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Mis libros: Gilmer Mesa

El escritor antioqueño se prepara para lanzar su nueva novela, y nos presenta cinco obras que han marcado su camino
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Fotografía de Julián Gaviria

‘La cuadra’ fue una novela sorprendente e impresionante, en la que Mesa desnudó las dolorosas historias de los muchachos que crecieron y murieron en las calles que hoy el autor continúa recorriendo. La pandemia retrasó el lanzamiento de Las travesías, el libro que pronto debe estar en circulación, y que seguramente continuará abriéndole espacio entre los grandes escritores colombianos de nuestro tiempo.

1. No nacimos pa’ semilla

Alonso Salazar

Fue el primer libro que descubrí que hablaba de cosas que me interesaban. Tenía un tono muy cercano a lo que yo estaba viviendo, a lo que estaba viendo a mi alrededor, y eran historias completamente distintas a lo que me habían puesto a leer en el colegio, que eran cosas muy alejadas de mi vida. Con No nacimos pa’ semilla empieza mi interés real por la literatura porque fue gracias a ese libro que descubrí un lenguaje distinto y unas historias que se me acercaban visceralmente, e incluso íntimamente, con las cosas que se narraban y con los personajes que las vivían.

2. Pedro Páramo

Juan Rulfo

Terminé por cuestiones de la vida estudiando filosofía y letras, y encontré personas que me mostraron títulos y autores muy poderosos. Pero el que fue como una explosión gigantesca para mí en la cabeza fue Juan Rulfo y en especial Pedro Páramo. Empecé a leerlo sin mucho interés, pero me fue atrapando cuando descubrí que es un diálogo entre muertos, para mí fue una revelación. Me mostró muchas cosas que no entendía de la literatura, por ejemplo, que se pudiera hacer una trascendencia de la historia entre esta vida tangible y física, y una vida metafísica de los muertos. Fue el momento cumbre en el que empecé a pensar que de alguna manera podía expresarme a través de la literatura.

3. Los sietes locos / Los lanzallamas

Roberto Arlt

También me llegó en la época de la universidad y me mostró una forma de narrar muy barrial, aunque fuera de otra época distinta a la mía. Eran concepciones de la vida, historias, y cierta suciedad en el lenguaje, y los personajes mismos estaban muy alejados del ideal maniqueísta de buenos y malos; eran personajes intermedios, grises y muy arrabaleros, muy barriobajeros. Ahí entendí que así fueran de los años 30 y 40, eran gente muy cercana a mí. Esas historias también hicieron que yo empezara a pensar que lo que me había rodeado durante toda la vida tenía algo de material literario, que de ahí podían salir las historias que quería contar.

4.Cuando pase el ánima sola

Mario Escobar Velásquez

Tal vez el más importante de todos, porque me abrió el camino a la literatura; cuando leí ese libro dije: “¡Uff! ¡Este es el tono, y estas son las cosas que quisiera contar en la vida!”. Se vinieron a juntar a otra gran influencia, aparte de la literatura, que es la música popular, en especial la salsa. Entre la obra de Rubén Blades y la de Mario Escobar Velásquez me hicieron pensar que ese tono y esas maneras de plantearse la reflexión acerca del ser humano eran las que a mí me interesaba hacer en una posible obra literaria y gracias a ese texto en especial me animé con los primeros borradores, y a hacer las primeras líneas sobre un papel.

5.Crimen y castigo

Fiódor Dostoievski

Cuando descubrí su obra y la leí juiciosamente, encontré que la literatura era el gran recurso para entender al ser humano. La literatura podía decir cosas que no estaban en la psicología, ni en el periodismo, ni en los libros de historia oficial, porque iba más allá de las márgenes impuestas por ciertos cánones que rodean esas otras formas de expresión. En Dostoievsky encontré esa profundización en temas universales, en temas que me agobiaban y me siguen agobiando hasta hoy; la manera en que él inquirió esos temas fue otra gran inspiración para mí.