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Mis libros: Esteman

El artista colombiano está trabajando en un nuevo disco, sucesor de Amor libre, que fue una gran declaración de principios. 2020 estará lleno de movimiento para él, y traerá presentaciones en varios países de América Latina, además de una gira por el continente europeo.
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CORTESÍA PRENSA DISCOS LA PIÑA

Lo hemos invitado para hablar de los libros que contribuyeron a definir su camino y su mirada ante el mundo.

El principito, de Antoine de Saint-Exupéry: Hablo de este en primer lugar porque me marcó en la infancia, y cuando más adelante lo releí me marcó también de otras maneras. Algo que también me gustaba mucho era como estaba ilustrado por Saint-Exupéry, esas ilustraciones se me quedaron marcadas, creo que estaban muy relacionadas con la forma en que mi mamá veía el mundo y con lo que me quería mostrar. Más adelante fue un libro que me ayudó a entender esa parte genuina y rescatable en la mirada de un niño; esto se volvió un punto de referencia para relacionarme con el arte, para relacionarme en general con el mundo.

El principito – Antoine de Saint-Exupéry

El guardián entre el centeno, de J.D. Salinger: Estaba más o menos en noveno en el colegio; entre muchos de los libros de la clase de literatura, con una profesora que fue clave para mí y para muchas personas de mi curso, este me marcó mucho por la manera en que estaba contado, y me vi muy identificado con el personaje principal (Holden). Estaba en bachillerato, existía esa parte de rebeldía y de cuestionarse sobre las reglas y la manera en que debía verme o comportarme. La historia se me volvió una obsesión, y quería ir a Nueva York para vivir esos lugares. Siempre me vi reflejado en un sentido muy positivo.

El guardián entre el centeno – J.D. Salinger

Un mundo para Julius, de Alfredo Bryce Echenique: Me gustaba la manera en que estaba contada la historia, tiene una percepción muy acertada y una visión muy sarcástica, con un humor muy fino para contar la realidad desde los ojos de un niño de la alta sociedad limeña. Al final es un reflejo de la alta sociedad en diferentes países latinoamericanos. Abre el espectro para observar el contexto en el que uno se mueve; Bryce Echenique fue muy acertado, y Julius me parecía un personaje genial, encantador. Lo disfruté mucho.

Un mundo para Julius – Alfredo Bryce Echenique

Un beso de Dick, de Fernando Molano Vargas: Me marcó justo en uno de los momentos más importantes para mi vida, cuando estaba en la universidad y recién había salido del clóset. Tenía más o menos 22 o 23 años y lo leí junto a mi primer novio, que se llamaba Felipe, como el personaje del libro. Para mí es súper especial porque habla de una relación de amor entre dos adolescentes, futbolistas bogotanos, que se están descubriendo a finales de los 80 en una sociedad completamente cerrada.

Me veía muy reflejado porque apenas estaba empezando a descubrirme en ese sentido y construía una relación. Ese libro es clave para la literatura LGBT en Colombia, fue hermoso lo que viví cuando llegó.

Un beso de Dick – Fernando Molano Vargas

Los cuatro acuerdos, de Miguel Ruiz: Aunque en otras épocas tenía ciertos prejuicios frente a esta categoría, definitivamente me cambió la percepción ante a muchas cosas. Es casi un manual que tengo que releer, lo tengo todo subrayado y lleno de apuntes. Me ha dado la posibilidad de cuestionarme muchas cosas sobre por qué uno hace lo que hace, sobre el poder que tiene la mente y el ego… Aprender a manejar eso a través de estos cuatro acuerdos que parecen muy sencillos, pero se convierten en un reto para aplicar cada día. Es un libro muy sabio que cualquier persona debería leer; lo tengo ahí, en la mesa de noche, como un manual para recordarme cada vez que la mente me gana… cuando uno se cuestiona cualquier tema y se le baja la autoestima o se le sube el ego.

Los cuatro acuerdos – Miguel Ruiz