar con nutricionistas profesionales que ayuden a construir hábitos saludables y realistas de acuerdo con el tipo de cuerpo de cada persona.