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El cucho del canal 2

La historia de José Alberto Tejada, el periodista caleño que ha transmitido el paro nacional
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Óscar Hembert Moreno Leyva

Todos los días desde temprano, con camisa blanca dentro del pantalón de tela oscura, camina a uno de los puntos de concentración de Cali. Habla con cada una de las personas y con paciencia las escucha sin interrumpir. El micrófono no discrimina voces, voces que nunca antes se habían escuchado. Desde el 28 de abril, recuerda José Alberto Tejada junto con su joven camarógrafo Jhonatan Buitrago, se sentía un ambiente diferente al vivido en noviembre del 2019. 

Las manifestaciones del 2019 eran para Alberto una fiesta democrática y juvenil, con expresiones culturales que iban y venían junto con las consignas para exigir cambios por parte del gobierno. La pandemia había aminorado las concentraciones durante el 2020. Pero, luego de dos años, llegó el 28 de abril del 2021. 

“Muchachos, -dijo Alberto- esto no es igual al 21N, se siente una energía muy pesada. No hay banderas de ningún tipo y los pelaos parecen masticar rabia. Vi unos civiles hablando con policías y luego apuntar las ventanas del banco en el barrio San Fernando. Ese día también vi cómo la policía dejó entrar a la gente a los almacenes, le increpé sobre la situación a un agente del estado, que en ese momento estaba requisando a una pobre señora, y el policía me dijo, eso no es problema mío. Desde ese día comencé a decir en mi programa, estamos asistiendo a un guión, ¿Quién lo escribió? En la década del 50, el presidente conservador Laureano Gómez, decía, hay que incendiar el país para mantener el poder. La historia se repite”.

Nadie imaginó el 28 de abril que estaríamos por más de un mes en esta situación. Más de 30 días con decenas de manifestantes muertos, cientos de heridos y un número aún no determinado de desaparecidos. Por parte de la policía las cifras son diferentes, van 3 muertes y más de 170 heridos. Son fusiles contra piedras.  “Lo único que les digo tanto al gobierno como a los jóvenes de primera línea es que, se deben sentar a dialogar, en sus territorios. Si a los dos días de paro el gobierno se hubiera sentado a hablar, nada de esto hubiese pasado.” -señaló José Alberto. 

Desde que comenzó el Paro Nacional, los teléfonos del Canal 2 no paran de sonar. Mensajes y llamadas se acumulan sin importar la hora con denuncias, testimonios y pedidos para cubrir los puntos de concentración. Hasta gestiones de alimentos para los más necesitados. “Si yo tuviera la capacidad de tener al tiempo 3 equipos para cubrir más información, lo haría, pero no puedo”.

Alberto confiesa que quería ser sacerdote salesiano cuando era niño porque ellos trabajan con la juventud. En el Instituto Técnico Industrial San Juan Bosco en Cali, el padre salesiano lo becó en sus estudios y así poco a poco, con buenas notas, comenzó a manejar la emisora y el periódico del colegio. En aquella época conoció al padre belga Daniel Gillard, quien fue asesinado por el ejército colombiano en 1985, cuando llegaba a la parroquia del Señor de los Milagros del barrio El Vergel. Los uniformados dispararon ráfagas de ametralladora contra el campero Nissan rojo y antes de huir del lugar, los militares suspendieron el fluido eléctrico disparando a un transformador de energía. Nunca hubo justicia frente a estos hechos. Hoy la Corporación Cívica Daniel Gillard, fue fundada con el fin de hacer trabajo comunitario y capacitaciones a los más necesitados, y también crearon el Canal 2, entidad dirigida hoy por José Alberto Tejada. 


“Donde hay voluntad siempre hay un camino”, Padre Daniel Gillard


Alberto, todos los días sale a caminar por los diferentes puntos de resistencia, ha dado, sin pretensiones, una cátedra de periodismo. En un programa de las 7am le preguntaron si su periodismo era parcializado, a lo que Alberto respondió, “lo es, porque hago contrainformación, muy diferente de lo que llega en los grandes medios, medios de información que acompañan a generales y políticos. Nosotros acompañamos a la gente del común, al pueblo. Nosotros nos ponemos en un lugar, los otros también lo hacen, solo que lo asolapan diciendo que son neutrales, cuando en realidad algunos son estafetas del poder.  Aquellos políticos y comunicadores son como el gatopardismo, hablan de cambiar todo para que las cosas sigan iguales. Para mi el periodista es el que levanta la alfombra de los políticos para saber lo que no quieren que se sepa. Yo creo en eso, en un periodismo honesto, porque tenemos una responsabilidad, ya que como dicen los historiadores, el periodismo es el primer borrador de la historia. Por ello, a nosotros no nos quiere ni la policía, ni el gobierno y otros grandes medios, pero la comunidad es la que nos llama, nos respalda y nos cuidan”. 

Hoy gracias a ese posicionamiento, se ganó el reconocimiento de la comunidad. Cualquier lugar donde llega es aplaudido y elogiado. La gente del común lo abraza y le agradece por su labor. Por ello se hizo una convocatoria para recoger fondos y así comprarle un chaleco antibalas a él y al camarógrafo, porque saben el riesgo al que se expone cada día. Hoy es gas pimienta, mañana no se sabe que pueden disparar. Alberto comenta que ha recibido todo tipo de amenazas virtuales y verbales, pero fue el 4 de junio en el sector conocido como Paso del Aguante (paso del comercio), cuando según testigos de DDHH, un policía sin identificar, dijo que Alberto “estaba bueno para pegarle un tiro”. Inmediatamente el periodista se acerca a los uniformados que se encontraban en el sector para saber qué opinaban de esta frase y ninguno, como se vio en video, quiso dar declaraciones. La Fundación para la libertad de prensa (FLIP) expresó ese mismo día, su preocupación por la seguridad de los periodistas José Alberto Tejada y Jhonatan Buitrago del Canal Dos Cali. No es la primera vez que los periodistas sufren agresiones. Según la FLIP, “durante el Paro Nacional, la seguridad de los reporteros se ha visto comprometida por estigmatizaciones y ataques de la fuerza pública y civiles armados. Todas estas han sucedido a pesar de que siempre han manifestado que eran prensa y de estar plenamente identificados como periodistas. Tejada y Buitrago han registrado material de primera mano, poniendo en riesgo su seguridad, y han visibilizado los puntos de concentración donde se han presentado hechos violentos en Cali”. En Cali las agresiones hacia periodistas durante las manifestaciones han sido especialmente graves, hasta la fecha la FLIP ha documentado más de 30 casos de agresiones contra periodistas.

Algunos empresarios que conocen a Alberto le han reclamado por estar supuestamente incendiando el país. Y él les responde, “¿Qué es incendiar el país?, acaso decir que la fuerza pública está cometiendo arbitrariedades ¿eso es incendiar el país? acaso decir que el gobierno le está dando tratamiento militar a una protesta social ¿eso es incendiar el país? acaso darles voz frente a las cámaras a los muchachos de primera línea ¿eso es incendiar el país? Esos pequeños empresarios, que nunca entrarán al Club Colombia, ya se creen cacaos, y no quieren ir a conocer la realidad de los jóvenes. En cambio, conozco otros empresarios que desean ayudar, poner un grano de arena, donando libros, comida y ver como los vinculan con el trabajo. Ese es el camino que debe tener el empresariado colombiano. Así como decía el creador de la Fundación Carvajal, Don Manuel Carvajal Sinisterra, no puede haber una empresa sana en un entorno enfermo”.

Para José Alberto Tejada o “el cucho del canal 2” como lo llaman los jóvenes desde hace un mes, estos muchachos son el nuevo sujeto político.  “Es un mayo del 68. Al igual que los muchachos de aquella época, hoy los jóvenes no llevan ninguna bandera política. Han sido otras organizaciones quienes se les ha unido. Estos jóvenes a quienes he entrevistado, me dicen, que no se ven representados por ningún político.  Tampoco piden la anarquía, ni que vuelvan a nacer los árboles. Sus propuestas son sensatas, desde oportunidades de trabajo hasta educación de calidad. No quieren nada regalado, tampoco quieren más corrupción. Ellos quieren invitar a los empresarios a sus territorios para que conozcan y que sepan que tienen propuestas”. 

Para Alberto, la gente de su generación tiene una deuda histórica. “no hicimos nada en aquella época, nosotros dejamos convertir nuestro país en un narcoestado. Muchos de mi generación, dejaron a un lado las expectativas que teníamos en los 70 para un mejor país. No fueron los jóvenes que dejaron convertir a Colombia en lo que es hoy, fuimos nosotros que lo permitimos. Por eso yo salgo a apoyar a los muchachos. Y hoy siento que la vida me dio una oportunidad. Creo profundamente en la juventud, una juventud que en medio del Paro Nacional convirtió los Centros de Atención Inmediata o CAI, en bibliotecas populares, esto es un llamado claro, los jóvenes están pidiendo que les desbloqueen el futuro”.