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Informe revela los casos de acoso que ocurren dentro de la Corte Constitucional

La investigación también evidenció la discriminación que se vive en el organismo
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El estudio se realizó en el marco del Programa de Justicia Para una Paz Sostenible.

Nigel Burgher

En un informe realizado por la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID por sus siglas en inglés), se revelaron algunos casos de acoso sexual y laboral dentro de la Corte Constitucional de Colombia.

A través de un boletín informativo, la Corte informó que el documento titulado Las capas del Techo de Cristal: equidad de género en la Corte Constitucional, fue encargado por el mismo organismo a USAID con el fin de “realizar un diagnóstico e identificar oportunidades para todos los funcionarios y empleados que contribuyen con su trabajo a la eficiencia de este Tribunal”.

El estudio fue adelantado por las investigadoras Claudia Gómez López y Mariana Tafur Rueda, y partió de una serie de encuestas que fueron aplicadas a los 260 funcionarios y contratistas que hacían parte de la organización.

El primer resultado que arrojó la investigación fue que el personal de la Corte Constitucional está constituido en un 52% por mujeres, y en un 48% por hombres. Sin embargo, esta paridad no impide que las mujeres sean víctimas de algún tipo de acoso.

Tal y como aparece en el documento, algunas de las expresiones de acoso en el trabajo tienen que ver con la asignación de labores que no tienen relación con el cargo que están ejerciendo, por ejemplo, una de las personas entrevistadas comentó que “hay claramente ciertas labores asignadas a las mujeres, como las secretariales u organizar los eventos de la convivencia de los despachos”. Además, las habilidades del cuidado, de articulación y de coordinación “terminan siendo un ‘arma de doble filo’ porque destacan a las mujeres, pero al mismo tiempo, en razón de ellas se les impone cumplir con cierto tipo de roles, así esto no concuerde con las funciones definidas en sus contratos”. 

Pero los hallazgos más importantes explican las diferentes barreras que tienen que enfrentar las funcionarias a la hora de desarrollar su trabajo. “Las mujeres entrevistadas pueden tener jornadas de más de 16 horas atendiendo labores del trabajo y del hogar, lo que impide que puedan estudiar y, a su vez, les dificulta ascender profesionalmente dentro de la Corporación, pues la cualificación académica es uno de los factores que permite el ascenso en la vida profesional”, dice en una parte del informe.

En cuanto al acoso sexual laboral, el estudio evidenció que 32 personas han escuchado comentarios despectivos, en especial las mujeres, quienes han sido víctimas de juicios sexistas provenientes de compañeros y jefes, que “se dan en el día a día del desarrollo de las actividades al interior de la Corte”.

Dos de los testimonios que recogieron las investigadoras enfatizaron en la aceptación y normalización de ciertos comentarios sexistas y con connotación sexual entre los jefes, “A las secretarias sí se les puede decir mi amor, mi vida, mi reina. He visto mucha violencia verbal, mayoritariamente dirigida a mujeres”.

De igual manera, cinco funcionarias confesaron haberse sentido presionadas para aceptar citas fuera del trabajo, y mencionaron que la mayoría de aquellas presiones han provenido de hombres con un cargo laboral más alto. Incluso a una de ellas le ofrecieron mejores condiciones laborales a cambio de favores sexuales. También ocho mujeres y dos hombres reportaron haber sido víctimas de caricias no consentidas.

Además, la investigación reveló que dentro de la Corte Constitucional es común el uso del término “judicatear”, para referirse a los funcionarios de la organización que pretenden tener alguna relación, ya sea de tipo amoroso o sexual, con las practicantes de derecho. Otro de los testimonios presentados dice que “hay historias de judicantes que han sido pareja de funcionarios de la Corte, de despachos, y aunque las relaciones parecían consentidas, son relaciones desiguales de poder”.

Asimismo, en el documento se hace la aclaración de que los casos de acoso no solo se presentan en las fiestas de fin de año y que son invisibilizados cuando pueden perjudicar a los agresores, en especial si estos ejercen altos cargos. Hasta se han presentado casos en los que la víctima es sancionada socialmente “e incluso se le ha despedido”.

El capítulo de Hostigamiento y acoso sexual concluye mencionando que las principales afectadas son las mujeres, e indicando una preocupación por las relaciones desiguales de poder “y los estereotipos sobre la sexualidad de las mujeres, los cuales hacen que sean ellas quienes asuman las consecuencias del acoso o de las relaciones personales consentidas -aunque socialmente ‘no permitidas’- con un funcionario de mayor rango”. 

La investigación también informa sobre otros casos de discriminación relacionados con el aspecto físico, la vida privada, el género, la raza, la orientación sexual, el nivel socioeconómico e incluso el educativo.

Y, si bien la Corte Constitucional tiene algunos mecanismos de denuncia como el Comité de Convivencia Laboral o el área de Recursos Humanos, más del 30% de los encuestados mencionaron no tener conocimiento sobre la existencia de aquellas dependencias, y otro 24% no tiene claro su funcionamiento.

Por su parte, el magistrado Alberto Rojas le dijo al diario El Espectador que, a pesar de no haber recibido alguna denuncia formal, la Corte Constitucional adoptará medidas, iniciará investigaciones y trabajará con USAID para crear políticas que combatan las problemáticas evidenciadas en el estudio. 

Habrá que esperar a que de verdad se aplique alguna solución, pues la equidad de género no es suficiente si las mujeres siguen siendo víctimas de acoso sexual, incluso en su lugar de trabajo.