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Prevenir el suicidio es tarea de todos

En el Día Mundial de la Prevención del Suicidio hablamos sobre cómo brindar los primeros auxilios psicológicos, una ayuda crucial que todas las personas podemos dar
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Imagen por Rawpixel

Cada 10 de septiembre la Organización Mundial de la Salud fomenta en todo el mundo compromisos y medidas prácticas para prevenir el suicidio. Este día es una forma de abordar una problemática que no es lo suficientemente atentida pero que está presente en todas las sociedades, incluida Colombia. 

Más allá de las cifras para contextualizar el panorama del suicidio en Colombia es importante tener en mente que no hablamos solo de números, sino de personas con un nombre que les define, una historia propia, familia, seres queridos y un proyecto de vida. 

Según el último boletín de la subdirección de servicios forenses de Medicina Legal en Colombia, de enero a julio de 2021 el suicidio en hombres se elevó a 1.213 y a 217 en mujeres. En contraste con años anteriores (del 2010 a 2019), en el informe de caracterización territorial y sociodemográfica de los homicidios y suicidios en Colombia, vemos que la tasa de suicidios de los hombres puede incluso cuadriplicar la de las mujeres. El reporte presenta también que la incidencia del suicidio en hombres se mantiene prácticamente constante los mayores de 15 años, “con tasas entre los 11 y los 13. En cambio, las mujeres presentan un pico entre los 15 y 29 años, con una Tasa de Suicidio de 4,6 y disminuye a partir de esta edad”. 

Las tasas de suicidio varían dependiendo de la región del país. Las más altas se encuentran en los departamentos de Vaupés y Amazonas. Otros departamentos con altas tasas por rangos de edad son: Nariño, Risaralda, Tolima, Arauca, Caldas, Cesar, Norte de Santander y Guainía.

Por otro lado, en un estudio cualitativo y exploratorio del suicidio en universidades de Bogotá (Universidad Javeriana, Nacional, de los Andes y Santo Tomás) se identificaron 45 casos de suicidio consumado en el período 2004 – 2014. El 69% de estos casos fueron hombres y el 31% mujeres. El rango de edad estuvo entre 17 y 27 años; 62% entre 19 y 22 años. 

En el estudio se detalla que entre los motivos y procesos desencadenantes del suicidio identificados hay una relación con el ámbito familiar, en especial con la desintegración familiar, ruptura de relaciones de pareja e intolerancia a opciones sexuales diversas. La metododología del estudio contempló la indagación de la memoria del personal universitario y los compañeros por medio de entrevistas. En estas ellos “expresaron diversos significados del suicidio, tanto positivos: acto de valor y ejercicio de la autonomía, como negativos: impotencia, desadaptación y derrota”.

Con esta información, es fundamental tener presente que antes del suicidio consumado hay fases tempranas como la conducta suicida, la ideación, el plan y por último el intento de suicidio en los que podemos acercarnos y prestar ayuda. Las anteriores pueden manifestarse de forma sutil en el día a día, por lo que tendremos que estar atentos y prestos para ayudar en la prevención y contención incluso si no somos psicólogos. Mantener una actitud propositiva de la prevención cuando identificas que un ser querido requiere ayuda es muy importante. Preguntar con regularidad por el estado de ánimo de esa persona, no juzgar y prestar mucha atención en la escucha genera una confianza valiosa para situaciones más retadoras. 

Conocer y saber usar los primeros auxilios psicológicos puede salvar vidas. De acuerdo con Laura Rivera, psicóloga y psicoterapeuta Gestalt, “el objetivo de los primeros auxilios psicológicos es reestablecer el equilibrio emocional de las personas afectadas por una crisis para que puedan afrontarla de manera asertiva. Esto se hace a través de la contención emocional, el procesamiento de emociones y la búsqueda de soluciones realistas”. 


“Antes del suicidio consumado hay fases tempranas como la conducta suicida, la ideación, el plan y por último el intento de suicidio en los que podemos acercarnos y prestar ayuda”


Según la especialista, los primeros auxilios psicológicos son importantes porque ayudan a mantener a raya las acciones irracionales y caóticas asociadas al pánico que podrían entorpecer la contención efectiva de la situación. 

Los PAP se basan en la escucha, la confianza o la empatía y la información. Los pasos clave que cualquier persona puede dar se resumirían de la siguiente manera: 

  1. Después de establecer el primer contacto, si no se conoce a la persona después de presentarse, es necesario permitir una cierta privacidad. Acto seguido es suficiente con dejar que la persona se exprese libremente, no intentar centrar la charla en lo que ha sucedido. No se trata de una conversación, ni siquiera es imprescindible que se comprenda a la contraparte. Lo importante es responder con lo mínimo para estimular a la otra persona con tal de que se desahogue.
  2. Lo segundo es transmitir confianza, aceptación y empatía: es hacerle saber a la persona que atraviesa este momento que puede contar contigo, que puedes apoyarlo y ayudarlo. Que la intención no es juzgarlo, ni juzgar los hechos, sino servir de soporte. Esto puede ser ofreciendo también seguridad física, llevarla fuera del alcance de la amenaza física, establecer contacto visual e incluso llevar a cabo ejercicios de respiración. 
  3. Lo último es brindar informarción oportuna: la tarea principal de estos primeros auxilios es lograr que la persona se estabilice y, posteriormente, pueda tener la asistencia de un profesional. Por ejemplo, las líneas en Colombia de atención mental por departamentos se pueden conseguir aquí. En Bogotá, existe Calma, la línea de atención especializada de escucha y ayuda emocional para hombres.