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Keco Olano, el arquitecto de la distopía

Imaginar el futuro es también imaginar los espacios, la interacción en las calles y lugares públicos; es imaginar nuestros barrios y la forma en que habitamos las áreas que el Estado construye para contenernos
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Ilustración por Keco Olano

A través de su trabajo como ilustrador y creador de espacios para cómics y novelas gráficas, el arquitecto caleño Keco Olano se convierte en el padre de una criatura protagónica en las historias de Mario Mendoza; la ciudad se transforma y empieza a ser reflejo, causa y consecuencia de nuestro decline. En una sociedad que se caracteriza por una inequidad enorme, la imagen de nuestras ciudades es supremamente diciente. “La desigualdad social se incrementa, las corporaciones toman el control de la política”, dice Olano al contextualizar los escenarios distópicos que ha creado, y recuerda la jerarquía de castas que Aldous Huxley utilizó en Un mundo feliz para adelantarse a la realidad que hoy vivimos.

Es la imagen de una Bogotá que crece verticalmente, construyendo sobre sus cerros orientales, mientras hace imposible la movilidad social. “Estas especulaciones que hacemos, de alguna manera van sintonizadas con la realidad que estamos viendo”, añade, y aclara que el trabajo -adelantado junto a Mendoza, que se encarga de los guiones, y los ilustradores Heidi Muskus y Re’em Camargo- busca “impactar a los lectores, y decirles: ‘Oiga, mire lo que está pasando, o mire lo que va a suceder si no hacemos algo al respecto’”.

Ilustración por Keco Olano

La arquitectura tiene todo que ver con nuestra cotidianidad, con la forma en que nos movemos en una casa, con los espacios donde comemos, donde vamos al baño, donde dormimos, por eso Olano ha tenido que imaginar las transformaciones que está sufriendo la dinámica doméstica y el espacio público. “Vamos a tener un monitoreo mucho más fuerte por parte del Estado sobre los individuos, que ya lo estamos viendo en los países de Oriente, pues estos son los que verdaderamente han funcionado, un control individual manteniendo los datos digitales de cada una de las personas. Cámaras por todos lados, registrando temperaturas, registrando movimientos individuales por GPS, esto está muy ligado al ciberpunk, el individuo como un número más, manipulado por el sistema. Esto ya no parece tan ajeno a nuestro futuro”, señala. De igual manera, piensa que el urbanismo del futuro buscará “evitar más los desplazamientos de las personas porque las corporaciones se pueden dar cuenta de que si tenemos a las personas confinadas, de pronto pueden resultar más eficientes al hacer teletrabajo. Si hay menos desplazamientos, hay menos necesidad de transporte masivo, menos construcción de carros, por lo tanto menos vías, y si hay menos vías, se pueden hacer más espacios públicos. En este momento todavía estamos muy crudos para saber cuáles van a ser los cambios, pero esto va a influir”.

IMAGINARIOS SUSTENTADOS: Estudiando documentos científicos e investigaciones sociales el equipo liderado por Olano y Mendoza ha construido un universo que, tristemente, parece avecinarse. Cortesía Editorial planeta

Como es apenas lógico, Olano coincide con Mendoza al señalar que los escenarios de la distopía están más cercanos a nuestra realidad del tercer mundo que a la de las grandes potencias. Para él es natural que los contenidos de anticipación empiecen a surgir con mucha fuerza en nuestros países porque entendemos mejor las situaciones que se avecinan, llevamos años o décadas inmersos en sistemas de transportes fallidos, con servicios de salud colapsados y espacios saturados por millones de personas que buscan sobrevivir el día a día. Es básicamente lo que la pandemia ha evidenciado a lo largo de estas semanas.

Su percepción no debe entenderse a la ligera como simple pesimismo, es mucho más que eso, más complejo y evidente. En esos mundos que han imaginado, y que apenas se adelantan a nuestro porvenir, “el sistema urbano responde simplemente a mecánicas individuales de supervivencia, entonces es como la población superponiéndose en una lucha del día a día por sobrevivir, y esto significa lograr alturas para buscar el huir de la contaminación. Se asocia más a panales o a hormigueros de poblaciones que buscan huir del hacinamiento y de la polución”.

Ilustración por Keco Olano