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La genialidad de Studio Ghibli vista desde adentro

Steve Alpert cuenta cómo fue trabajar junto a Miyazaki durante 15 años
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Alpert narra en su libro la experiencia de trabajar con Miyazaki.

Hace 15 años, Steve Alpert comenzó como el único ejecutivo extranjero de Studio Ghibli, uno de los estudios de animación más grandes del mundo, y aunque no fue fácil, logró recopilar una gran cantidad de memorias y viajes que plasmó en su libro Compartiendo una casa con el hombre interminable

En el podcast The Geek’s Guide to the Galaxy, Alpert cuenta su experiencia como ejecutivo del estudio fundado en 1984 por Hayao Miyazaki. Recuerda cuando dejó su trabajo en Walt Disney Company y se fue a Japón. El director de películas como El castillo en el cielo (1986), Porco Rosso (1992) y El viaje de Chihiro (2001) buscaba alguien que supiera de economía y literatura; Alpert era óptimo para el cargo, pues había estudiado literatura antes de su maestría en administración de empresas.

Sobre el libro que narra su historia dice, “No considero que sea una guía de negocios. Para mí, se trata de cómo un extranjero vive en Japón y tiene la responsabilidad de explicarle este país a personas que no lo entienden. Por ejemplo, a los ejecutivos de estudios de Hollywood”.

Una anécdota que recuerda Alpert es sobre cómo obtuvo los derechos para la película El increíble castillo vagabundo (2004). Tuvo que viajar a Inglaterra para hablar con Diana Wynne Jones, autora del libro con el mismo nombre que el director japonés adaptaría a la gran pantalla. “Parte de mi trabajo era obtener los derechos para hacer películas. Fui a Bristol, dónde vivía ella, para finalizar las negociaciones. Por suerte, ya conocía el trabajo de Hayao Miyazaki, por lo que fue más sencillo. Los escritores normalmente tienen cierto recelo en entregarle sus obras a los cineastas porque no están seguros de cómo serán tratadas”.

Luego empezarían a contratar animadores de Disney en Ghibli. Los artistas le darían un aire diferente a las animaciones del estudio nipón, sin que este perdiera su esencia.

Cuando llegaron los animadores, Alpert recuerda que “son personas sumamente talentosas”, y dice, “Todos tenían copias de los libros de arte y figuras de Totoro en sus escritorios. Estaban muy dispuestos a hablar sobre Ghibli. Le pregunté a uno de los responsables: ‘Dicen que Miyazaki fue uno de los mejores directores de animación de la historia. ¿Qué es lo que lo hace tan genial?’, él me miró y me dijo: ‘Si estás animando una escena es posible que los personajes vayan de derecha a izquierda, izquierda a derecha, arriba y abajo. Pero si vas a hacer que vuelvan al mismo espacio, eso es realmente difícil, tienes que ser valiente para trazar esa ruta de animación. Miyazaki no tiene miedo, es muy intrépido y es de los pocos animadores que puede lograrlo’”.

Este año, Studio Ghibli anunció su primera película creada a partir de imágenes hechas en computador, a diferencia su tradicional estilo a mano. Se llamará Aya y la bruja, una nueva adaptación de un libro de Wynne Jones.