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Por una menstruación digna para la mitad de la población global

El conocimiento sobre salud e higiene menstrual es escaso a pesar de que la mitad del planeta lo necesita. Sin la construcción de otras narrativas sobre este tema será imposible que las niñas, mujeres y personas menstruantes tengan periodos libres de estigma
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HANNA BARCZYK/THE GLOBE AND MAIL

Más de la mitad de la población global menstrúa. Más de la mitad del planeta debe encontrar alguna forma de tramitar un sangrado mensual en la mayor parte de los casos. Las implicaciones de esto son varias: económicas, sociales, higiénicas, sexuales y hasta educativas. Y, con todo y eso, la difusión del conocimiento sobre salud e higiene menstrual es muy escaso. Este vacío fue uno de los motivos para que la antropóloga Isis Tijaro se dedicara a estudiar el tema, formarse y luego enseñarles a otras mujeres a conocer su periodo y a sí mismas. Su aspiración es que se pueda hablar de menstruación más allá del espacio íntimo y se reconozcan las dimensiones políticas, sociales y culturales de la menstruación. Ahora que compila algunos de esos conocimientos en su libro Nuestras reglas se enfrentó al reto de escribir un texto en el que cualquier mujer o persona menstruante pueda tomarlo y apropiárselo para sí misma, y así promover la autonomía frente a este conocimiento para que beneficie a muchas. 

¿Por qué es importante hablar de menstruación en este momento, incluso sacar un libro, cuál es el objetivo? 

Necesitamos hablar de menstruación y no solo de sus conceptos básicos. Hablar de menstruación ha sido importante desde hace 12 años en diferentes espacios, ha sido el centro de mi trabajo, de mi vida y mi activismo. Trabajo con esto en el consultorio y diferentes espacios de la organización. La menstruación ha sido un tema que se ha empezado a visibilizar con el paso de los años, necesitamos una agenda distinta a los derechos sexuales y reproductivos puesto que dentro de esa agenda históricamente en nuestro país la menstruación siguió ocupando el mismo lugar en donde es sinónimo de fertilidad, en donde los procesos de educación y pedagogía menstrual están basados en el producto y no en la vivencia menstrual de las personas. 

¿Por qué es relevante ampliar esta conversación? 

Considero que es un tema muy relevante porque no nos ocurre una vez al año o dos veces en nuestra vida: menstruamos por casi 40 años todos los meses. Más de la mitad de la población global menstrúa. Es importante hacer un ejercicio colectivo de reconocimiento y construcción de otras narrativas que permitan que las niñas, las mujeres y las personas menstruantes puedan tener menstruaciones más dignas y libres de estigma. 

La menstruación es un tema cultural, no es simplemente un tema de educación o de salud, es un tema que tiene que ver con los códigos culturales que se han construido históricamente en nuestros territorios latinoamericanos. Considero que es importante un libro sobre la menstruación para visibilizar la importancia de este tema a nivel íntimo, pero también a nivel político, social y cultural.  

¿Qué son los derechos menstruales y qué implican en el contexto colombiano? 

Los derechos menstruales buscan tener una agenda enfocada en garantizar menstruaciones más dignas en diferentes espacios. Se busca comprender de qué manera se relaciona la vivencia menstrual con el gozo pleno o no, de los derechos humanos. Es relevante en Colombia porque es unos de los países avanzados en la región en materia de derechos menstruales. Nosotras empezamos a hablar de menstruación en el marco de las políticas públicas en el 2016 en la reforma tributaria de ese año, con el movimiento de menstruación libre de impuestos. Ellas fueron quienes impulsaron esa primera ley en la que lograron bajar el impuesto del IVA de toallas y tampones al 5% y también lograron presentar otro proceso en el que se logró el 0% del IVA a toallas y tampones. La sentencia que sale en el 2017, C117 también empieza a marcar un hito importante dentro de la legislación, porque ya se empieza a hablar de salud menstrual, del reconocimiento de los derechos menstruales. Otro avance fue en 2019 con la sentencia T398, en la que el Estado aprueba garantizar menstruaciones dignas a personas habitantes de calle y por ley todas tienen que recibir productos gratuitos. En este momento hay varias instituciones que están trabajando en el primer programa de Cuidado Menstrual Distrital, empezando con habitantes de calle. Esas dos sentencias empiezan a marcar dentro de la legislación colombiana un lenguaje, una aproximación y una agenda que se empieza a abrir. 


Se debe visibilizar la importancia para una persona que menstrúa el contar con políticas públicas hacerlo de forma digna, no solamente creer que el tema se soluciona con un producto.


Este año se han movido nuevos proyectos de ley y sentencias relacionadas con el tema, ¿eso es un avance? 

Se han presentado proyectos de ley enfocados en la menstruación, pero desafortunadamente cuando un tema se pone de moda, se instrumentaliza desde muchos lugares y hay que poner especial atención a esto y ver de qué forma se está utilizando conceptos como la dignidad menstrual o la pobreza menstrual, ya que pueden volver a estigmatizar nuestros cuerpos. 

Desde el 2019 se solicitó a la Corte Constitucional extender la sentencia C117/2018 a copas menstruales también, es decir eliminar el impuesto del IVA. Sin embargo, fue necesaria una demanda y hasta este año la corte accedió. Este año se presentó un proyecto de ley para eliminar el IVA de la copa menstrual e incluirla de manera gratuita dentro del sistema de salud a mujeres de poblaciones más vulnerables. Esto parece bueno a primera vista, pero ¿por qué les habríamos de imponer la copa menstrual a todas las mujeres, niñas y personas menstruantes? La copa menstrual, por ejemplo, puede desacomodar la T de cobre que algunas de ellas pueden utilizar como método de anticoncepción. Para este proyecto se hizo una audiencia pública con varias organizaciones. Por primera vez se definieron qué son los derechos menstruales. En el libro está una aproximación a la definición de ese derecho. Ahí me atreví a definirlo y empezarle a dar forma para hablar sobre derechos sexuales, menstruales y reproductivos

¿Por qué te parece importante separar el tema de la menstruación de los derechos sexuales y los derechos reproductivos?

He recibido críticas respecto a crear una agenda distinta a los derechos sexuales y reproductivos, puesto que es un movimiento que viene trabajando desde hace muchos años. Considero que no es separar las agendas, pero sí es visibilizar la importancia que tiene para una persona que menstrúa contar con políticas públicas que le permitan tener una menstruación más digna, no solamente entendiendo que el tema menstrual se soluciona con el producto.  La educación sexual y reproductiva tiene que ver con la menstruación, pero son dos procesos completamente diferentes. La educación menstrual debe tener un contexto histórico, cultural, una perspectiva biológica, tiene que contemplar un público amplio, no es solo para mujeres, sino para niños, niñas y toda la sociedad. 

Cortesía

¿Qué decir de la higiene menstrual como nos la han enseñado hasta el momento?

Como investigadora puedo decir que está mal planteado el proceso si se soluciona con el producto. Menstruar no solamente implica tener una toalla higiénica o un tampón. Menstruar implica tener condiciones dignas para un espacio en el que tu puedas hacer gestión menstrual en tu lugar de trabajo, en el lugar donde se estudia (por ejemplo, las personas que trabajan en el transporte público, ¿a qué lugares pueden acceder para gestionar su sangrado menstrual? Tiene que ver con el acceso al agua limpia o potable. Muchas niñas, mujeres, personas menstruantes de nuestro territorio no tienen acceso al agua potable ni limpia y aun así siguen menstruando todos los meses. Eso está en la agenda de derechos menstruales. Los derechos menstruales tienen que ver con tener acceso a la información de los materiales de los que están hechos los productos que estás poniendo en tu vulva o vagina, y qué consecuencias puede traer para tu salud íntima y ginecológica. En el mundo solo hay un estado, que es el estado de NY, que tiene una sentencia vigente en el que todos los productos deben mostrar esta información al público. Por ejemplo, qué compuestos químicos tienen, si generan inflamaciones, más sangrado o flujos atípicos, incluso infecciones e irritaciones. 

¿Qué consecuencias tiene menstruar para muchas niñas en un país como el nuestro?

Tenemos que entrar a mirar cuáles son las diferencias en las cotidianidades de las niñas después de empezar la vivencia menstrual. Por ejemplo, los cólicos y el ausentismo escolar debido a la menstruación. Necesitamos investigar más en nuestros contextos y territorios sobre estos fenómenos. En Colombia no hay tanta deserción, según la investigación que hemos hecho, sino más bien ausentismo y eso lleva a que las niñas se atrasen. En Argentina se presentó la licencia menstrual para estudiantes, porque muchas estaban perdiendo materias por fallas; es un proyecto de ley enfocado en las estudiantes. En Colombia, en respuesta a esto, los medios lo encaminaron de otro modo, en que una licencia aumentaría la brecha laboral. No entendieron que era solamente para el contexto de escolaridad.

Por otra parte, es importante reconocer que no por tener el primer sangrado ya te “conviertes en mujer”. Esto es un error porque se les arrebata la infancia a las niñas. Normalmente si “ya son mujeres” empiezan a tener otras actividades en la casa porque ya son “grandecitas”. A muchas niñas ya no las dejan salir a jugar porque ya pueden quedar embarazadas. Los hermanitos salen y ellas se quedan viendo por la ventana. Es una realidad que debemos empezar a visibilizar. 


No por tener el primer sangrado ya te “conviertes en mujer”. Esto es un error porque se les arrebata la infancia a las niñas.


¿Cómo ampliar estas conversaciones, sobre todo la pedagogía alrededor de este tema?

Hay una especie de teléfono roto con el tema de derechos menstruales y menstruación porque es un tema que se puso de moda desde que se ganó el Óscar el documental [Period. End of sentence, 2019]. Desde ahí los medios y agendas se empezaron a enfocar en esto. Los derechos sexuales y reproductivos lo han hecho durante muchos años; por muchos años nos hablaron de prevención de embarazo adolescente, anticonceptivos, ITS, relaciones sexuales, condones… ahora todo el discurso que está entrando es “ahora vamos a atacar la pobreza menstrual, vamos a educar en menstruación…”, por eso debemos verlo con un filtro. No se puede educar en menstruación en un taller de cuatro horas, tal vez ahí solo se puede hacer un proceso de activismo menstrual, pero un proceso de educación menstrual requiere, por lo menos, un año escolar completo. Porque es un tema cultural, es un tema más complejo. La Educación Menstrual no puede ser solamente nombrar las partes del cuerpo, las fases del ciclo y aconsejar que se use la copa menstrual. Eso no es educación menstrual, esto requiere más tiempo y un enfoque integral. 

Para mí es fundamental que las niñas reciban esta información antes de sus primeros sangrados. Porque un tema recurrente es que se habla con la hija el día que ocurrió el primer sangrado, pero qué pasa si ya tenemos esa información y el día del primer sangrado ya lo tengo presente, ya sé cómo usar la toalla o lo que autónomamente ya definí que quiero empezar a utilizar cuando lleguen mis primeros sangrados… En los colegios te mandan a la enfermería, con el mismo discurso de estar enferma, o te mandan con la psicóloga a ver si ella puede orientar mejor la situación… 

¿Cuáles son los beneficios que trae conocer nuestro cuerpo y qué herramientas das en el libro?

El principal beneficio que conocer nuestro cuerpo es autonomía. Autonomía en decidir sobre nuestro cuerpo, por ejemplo qué tipo de anticoncepción quiero. Al saber cómo funcionan mis hormonas y cómo dialoga mi sistema endocrino con los disruptores endocrinos o esas hormonas artificiales que voy a poner, puedo tomar una decisión. Escuchamos que las personas que toman pastillas cambian de marca, que porque unas les daba migrañas, las otras les bajaban la libido, no les bajaba nada, les deprimían. Realmente ninguna sabe de qué están compuestos estos anticonceptivos ni cómo funciona su sistema endocrino. 

Trae también autonomía sobre la gestión menstrual, ¿cuáles son los productos que puedo utilizar que le hacen mejor a mi propio cuerpo? te permite tener una salud mental, emocional, física y espiritual mucho más fluida. Cuando se empieza a entender el ciclo, se empieza a habitar de manera consciente. Nosotras tenemos una aproximación a nuestra corporalidad de una manera muy binaria como estar flaca o estar gorda, me llegó o no me llegó, estoy embarazada o no, estoy feliz o triste. Cuando empiezas a entender que tienes una naturaleza cíclica cambiante empiezas a habitarte de esa misma manera, y empiezas a reconocer que tienes muchas fases que literalmente alteran la percepción de la realidad. Las hormonas lo que hacen literalmente en tu cerebro es cambiar la percepción que tienes de la realidad, eso lo hablo en el libro. 

¿Qué podemos encontrar en tu libro? 

Cualquier persona menstruante lo puede leer sin sentirse incómoda. Hablamos específicamente del cuerpo y de las narrativas que lo atraviesan. El libro también da la herramienta para comprender por qué hoy en día se piensa que es sucio menstruar, o por qué las abuelas siguen diciendo que estás enferma. Te da un recorrido histórico y cultural para comprender cómo este tema también es una construcción cultural, y no solamente es un tema médico o de la industria farmacéutica. Esto lleva por ejemplo a que “yo sienta que debo arreglar mi cuerpo todo el tiempo”, que habito en un cuerpo defectuoso. El libro permite entender eso y abre caminos para la reconciliación con tu propia vivencia menstrual. 

Incluye la rueda de las guardianas, una herramienta que desarrollé durante muchos años y se consolida en ese modelo que resulta práctico para hacer el seguimiento de tu ciclo, desmarcándolo de las fases lunares. La herramienta te permite entender cuáles son las tendencias que tienes a nivel mental, emocional, los alimentos qué más te convendrían, con qué tipos de cosas se puede relacionar. Es también una herramienta que te conecta con algo que yo amo y es la tecnología perfecta de nuestros cuerpos. Cuando la utilizas puedes crear y hacer lo que quieras a nivel intelectual, creador, social, profesional, familiar. Abrazas esa capacidad creadora y destructora que tienes pero desde ti misma. Es desmitificar un poco el tema del ciclo menstrual y entender que es una herramienta potente y que eso no nos hace superiores, simplemente nuestro cuerpo es así.