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La crisis de los vinilos tras el incendio de Apollo Masters

“Hemos dicho por años que teníamos que arreglar esto”, nos dijo un ejecutivo de la industria. “Ahora sí necesitamos solucionarlo”.
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Apollo Masters es fundamental para la creación de vinilos.

Robert Bauer/RIBsfit Media

El día que toda la industria de los vinilos temía que llegara finalmente sucedió. Apollo Masters Corp. es una de las dos compañías en todo el mundo que producen los acetatos que se necesitan para prensar las grabaciones. A principios de mes se incendió. Los informes aseguran que 82 bomberos trabajaron por tres horas para apagar el fuego. No hubo heridos, pero se perdieron entre el 70% y el 85% de todos los acetatos que se usan en la producción de vinilos. Ahora solo hay una empresa en el mundo que hace estos acetatos: MDC en Japón.

“A todos nos preocupaba esto, hemos tenido reuniones en la industria sobre este tema”, dice Cash Carter, director de operaciones de Kindercore Vinyl Pressings. “Nos reunimos con otras empresas que se dedican a prensar, con los que cortan los acetatos, todos, y la pregunta de siempre era qué pasaba si MDC o Apollo desaparecían. Nos jodíamos. Le teníamos miedo a ese día, pero nunca pensamos que ocurriría (…) Esto es un desastre. Creo que algunas compañías que prensan van a cerrar (…) Hemos dicho por años que teníamos que arreglar esto. Ahora sí necesitamos solucionarlo”.

La producción de un vinilo comienza con el acetato en blanco que producía Apollo: una placa de aluminio bien pulida, cubierta por un material parecido al esmalte para uñas, que es suficientemente suave como para ser cortado. El acetato luego es enviado para que se hagan los surcos con el sonido y nazca el máster, la placa original. Esta se utiliza para hacer el estampador, que mandan a las plantas de prensar, en donde se producen los vinilos.

Por eso es que la pérdida de Apollo afectará a toda la industria del vinilo, pero los encargados de hacer los surcos sentirán el golpe más directo. En Welcome to 1979 dependen de Apollo para los acetatos de siete pulgadas. Yoli Mara, quien cofundó la empresa con su esposo Chris, dice que tienen acetatos para aguantar unos meses, pero le ha dicho a sus clientes que ya no producirán pruebas para comprobar la calidad de sus cortes.

“La gran preocupación es cómo priorizar nuestro trabajo, cómo escoger a qué productos le hacemos los surcos”, dice Mara. “Lo bueno es que quienes se dedican a esto, normalmente también hacen trabajo de masterización y otras cosas, así que hay ingresos por otros lados”.

También falta ver cómo se verán afectados en MDC. Los japoneses tienen una lista de clientes mucho más corta que Apollo, y se espera que sigan trabajando con ellos con normalidad, pero cualquier problema en su producción podría agigantar el desastre.

Incluso antes del incendio ya se hablaba de gente que quería entrar al mundo del acetato para solucionar el problema de tener solo dos compañías encargadas de esto. Ahora estas conversaciones se han acelerado. Chris Muth, exdirector de un estudio y experto en vinilos, ya tiene reuniones cuadradas con personas que quienes abrir una nueva planta de acetatos.

También falta ver cuál será el rol de Apollo si logra recuperar algo. Podrían vender sus fórmulas químicas o involucrarse en una de las nuevas plantas. Sin embargo, después del incendio publicaron un comunicado en su página que decía, “En este punto no estamos seguros de nuestro futuro y estamos evaluando las opciones mientras intentamos reponernos de este momento tan difícil”.

“En Internet hay gente escribiendo, ‘Esto es muy fácil. Solo hay que comprar una máquina, ponerle un montón de esmalte, cortar unos discos y ya estás haciendo acetatos’”, dice Muth. “Cualquiera que sepa de lo que está hablando no escribiría eso. Terry Carlson invirtió años y un montón de dinero para desarrollar este sistema. Consiguió las piezas viejas, las reconstruyó e hizo la única compañía de acetatos en América del Norte”.

Como los acetatos tienen un proceso químico, habrá muchos permisos por llenar y normas ambientales por cumplir. Sin hablar de la inversión de construir una planta. Pero como son necesarios en la industria, Jessa Zapor-Gray, otra experta en el tema, dice que la comunidad de los vinilos se uniría y apoyaría al proyecto indicado. “Apenas vean una solución, los que prensan van a invertir”, asegura.

Hay suficientes razones para creer en la forma de solucionar problemas de modo colectivo en esta comunidad. Los productores de vinilos han logrado revivir un formato que parecía morir en la era digital, y lo han hecho con máquinas que no han sido renovadas desde los años 60. Pero igual se vienen meses complicados.

“Las disqueras no se ven afectadas, están asustadas, pero van a seguir sin muchos problemas. Los que en realidad la van a tener difícil son los individuos, los ingenieros, los que hacen los surcos, los que prensan”, dice Zapor-Gray. “Es una oportunidad para que la gente se dé cuenta de que los vinilos son un arte hecho por personas, y necesitamos apoyarlas ahora”.

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