fbpx

Luchando por mantener a flote la vida sexual en pandemia

Nuevas pautas para conocer gente, barreras a superar, rutinas que matan las pasiones, ¿qué hacer para que tu vida sexual se mantenga a flote en medio de una crisis planetaria? Intentemos descifrarlo
Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp

Cottonbro

El sexo hace parte de la vida cotidiana, y como la vida cambió por la pandemia, el sexo cambió con ella. Es verdad que luego de un año de que llegara el covid-19 a nuestras tierras las medidas de restricción no son las mismas. Y, sin embargo, la forma de vivir la sexualidad para muchas y muchos no ha vuelto a la normalidad.

Conocer gente, reencontrarse con amores del pasado, establecer citas y lugares “bioseguros” con la novia o el novio sin que te juzgue la policía de la moral, explorar nuevas formas del sexo en solitario, mantener a flote esa relación con tu amante ocasional, e incluso sostener la chispa con la pareja con la que vives, todo, en mayor o menor medida ha puesto nuestra capacidad de adaptación a prueba. ¿Qué hacer para que tu vida sexual se mantenga a flote en medio de una crisis planetaria? Intentemos descifrarlo.  

Lo primero es reconocer que estamos sobreviviendo una pandemia, por si se te había olvidado. Nuestros niveles de ansiedad colectiva han subido y bajado como montaña rusa a lo largo de estos meses. Incluso para quienes no han tenido situaciones críticas de salud, de pérdida de seres queridos o de una profunda afectación económica, la tensión global es enorme.

Un estudio publicado en el International Brazilian Journal of Urology recoge las dificultades de esta nueva situación y los efectos en los hábitos sexuales de la mayoría de las personas. El trabajo en casa, el distanciamiento social, la presencia continua de niños en el hogar, el miedo a infectarse y la imposibilidad de reunirse físicamente con otros impactan nuestras vidas.

El temor al virus y la posibilidad de estar en contacto con alguien asintomático es un problema para quienes están en la búsqueda activa de una pareja durante la pandemia. La recomendación de evitar el contacto físico es el mayor reto. Eso sí, recoge el estudio, la tecnología facilita buena parte de las cosas. La masturbación, el sexting (chats eróticos) o el sexo telefónico con una pareja, así como los juguetes sexuales que tienen control a la distancia ayudan. Los autores del estudio indican que en el futuro esto podría mejorar el autoerotismo y llevar a mujeres y hombres a nuevas formas de autoexploración.

Pero, ¿y qué pasa cuando la libido se ve afectada por las angustias de este mundo apocalíptico? Si ese es tu caso o el de tu pareja, es más que normal. Súmale además que compartir tanto tiempo en el mismo espacio hace que el nivel de sorpresa para relación se disminuya drásticamente. Trátate con suavidad y entiende que esto no dice nada definitivo sobre tu capacidad de desear.

Evita ponerte cifras en la cabeza para medir tu deseo o el de tu pareja. Si vas a evaluar tu vida sexual empieza por revisar si se comunican bien, si se apoyan mutuamente, si te importa el deseo y el placer del otro o de la otra. La frecuencia del sexo no significa necesariamente el éxito de una relación.

Pero si lo que temes es que el sexo no sea tan bueno, pues bien. Todo se puede mejorar, pero antes revisa cuáles son los estándares con los que te mides. Por supuesto debes desechar lo aprendido en esa ficción llamada pornografía, algo que afortunadamente es cada vez más discutido. Sin embargo, uno de los mitos más comunes en el sexo es la duración y este es otro punto que tendrás que considerar.


La satisfacción inmediata de un orgasmo parece más necesaria ahora en medio de una crisis planetaria.


No hay que durar horas en posiciones acrobáticas para determinar que eres un buen amante. Esta idea afecta especialmente a los hombres, que han crecido educados por el porno pensando que durar mucho tiempo en el sexo penetrativo es la mejor forma de demostrar que se es un semental. Pero no amigo, el asunto es más complejo y a la vez más sencillo de lo que piensas.

Un quickie, es decir, una relación sexual corta o rapidita tiene más valor del que se la ha asignado popularmente. A los quickies nos los muestran en las películas como algo que hace la gente con poco tiempo o que es un tipo de sexo incompleto. Pero no necesariamente. No pongamos al sexo en una caja de limitaciones que diga qué es lo bueno o lo malo y menos cuánto debe durar. Sobre este punto habría que escribir más. Lo importante aquí es intentar salir de ese molde y, por ejemplo, dejar las presiones sobre el orgasmo como cima del placer o creer que la penetración es la única forma de sexo real.

Además, si por la pandemia el encuentro con tu pareja debe ser corto, ¡pues qué mejor forma que usarlo que con un quickie! Este puede dedicarse a un profundo beso, al sexo oral, a usar un juguete sexual o simplemente a caricias placenteras para ambas partes.

Pero, atención: otro segmento de la población está en la otra orilla y andan más calientes que nunca. La satisfacción inmediata de un orgasmo parece más necesaria ahora en medio de una crisis planetaria. Mayor masturbación, búsqueda de algún amante nuevo o de alguien con quien ir a la fija son algunas de las técnicas que muchas y muchos han usado para apañarse este momento.

No es raro que el sexo se use como escape. Domina Franco, educadora sexual, explica que “el deseo sexual de algunas personas aumenta exponencialmente a medida que se estresan más, pues buscan la liberación física y la oleada de oxitocina que viene después del orgasmo”. Algunas personas también quieren el escapismo mental y físico que pueden traer las relaciones sexuales, incluso si es solo momentáneo.

Ante tanta tensión, el sexo puede ser liberador, pero tomarlo con calma y reconocer que seguimos en un mundo en crisis puede servirnos para actuar de forma más compasiva y cuidadosa con nosotros mismos y quienes nos rodean.