fbpx

El gobierno colombiano debe proteger los derechos humanos. Habla el congresista demócrata Jim McGovern

Estados Unidos no puede ser cómplice de la brutalidad policial en Colombia: Jim McGovern
Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp

@McGovernMA

El demócrata Jim McGovern es uno de los integrantes del Congreso de los Estados Unidos que solicitó recortar la ayuda financiera directa para la Policía Nacional de Colombia luego de los casos de asesinatos y abuso policial contra manifestantes en el Paro Nacional. Su labor de veeduría frente a la actuación del gobierno colombiano y el incumplimiento de la protección de los derechos humanos sigue activa. En Rolling Stone hablamos con él para conocer su balance sobre estos casos y las posibles consecuencias para la administración de Iván Duque. 

¿Qué ha cambiado en los últimos cinco años en cuanto a la forma en que las personas ejercen su derecho a la protesta?

Creo que la desigualdad ha aumentado alrededor del mundo por muchos años; sin embargo, con la llegada de la pandemia se levantó un velo frente al concepto de que todo lo que conforma al bienestar de las personas es verdaderamente frágil.

Los gobiernos no han prestado la suficiente atención a este problema.

¿Qué piensa usted y el congreso americano sobre la forma en la que el gobierno colombiano descalificó la labor de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos recientemente?

Quedé bastante decepcionado. La CIDH aportó 41 medidas y recomendaciones para proteger los derechos de los protestantes y la ciudadanía en general, teniendo en cuenta que debían ser aplicadas para responsabilizar a los autores de la brutalidad policial y prevenir futuros casos de violencia. 

Francamente, el Estado colombiano se beneficiaría de las sugerencias dadas por la organización.

¿Qué tan posible es que se discuta en el Congreso sobre recortes presupuestarios al organismo policial de Colombia debido a los casos de violencia perpetrados por esta entidad?

Los miembros del Congreso están preocupados por el uso excesivo de la fuerza por parte de la policía colombiana en repetidas ocasiones. La Casa de Representantes ya ha agregado condicionamientos de asistencia en seguridad frente al manejo de este organismo de control. Ese es el primer paso para asegurarnos de que los Estados Unidos no sea cómplice de la brutalidad policial en el país, pero, si eso no resulta ser suficiente, se revisará nuevamente. Pueden esperar que la administración de Biden tomará seriamente todo lo relacionado con la protección de los Derechos Humanos.

Cortesía CIDH

¿Cómo ha sido el clima político en torno a esta situación? ¿Es el caso de Colombia relevante para el congreso estadounidense?

Sí, sí es relevante para el Congreso. El gobierno de los Estados Unidos se ha asegurado de aportar millones de dólares en asistencia a la seguridad para el éxito del gobierno de ese país. Tenemos la responsabilidad de asegurarnos de que dicha asistencia no sea en ningún momento coautora de situaciones que violenten los Derechos Humanos a manos del gobierno colombiano. Naciones como la mía se benefician cuando otros Estados protegen y velan por el bien de sus habitantes. 

Eso significa que debe existir menos pobreza, la garantía de una seguridad para la población y menos migración forzada. La violencia policial, como la que hemos presenciado últimamente, en respuesta a actos completamente legítimos como lo es el derecho a la protesta, es un indicio de que no todo marcha bien en este país y eso debería preocuparnos, francamente. 

¿Existe alguna forma en la que se pueda presionar al Gobierno colombiano para que respete la vida de los protestantes?

Eso intentamos, se le ha llamado la atención al Estado colombiano cuando nos hemos enterado de casos de abuso, hemos llamado la atención del Estado colombiano para que se cumpla con sus obligaciones con respecto a los Derechos Humanos, hemos apoyado la labor de la CIDH en Colombia, de los líderes sociales, entre otros…. Es algo de lo que estamos muy pendientes, pero si no ha sido suficiente, pues debemos seguir trabajando para que algún día lo sea.

¿Qué puede esperar el gobierno del presidente Iván Duque de la posición del mandato de Biden frente a los casos de brutalidad policial y asesinatos de los manifestantes?

Lo que esperaría y para lo que hemos estado luchando es que la administración de Biden tome una postura firme frente a los casos de violencia, donde sea que ocurra, incluyendo los Estados Unidos.

¿Qué opina usted sobre el término del Castrochavismo, acuñado principalmente por la extrema derecha, para desplegar desinformación sobre un supuesto Comunismo y generar miedo frente al cambio social?

Demonizar a Cuba es una práctica común de los gobiernos latinoamericanos, sobre todo los de extrema derecha, y dichos gobiernos continúan aplicándola porque creen que funciona. Es mucho más fácil depositar la culpa  de todos los problemas de su país en una isla pobre y problemática, que tomar un espejo y fijarse en los conflictos que ese reflejo pudiese revelar. 

Cuando el gobierno colombiano recae en ese tipo de ejercicios, puedo notar que no tiene el más mínimo interés en resolver los conflictos internos y eso es algo grave.

Un tipo de discurso empleado por el gobierno colombiano hace énfasis en que las ideologías cubanas quieren apoderarse del país… ¿Qué piensa usted sobre esto? ¿Cree que puede ser algo verídico?

La política oficial de Estados Unidos durante las últimas seis décadas se ha centrado en destruir la Revolución Cubana de forma material y como ideología. No obstante, algunas personas atribuyen todos los problemas sociales a Cuba… ¿Qué te dice aquello sobre el éxito de la política estadounidense?

En conclusión, puedo decir que los conflictos sociales de Colombia no tienen nada que ver con Cuba o con Venezuela… tienen que ver con el conflicto armado interno de esta nación. Por lo cual es imperativo que el gobierno colombiano resuelva las inquietudes legítimas de los protestantes, para tratar de lograr que el país sea mejor en vez de apuntar el dedo hacia Cuba, Venezuela o cualquier otro Estado, y así ser responsable de sus propios problemas… Esa es una forma de desviar las críticas y evitar hacer algo que realmente aporte al país.

Si en Colombia las personas tuvieran acceso a las armas legalmente como en Estados Unidos quizá estaríamos viviendo en una guerra civil total, no obstante, algunos sectores políticos en Latinoamérica sugieren que esta medida sea adoptada en la región ¿Qué piensa usted sobre esta postura?

Los Estados Unidos tiene una de las tasas más altas en cuanto a violencia armada en el mundo; pero, también es válido agregar que Colombia ha estado en guerra durante décadas. Sin embargo, creo que es claro para cualquier persona que la violencia y la guerra no son mecanismos aptos para solucionar los problemas sociales o económicos arraigados de ninguna de las naciones.

Los latinoamericanos no necesitan más armas, necesitan más oportunidades e igualdad, necesitan que todos sus derechos sean garantizados y respetados. Ahí debería estar nuestro foco.

¿Cree que habrá puentes y vínculos entre el gobierno Biden y Colombia, teniendo en cuenta que estamos bajo la posición guerrerista de Iván Duque?

El presidente Biden dice que cree en el compromiso, y Colombia ha sido un aliado durante mucho tiempo. Espero que las relaciones continúen, pero para que Colombia sea considerada como un amigo, el gobierno colombiano debe entender que los amigos pueden ser críticos, y cuando el gobierno colombiano y cuando el presidente Duque hagan cosas en contra de los derechos humanos de su población, nosotros tendremos que mantenernos firmes con nuestra crítica y opinión. No es de amigos permitir que tus aliados hagan cosas que desestabilicen y que hieran a tus propios ciudadanos. Así que espero que las relaciones continúen pero quiero que sea una relación en donde los Estados Unidos use su voz para ser crítico cuando el presidente Duque haga cosas que violen los estándares básicos de los derechos humanos.

Qué podemos esperar sobre una guerra contra las drogas que ha fallado durante más de 40 años. ¿Crees que realmente existe una guerra contra las drogas y el narcotráfico?

Creo que la guerra contra las drogas no ha sido satisfactoria. Cuando el Plan Colombia comenzó, el país estaba cultivando más de 160.000 hectáreas de coca, en 2020 se cultivaron 245.000 hectáreas. Así que no hay razones para esperar que la política sea más funcional en el futuro a cómo ha sido en el pasado. Creo que el gobierno estadounidense quiere acabar con el abuso de sustancias y el narcotráfico. Pero también creo que para los funcionarios que han invertido tanto en este plan es complicado verse haciendo las cosas de otra manera. Yo realmente creo que necesitamos una forma diferente de atacar esta problemática de la guerra contra las drogas. Tenemos que pensar fuera de la caja y entender que lo que hemos hecho por tanto tiempo no ha producido los resultados que estábamos esperando. 

¿Quiénes continúan oponiéndose a la legalización?

Hay personas que temen por la salud pública y las consecuencias en cuanto a temas de seguridad, como la drogadicción. Ellos se han opuesto a la legalización junto con otros. También hay personas que simplemente se oponen a nuevas ideas. Necesitamos pensar una nueva forma de acercarnos, porque no ha funcionado y no estoy seguro cuál sea la respuesta correcta pero creo que estamos a buen tiempo para tener una conversación profunda.

Mientras muchos países latinoamericanos continúan aumentando sus políticas antidroga, este mercado que es uno de los más poderosos del mundo, continúa generando demanda.

Entiendo la frustración de muchos países latinoamericanos, porque los Estados Unidos es uno de los lugares con más demanda para estas drogas. Creo que los países de Latinoamérica deberían focalizarse en otras problemáticas, como lo es el desarrollo, para proveer a las familias con menos recursos alternativas diferentes de ingreso que no sea la coca, y creo que a la larga estas medidas serán mucho más efectivas que otras políticas para combatir este problema.

El mes pasado el presidente de Haití fue asesinado y aparentemente sus asesinos pertenecían a un grupo paramilitar colombiano. ¿Qué piensa el Congreso Estadounidense sobre este evento?

Rechazamos el asesinato y como muchos otros, hemos exigido una investigación a fondo que lleve a encontrar a los responsables, y hasta que eso pase es difícil saber realmente qué fue lo que verdaderamente ocurrió. Lastimosamente el presidente Moïse tenía muchos enemigos, pero es claro que una de las consecuencias de exageración de los asesoramientos en seguridad para Latinoamérica es que contribuímos a la sobremilitarización de estas sociedades y a la creación de excedentes en la capacidad militar. Esta es una de las razones por las cuales tenemos que volver a plantear nuestras relaciones con América Latina y la forma en la que ayudamos. Las ayudas por parte de Estados Unidos a países extranjeros deberían centrarse en el desarrollo social y económico, no en seguridad.

Es posible que estos soldados o militares implicados hubieran sido entrenados por tropas estadounidenses.

Hace muchos años investigué el asesinato de unos curas jesuitas en la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA) en El Salvador, y la mayoría del equipo élite que asesino a estas personas a sangre fría fue entrenado en Estados Unidos. Las armas y botes que usaron fueron hechos en EE.UU. Así que necesitamos conocer la verdad y cerciorarnos de que los entrenamientos militares no contribuyan a este tipo de asesinatos nunca jamás.

En Colombia y en todo Latinoamérica hay un historial de relaciones entre políticos y narcotráfico. ¿En vez de perseguir a los traficantes, no sería más efectivo perseguir a aquellos que hacen que el negocio no sea castigado?

Sí. El tráfico de drogas es un problema de corrupcion y falta de aplicación de la ley, y como lo hemos visto durante las últimas décadas, este problema no será solucionado con medidas y estrategias militares

¿Tiene alguna expectativa sobre las próximas elecciones en Colombia?

Los colombianos deberán decidir lo que realmente les beneficie, pero si hay algo que he aprendido de estas manifestaciones es que la gran mayoría de los que protestan pacíficamente están cansados de la pobreza, de la falta de trabajos, oportunidades, están frustrados por la manera en que el gobierno ha llevado la pandemia. También me di cuenta que muchas de las personas que protestan son jóvenes, ese es el futuro de Colombia. Los jóvenes quieren un futuro mejor y es frustrante cuando el gobierno en vez de escucharlos, los empuja a un lado y trata de culparlos. Espero que en algún punto el gobierno los escuche y haga los ajustes necesarios para que la gente aspire a un mejor futuro. Lo único que debo añadir es que he pasado muchos años enfocado en los problemas de Colombia, he viajado allá muchas veces y tengo muchos amigos que viven allí, y espero que el gobierno colombiano reconozca que estamos en un momento clave para la historia del país. Este es un momento donde realmente necesitan escuchar a sus ciudadanos y si lo hacen, tendré esperanzas para el futuro, y si no, me preocuparé por el futuro.