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El llamado de auxilio de la ciudadanía en Buenaventura: “si no tenemos paz, que el país no tenga mercancía”.

Desplazamiento forzado, asesinatos generalizados y desapariciones son los hechos más visibles de una situación de violencia y pobreza que tiene una larga historia en el puerto
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@jannhurr

El desespero de los habitantes del puerto más importante de Colombia ante la violencia y la pobreza exacerbada en Buenaventura los llevó a ocupar las calles este 5 de febrero. Demandan atención del Gobierno Nacional y del país entero para que se les respete la vida, la seguridad y la paz. Pero su llamado no es nuevo, aunque en este momento las cifras de desplazamiento forzado, asesinatos generalizados y desapariciones estén disparadas (según cifras de la Policía Nacional, los asesinatos aumentaron en un 200 % solo en enero de 2021), el precario nivel de vida en la ciudad y sus alrededores ha sido denunciado por la población desde hace mucho tiempo. 

Buenaventura es un territorio clave en la economía del país. Su posición geográfica y la riqueza en sus territorios lo convierten en un punto muy atractivo para las economías legales e ilegales. Un modelo extractivista del desarrollo ha convertido a este puerto en un lugar que mueve miles de millones de pesos, mientras que 80% de sus habitantes, mayoritariamente afrocolombianos, vive en la pobreza.

En medio de la adversidad que golpea especialmente a los jóvenes, el pueblo bonaverense se ha manifestado pacíficamente en varias oportunidades, una de las más notorias fue la del Paro Cívico de mayo de 2017, donde exigían el respeto de sus derechos ante los altos índices de pobreza, escaso cubrimiento de los servicios públicos básicos, salud, vivienda digna, y educación. Ahora en 2021, los protagonistas de la movilización social insisten en que no solo la pobreza y el desempleo son muy graves, sino que el estado de violencia es insostenible. Leonard Rentería, uno de los manifestantes, habló con nosotros para explicar este llamado de auxilio SOS Buenaventura.

¿Qué es SOS Buenaventura, cuáles son las peticiones de la ciudadanía?

Este es un llamado que surgió de un grupo de personas en Buenaventura frente a la realidad de esa violencia desmedida que vemos sobre todo en los últimos días.  Es un llamado para que existan garantías sobre la población, que se respeten nuestros derechos protegidos constitucionalmente a la vida, a la paz y a la seguridad. Lamentablemente hoy esos derechos están siendo vulnerados y afectados, así que le exigimos al poder ejecutivo que cumpla, pues es quien tiene la responsabilidad para garantizarlos en el territorio de Buenaventura. Eso como primera medida, pero también que garantice el acceso a políticas sociales para que los jóvenes se alejen de situaciones que los involucren en la violencia.

¿Hay alguna relación entre esta movilización y las anteriores como la de 2017 con el Paro Cívico?

Si bien esta movilización nace de un sentir coyuntural y de un grupo de jóvenes en su mayoría no está hoy en día directamente conectado del comité del Paro Cívico, pienso que el abordaje en términos de realidad tiene que ver con ese mismo contexto, porque después de esa lucha del 2017 hoy la ciudad no ha tenido la inversión real del Estado-nación y mucho menos se ha dado cumplimiento a la ley del fondo de Buenaventura. Hoy hay un fondo que no cuenta con los recursos para ser operativo lo cual dificulta la situación. Este movimiento nace en el marco de una coyuntura que habla concretamente sobre el problema de vulneración de estos derechos a la vida, la seguridad y la paz, así que de alguna u otra manera tiene relación en términos de lo que defendemos y de nuestro sentir.

¿Cómo se explican estos índices tan altos de violencia en el puerto y alrededores?

Buenaventura, como muchos territorios del Pacífico colombiano es un territorio rico, que por estar ubicado geográficamente en dónde está es un espacio estratégicamente importante no solo para Colombia, sino también para el mundo. Eso lo hace muy atractivo para actores y legales e ilegales. Aquí hay todo tipo de interés, como los intereses de los megaproyectos que se prestan para ser patrocinadores y generadores de violencias con el fin de facilitar el acceso a muchos territorios. Por otra parte, está la disputa territorial de diversos actores en ese contexto.

La pobreza que se vive en Buenaventura tiene mucho que ver también con el único interés que tiene el Estado con este territorio y es la conexión del puerto, solo importa el puerto, solo importa sacarle el provecho a un territorio, pero no les interesa para nada garantizar el acceso a los derechos de esta población. Llevamos décadas viviendo en el mismo flagelo de pobreza. 80% de la población vive en la pobreza, 63% vive en desempleo. Esas cifras hablan de la desigualdad que tiene este país y que tiene el Gobierno con este territorio.


“Solo interesa el puerto que le pertenece a personas blancas mestizas que no nos ven a nosotros como sus pares, sino como los esclavos modernos que son capaces de trabajar sin descanso, aún en los peores niveles de pobreza, para mantenerlos a ellos en su estado de riqueza”.


¿Por qué se ven afectados especialmente los jóvenes en este contexto de conflicto?

Los jóvenes lamentablemente viven en condiciones de vulnerabilidad y alimentan esa violencia. Se aprovechan precisamente de estos jóvenes por su condición de fragilidad y porque no tienen acceso a ocupación del tiempo libre y a oportunidades para transformar sus vidas. Por el contrario, la violencia se convierte en esa herramienta negativa que da un arma y un dinero para que se conviertan en soldados. Lamentablemente muchos terminan cayendo en eso, creyendo que ahí van a encontrar la respuesta y la solución a sus problemas sociales y económicos, pero eso no pasa.

¿De qué forma el racismo juega un papel en el análisis de esta situación en Buenaventura?

El racismo juega un papel clave en esto. No se puede concebir de otra forma sino desde el racismo ese trato que vive la gente en Buenaventura. Si este territorio fuera mayoritariamente mestizo, el trato y la realidad hoy serían distintas. Precisamente lo que vive Buenaventura se debe a que quienes mayoritariamente habitamos este territorio seamos afrodescendientes. El mejor ejemplo es precisamente que solo interese el puerto que le pertenece a personas blancas mestizas que no nos ven a nosotros como sus pares, sino como los esclavos modernos que son capaces de trabajar sin descanso, aún en los peores niveles de pobreza, para mantenerlos a ellos en su estado de riqueza. Eso es lo que pasa en el puerto de Buenaventura y tiene que ver con el racismo. Es inconcebible que un territorio con más de cuatro puertos siga viviendo en los índices de pobreza en los que vivimos. No se justifica que la mayoría de los cargos administrativos que se ocupan aquí terminan en manos de personas mestizas y que no viven en el territorio, porque lamentablemente no nos ven como pares, sino como quienes debemos hacer la “fuerza bruta” para mantener la riqueza que aquí se genera.

¿Qué viene luego de esta jornada de movilización?

Luego de la jornada volveremos para una marcha el domingo. Estaremos ahí un buen tiempo y la idea es seguir movilizándonos y cerrando los espacios hasta tanto haya una reunión oficial con el Gobierno Nacional y las autoridades distritales, y se llegue a un acuerdo que dé garantía sobre nuestros derechos. Mientras eso no pase no vamos a aflojar ni un solo segundo.