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El coronavirus nos recuerda la corrupción y la desigualdad que se vive en el Amazonas

Elsi Angulo, exprocuradora regional del Amazonas, denuncia en un nuevo libro la corrupción institucional en la Procuraduría
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Puerto Nariño, segundo municipio de Amazonas.

Libro Elsi Angulo

La pandemia por COVID-19 ha arrojado nuevas luces sobre un asunto muy viejo: la enorme desigualdad social que se vive en Colombia, sobre todo en términos regionales. Esta desigualdad ocurre en diferentes niveles geográficos, por eso lugares como el Amazonas colombiano, así como muchas otras regiones del país, aparecen constantemente en nuestra cabeza como zonas “abandonadas por el Estado”. Esta noción, aunque parezca honesta y sea muy común, oculta un discurso sobre cierto tipo de geografías políticas que al aceptarlas refuerzan esta desigualdad. Esto es, como indica la antropóloga Margarita Serje, un argumento que funciona como una cortina de humo que oculta una serie de condiciones de estas regiones y sus pobladores, a la vez que legitima y encubre unas prácticas e intervenciones del Estado que han favorecido históricamente la economía de las grandes ciudades. 

Con más de 2.500 casos a la fecha y varias semanas de tensión en Amazonas por lo que se denuncia como la incapacidad institucional de responder ante esta pandemia, el coronavirus ha resaltado las falencias históricas en la administración de esta zona del sur del país. Contratos millonarios de obras inexistentes, primas con dineros públicos que reciben funcionarios a los que no les corresponde, sistemas de salud precarios y endeudados, así como profesores y directivos que abusan sexualmente de niñas y niños indígenas. Estas son parte de las denuncias que Elsi Angulo hace en su libro Amazona$. Ser corrupto sí aguanta, Procurador.

Elsi lleva alrededor de dos años buscando una explicación para lo que considera fue un castigo a su gestión honesta pero incómoda como funcionaria pública en el departamento amazónico. En 2018, luego de aproximadamente ocho meses en su cargo, recibió la notificación desde la oficina central en Bogotá, firmada por el procurador general Fernando Carrillo. Allí se le declaraba insubsistente, es decir que fue retirada de sus funciones como procuradora regional. Como ella misma reconoce, este tipo de cargos tienen la característica de ser de libre nombramiento y remoción. Aun así, la coincidencia ubica esa decisión muy cerca de varias irregularidades relacionados con políticos de la región que se vieron afectados por sus decisiones. 

Libro Elsi Angulo

“Yo siempre he querido vivir en mi tierra, nunca tuve sueños americanos, todos mis sueños han sido tumaqueños”, dice esta abogada afrocolombiana que vivió en el exilio por causa de la violencia del conflicto armado, cuando en 2004 salió del país, pero que regresó en 2015 en el marco del Acuerdo de Paz. Su vuelta al país representó trabajar como funcionaria pública en la Procuraduría en diferentes cargos y regiones, el último de ellos en Leticia.

A finales de 2017, y luego de ser asesora cercana a Carrillo, fue designada como procuradora regional de Amazonas. “Al llegar me doy cuenta de que es una procuraduría desprestigiada…Entre junio y julio de 2018 se empiezan a ver resultados del trabajo que venía haciendo. Hicimos mucho a pesar de las dificultades de no tener personal. Tomamos muchas decisiones, una de esas es que inhabilité a 20 diputados del Amazonas. Para mí simplemente era un caso más, un caso que estaba a punto de prescribir. Si no los inhabilito estaría yendo en contra de la ley”. El caso al que se refiere es al que le atribuye su destitución, pues afectó directamente a políticos con nexos poderosos. En esa ocasión, sancionó un proceso que ya estaba adelantado por un detrimento de 230 millones de pesos que cobraron estos diputados y exdiputados por concepto de primas de vacaciones a las que no tendrían derecho. “Las faltas que ellos cometieron eran tan claras que no necesitaba mucha explicación”, dice Angulo y comenta que esta decisión fue bien recibida entre la población. “Cuando nos acostumbramos a la impunidad estas decisiones parecen un acontecimiento. Esto hizo que algunas personas empezaran a tener confianza hacia la procuraduría”. 


“Allá los directivos y docentes violan a los niños y hay un pacto de silencio, pero todo el mundo lo sabe. Es más, a los funcionarios públicos eso les parece un chiste”


Las preocupaciones que tenía Angulo iban más allá del caso de los diputados. A través de una médica que se iba hastiada del departamento, se enteró de los casos de abuso sexual especialmente contra niñas indígenas por parte de profesores y directivos de las instituciones educativas. “Allá los directivos y docentes, violan a los niños y hay un pacto de silencio, pero todo el mundo lo sabe. Es más, a los funcionarios públicos eso les parece un chiste”, explica Elsi cuando recuerda que encontró que esta era una práctica común. En su momento decidió enviar un mensaje de ayuda al interior de la Procuraduría y pidió a los funcionarios públicos una política de cero tolerancia con esos casos. “Yo llego a esos corregimientos que se llaman zonas no municipalizadas, lugares a donde no ha ido ningún procurador. Voy a estos lugares tratando de realizar acciones preventivas con relación a este tema. Aunque podía suspender o sacar del puesto a un profesor, también era mi interés que la comunidad tuviera herramientas para prevenir esas situaciones”. 

Al acercarse a las comunidades indígenas empieza a notar una multiplicidad de irregularidades de magnitudes enormes como acueductos pagados que solo existían en el papel. “No solo está lo de las violaciones, sino que la corrupción administrativa es de un descaro absoluto. Cuando vuelvo a Leticia, busco los contratos y están pagados. La plata se la han robado y se la robaron los gobernadores que han pasado por ese cargo”. 

A pesar de la gravedad de estos casos, Elsi cree que el detonante para que su presencia se tornara incómoda en el departamento fue el caso de los diputados sancionados. “Les pegó duro porque estaba involucrada toda la clase política del departamento y eso solo importa allá. El Amazonas parece una isla; a nadie le interesa los asuntos que pasan allá por la misma forma colonial en la que se administra el país. En el libro hay evidencias de que efectivamente una señora representante a la cámara en compañía de algunos de esos diputados accede a un senador y juntos van con el procurador general para pedir mi cabeza, y Fernando Carrillo se las da”.

Aunque todo ocurrió muy rápido, nadie en Bogotá la quiso atender y su declaración de insubsistencia se impuso con el silencio. Elsi construye en su libro las explicaciones sobre lo ocurrido. Para ella, la Procuraduría General de la Nación no puede entenderse más allá de un fortín político a donde se accede usualmente gracias a un padrino político. “Cuando me declaran insubsistente yo tenía una reunión con el Gobernador y lo noté muy feliz. Luego de que acabó la reunión me di cuenta de que estaba feliz porque me iban a echar. Todos sabían menos yo”.

Tras varios meses y varias denuncias que ella se encargó de adelantar, le ha seguido la pista a lo que pasa en Amazonas. Entregó a la Fiscalía toda la información que tenía y aunque ha visto algunos resultados, dice que la denuncia es muy compleja y tomará tiempo. “Me enteré por accidente en febrero del 2020 de que la Fiscalía dictó una medida en contra del gobernador y las pruebas incluyen toda la información que yo le di a la Fiscalía”. 

Procurador General y Procuradora Regional (de Bolívar). Libro Elsi Angulo

Elsi aún espera que se determine quiénes fueron los políticos que llegaron a Carrillo para aparentemente pedir que la declararan insubsistente, pero esa no es la única razón por la que sigue insistiendo en este tema. “Yo creo que en esto de Fernando Carrillo hay abuso de su poder, pero son muchas las razones por las cuales quiero llevar este caso, empezando por las niñas que están siendo violadas allá. Esa entidad tiene que cambiar y no lo vamos a poder hacer si la rama judicial, la rama ejecutiva y todos los colombianos no se ponen de acuerdo para que este tipo de cosas no sigan pasando. Es corrupción porque está pagando favores políticos”, comenta. “Desde que él llegó ha nombrado más de 1.700 puestos, ha desmantelado las procuradurías en las regiones, en la entidad nunca se habían visto contratos de prestación de servicios y desde que llegó ese señor se ven esos contratos, él tiene una agenda política y por eso da esos cargos”.

Actualmente están activas las demandas ante la Fiscalía por los políticos que ella asegura que buscaron a Carrillo para que la sacaran del cargo. La otra es una denuncia penal por los contratos en zonas no municipalizadas y la tercera es por los funcionarios corruptos de la procuraduría regional. “También denuncié disciplinariamente al procurador ante la Corte Suprema de Justicia”, finaliza.

El libro fue publicado desde Canadá, donde Elsi reside en este momento y se puede consultar aquí. Quiso distribuirlo de forma gratuita. “Lo quiero dar gratis, no porque no necesite ingresos, pero yo quiero que la gente lea esa historia. Quiero que todo el mundo lea esa historia que un indígena en el Amazonas lo lea y se sienta identificado”.