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¿Por qué hubo tantos asesinos seriales entre 1970 y 2000 y a dónde fueron?

Hay muchas respuestas, desde cambios sociológicos, hasta biología, tecnología y lingüística

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En portada: Richard Ramire (centro), conocido como el Acosador nocturno, en custodia con un pentagrama en la mano.

Cuando Gil Carrillo se unió a la división de homicidios del departamento de policía de Los Ángeles en los 80, su futuro compañero Frank Salerno ya era una celebridad. Acababa de arrestar a los llamados Estranguladores de la colina, los primos Kenneth Bianchi y Angelo Buono Jr., un par de asesinos seriales que aterrorizaron Los Ángeles hacia finales de los 70, violando, torturando y matando a 10 mujeres.

“Cuando conocí a Frank estaba en pleno juicio de los Estranguladores de la colina”, le comenta Carrillo a Rolling Stone. “Le pregunté al respecto y me dijo: ‘Es un caso único’. Dos semanas después estábamos metidos en esto”. Esto siendo la cacería por un asesino serial que los medios habían apodado el Acosador nocturno, un intruso, violador y asesino que sumió a Los Ángeles y San Francisco en un terror que duró desde junio de 1984 hasta agosto de 1985, cuando Carrillo y Salerno arrestaron a Richard Ramirez. 

Los policías veteranos aparecen en el nuevo documental de Netflix, Acosador nocturno: A la caza de un asesino en serie dirigido por Tiller Russell. Una serie de cuatro capítulos que muestra una mirada espeluznante de cómo Ramírez fue capturado, destacando el popular rincón de crímenes reales dedicado a los asesinos en serie, un fenómeno estadounidense muy investigado que parece estar relegado a un período entre los 70 y comienzos de los 2000. Durante esos 30 años, los estadounidenses que antes dejaban sus puertas abiertas e iban en caminatas despreocupadas, se encontraron de repente en los sitios de depredadores como Ramírez y el “Asesino caníbal” Jeffrey Dahmer, quien hizo gran parte de su cacería durante los 80, y Keith Hunter Jesperson, alias el Asesino de la cara feliz, un camionero que asesinó al menos a ocho mujeres a comienzos de los 90. Pero a principios de los 2000, la oleada de historias sobre asesinos seriales pareció desaparecer.

¿Por qué hubo tantos asesinos seriales durante este periodo? ¿Y a dónde fueron?

El experto en justicia criminal Peter Vronsky, cuyo nuevo libro American Serial Killers: The Epidemic Years busca responder justo eso, y dice que más del 80 % de los asesinos seriales estadounidenses conocidos, mataron entre 1970 y 1999. “Es una época que fue acuñada como ‘la era dorada de los asesinatos en serie’ por Harold Schechter, quien fue un historiador de crímenes”, le dice Vronksy a Rolling Stone. Hay muchas razones detrás de esto, desde cambios sociológicos, hasta bilogía, tecnología y lingüística. 

A lo largo de su trabajo, que comenzó en 1979, Vronsky ha deducido que, generalmente, estas personas desarrollan la personalidad y obsesión de un asesino serial desde pequeño. A los 14 años, ya están completamente desarrollados, y usualmente comienzan a matar a los veintitantos. Como tal, se ha devuelvo a ver lo que pasaba en el mundo cuando asesinos como John Wayne Gacy, Jeffrey Dahmer y Ted Bundy estaban creciendo, y descubrió una conexión: todos nacieron durante la guerra. “Por ejemplo, en casos como el Asesino BTK [Dennis Rader] y Richard Cottingham [el Asesino de los torsos], sus padres regresaron como veteranos de la guerra con TEPT, la cual no fue una enfermedad diagnosticable hasta los 80”, dice. En resumen, estos niños, que ya estaban predispuestos a la violencia, se criaron en hogares potencialmente violentos y familias separadas.

Ted Bundy (izquierda) y John Wayne Gacy se han convertido en íconos dentro de las historias de asesinos seriales entre 1970 y 1990. AP Images, 2

El ahora retirado detective Paul Holes pasó décadas trabajando en el caso del Asesino de Golden State, cazando a un asesino serial que se sospechaba había cometido al menos 12 asesinatos, 50 violaciones y 100 robos en California entre 1974 y 1986. El expolicía Joseph DeAngelo fue arrestado en 2018 y sentenciado a 11 cadenas perpetuas en 2020 por 13 cargos de asesinato en primer grado y 13 secuestros. Después de pasar años haciendo perfiles de asesinos, Holes dice que la gente suele señalar erróneamente a los militares veteranos como principales sospechosos de ser asesinos seriales.

“Es una simplificación excesiva”, comenta. “Cuando trabajaba en el caso del Asesino de Golden State, revisé a muchos hombres de ese época y sus antecedentes. La mayoría de los hombres tenían alguna afiliación con el ejército debido a la guerra, y fueron reclutados. Así que hay una tendencia a decir: ‘¡Ajá! Atrapaste al asesino en serie y eso debe ser lo que creó al asesino en serie”.

DeAngelo estaba en la Marina, pero jamás luchó. Sin embargo, su padre estaba en la Fuerza Aérea estadounidense y, según sus familiares, DeAngelo presenció cómo su hermana fue violada por dos soldados cuando la familia estaba en Alemania. “Ciertamente, para un chico normal, eso sería traumático”, dice Holes. “Ahora, ¿eso haría que ese chico se convirtiera en un depredador sexual? Lo dudo. Pero pensando en otro depredador que conozco, Phil Hughes, a esa edad ya tenía fantasías sexuales violentas contra niñas y mujeres”. Hughes mató al menos a tres mujeres en California en los 70. “Alguien como Phil, cuando ve esta violencia infligida a su hermana, no está siendo traumatizado, está siendo estimulado. Y me pregunto si DeAngelo también fue estimulado”, dice Holes.

El neurocientífico James Fallon, un psicópata autodiagnosticado y autor de The Psychopath Inside: A Neuroscientist’s Personal Journey into the Dark Side of the Brain, está de acuerdo con Vronsky y Holes en cuanto a que los asesinos seriales son hijos de la guerra. Aunque, está más interesado en averiguar por qué estas personas en particular se convirtieron en asesinos cuando la mayoría de los bebés en tiempos de guerra vivieron vidas relativamente pacíficas. En sus estudios, Fallon ha encontrado que las personas con psicopatía, sociopatía y otros trastornos graves de la personalidad están básicamente codificadas para la agresión y la violencia, tienen baja empatía emocional, baja ansiedad, baja reactividad, etc. Esos trastornos pueden seguir siendo relativamente leves si alguien tuvo una buena educación, como dice Fallon, él ni siquiera ha ido a la cárcel, pero si hay un padre con TEPT, una madre dominante o abuso, cualquier cosa puede pasar.

“Todos conocemos a personas que fueron abusadas en su infancia y no terminan de esta manera, pero puede que, en primer lugar, no tengan los genes que los hacen susceptibles”, dice Fallon. “Por lo tanto, no todo se basa en la infancia, ni en el gen, es la interacción de estos dos lo que te predispone a estos comportamientos radicales, agresivos y antisociales. Todas las personas que he estudiado, cada asesino y cada dictador, cada uno de ellos fue abandonado o abusado entre el nacimiento y los tres años de edad, excepto Pol Pot. Dijo que tuvo una infancia increíble”. Cabe señalar que Fallon nunca ha sido capaz de examinar físicamente el cerebro de un asesino en serie, ya sea a través de una exploración cerebral u otros métodos, ya que han rechazado sus peticiones.

Volviendo a Ramírez, todos los factores se mantienen. Como señala Vronsky, Ramírez creció en un hogar violento y tuvo un primo veterano de Vietnam que, sufriendo de TEPT, le contó historias sobre agredir sexualmente y decapitar a mujeres vietnamitas. Ese mismo primo mató a su esposa delante de Ramírez. “El propio Ramírez describió la transición a un ‘mundo diferente’ después de presenciar eso”, dice Vronsky. También señaló que Ramírez sufrió una lesión en el lóbulo frontal cuando tenía dos años. “Ahora sabemos que las lesiones en el lóbulo frontal, como las que sufren los jugadores de la NFL, están relacionadas con graves alteraciones del comportamiento, incluyendo lo que llamamos ‘psicopatía inducida por lesiones’”, dice. A menudo se reportan ese tipo de lesiones en las biografías de asesinos en serie”. Como dice Fallon: “Ese gato nunca tuvo una oportunidad”.

¿Por qué esta llamada era dorada de los asesinos seriales terminó en ese momento?

En primer lugar, hubo cambios sociales, y como señala Holes, en los 70 muchos asesinos se aprovecharon de los transeúntes que no tenían ningún reparo en subirse al carro de un extraño. “Como resultado de estos crímenes, las mujeres ya no caminan por ahí”, dice. “Así que ahora ese grupo de víctimas no existe”. Asesinos como el de Golden State y el Acosador nocturno, que se entraban a las casas, fueron disuadidos por el aumento de los sistemas de seguridad en el hogar. Es por eso que en los 90, cuando los hijos de los veteranos de Vietnam habían crecido, los asesinos en serie se enfocaron principalmente en las trabajadoras sexuales.

“En mi jurisdicción, los casos concentrados en las trabajadoras sexuales comenzaron a partir de los noventa”, dice Holes. “Los depredadores se concentraron en las trabajadoras sexuales de la calle, un grupo de víctimas que voluntariamente entrarían en los carros y, generalmente, no serían [buscadas] si desaparecían”. Con frecuencia, esos casos no son tan conocidos como los asesinatos cometidos por Bundy y otros.

A medida que las trabajadoras sexuales se volvieron más inteligentes, y ese grupo de víctimas comenzó a reducirse también, los asesinos en serie entraron a Internet. Como por ejemplo, el Asesino de Craigslist, Philip Haynes Markoff, quien fue sospechoso, más no condenado, por tres robos y un asesinato. Fue acusado por el asesinato de una masajista que conoció en Craigslist en 2009, pero se suicidó en 2010 antes de poder ir a juicio. “Es este juego de gato y ratón entre la policía y los asesinos, porque estos irán donde pueden acceder más fácilmente a las víctimas”, dice Holes. “La tecnología, que les impide cometer ciertos tipos de delitos, les facilita otros. No vas a ver al tipo de asesino en serie como el de Golden State, donde tienes [varios] casos porque la tecnología los atrapará antes. Estoy totalmente seguro de ello”.

Philip Markoff fue acusado de asesinato en 2009; se declaró inocente, pero se suicidó en 2010, antes de que pudiera ser juzgado. Mark Garfinkel/Pool/AP Imágenes

Fallon dice que la lingüística también juega un factor importante en la razón por la que los asesinos seriales parecen relegados a un período de tiempo específico. Al agente del FBI Robert Ressler a menudo se le atribuye haber acuñado el término en los años setenta: “Si hablas con personas que están en la policía o en el FBI e incluso en criminología y ciencias forenses, lo miran de una manera taxonómica por definiciones”, dice. “Y estas definiciones no son, para nadie en psiquiatría o psicología, muy útiles. Son muy artificiales y es para mantener las estadísticas del FBI, no me parece útil en lo absoluto”.

Por ejemplo, Fallon dice que hay muchas más mujeres asesinas seriales de las que conocemos. Aunque asesinas como Aileen Wuornos presentan un raro ejemplo, las mujeres a mantienen un perfil más bajo, porque usualmente son psicópatas que usan sociópatas para hacer el trabajo sucio, al igual que Charles Manson utilizó a sus seguidores para ejecutar sus crímenes. “Por lo tanto, hay un número relativamente bajo de mujeres asesinas en serie”, dice. “Pero si cuentas los que manipulan gente para hacer su trabajo sucio, entonces ese número sube para igualar a los hombres”. Como prueba, señala un estudio de 2019 en el que los investigadores estudiaron a asesinos seriales, 55 hombres y 55 mujeres, que asesinaron entre 1856 y 2009 en los Estados Unidos. El estudio encontró que los hombres a menudo actúan como “cazadores”, buscando y matando a extraños, mientras que las mujeres son “recolectoras”, matando a los que los rodean para obtener ganancias. Un ejemplo es Amy E. Duggan, la propietaria de un asilo que se casó y mató a cinco hombres mayores, y convenció a nueve ancianas para que la pusieran en su testamento antes de envenenarlas a principios de la década de 1900.

Además, según Vronsky, aunque a menudo estamos inundados de imágenes de asesinos seriales blancos y víctimas blancas, solo el 51 % de los asesinos en serie de 1970 a 2000 eran blancos. “La principal razón por la que no escuchamos más sobre asesinos afroamericanos, especialmente de los 70 a los 90, fue por quiénes eran sus víctimas”, dice. “Aunque no siempre sucede, en general los asesinatos tienden a suceder dentro del mismo grupo racial del asesino”. Como tal, los asesinos seriales afro apuntaban a víctimas no blancas, así no tendría la misma cobertura en los medios debido al racismo inherente de la época. Basta con mirar los asesinatos de niños de Atlanta, una serie de crímenes a finales de los 70 en los que casi 30 niños y adultos, en su mayor parte afro, fueron asesinados. Wayne Williams fue arrestado y condenado por dos de los asesinatos de adultos en 1982, pero todavía mantiene su inocencia en cuanto al resto. El caso perdió fuerza por décadas hasta 2019, cuando la alcaldesa Keisha Lance Bottoms ordenó su reapertura para que el ADN pudiera ser analizado utilizando la tecnología más reciente.

“En mi último libro, Sons of Cain: A History of Serial Killers from the Stone Age to the Present, afirmo que siempre hemos tenido asesinos en serie”, añade Vronsky, “pero simplemente no tenemos un registro de ellos porque no había una agencia policial como la conocemos hoy n día, ni una imprenta que distribuyera noticias o relatos de asesinatos en serie como hubo por la época de Jack el Destripador en 1888”. Luego describe que, durante la cacería de brujas en Europa Occidental entre el siglo XV y el siglo XVIII, los asesinos seriales fueron juzgados como hombres lobo. No eran bestias peludas enloquecidas por la luna, sino humanos con gusto por acechar, agredir y matar a sus presas.

“Cuando terminó la cacería de brujas, hubo aproximadamente un período de 150 años en el que no se reportaron asesinos seriales ni hombres lobo, ya que el sistema eclesiástico ya no existía”, añade Vronsky. “Los asesinos en serie probablemente fueron linchados por la comunidad local, ya que no existía ninguna ‘policía criminal’ o burocracia criminal”. El asesino en serie reaparece a finales de la década de 1880, después de la organización de servicios policiales formales y sistemas judiciales, por eso aparecieron asesinos como Jack el Destripador. La policía estaba allí para cazarlo, y los medios de comunicación para seguir sus hazañas.

Lo mismo podría decirse de los 70 hasta los 90, cuando los medios esperaban con ansias lo que asesinos como el Acosador nocturno harían después. Para policías como Gil Carrillo, quien pasará a la historia por atrapar a uno de los asesinos en serie más famosos de todos los tiempos, aunque fuera su trabajo de siempre. “Todo lo que haces es analizar cada escena del crimen, trabajar cada caso por sí solo y conectar las evidencias. No es diferente de trabajar un asesinato simple y rutinario”, dice Carrillo. “No me importaba Richard, no me importaba lo que le pasara. Nos preguntó a Frank y a mí qu si íbamos a ir a su ejecución, Frank dijo de inmediato que sí, pero cuando me preguntó a mí, le dije que no me importaba, ya había visto suficientes muertes”.