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Trabajar por la salud mental de los hombres puede ayudar a toda la sociedad

Los estereotipos de la masculinidad más comunes no aceptan que los hombres demuestren vulnerabilidad, algo que al final se traduce en violencia para ellos mismos y para la sociedad
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“Soy otra persona gracias a la terapia”, dice Carlos, un hombre de 35 años que buscó ayuda terapéutica en un momento de tristeza profunda. Luego de más de un año de acompañamiento siente que su estabilidad emocional es otra. Y aunque para él esta ayuda ha sido tan valiosa, reconoce que ninguno de sus amigos hombres acuda a terapia, mientras que varias de sus amigas cercanas sí lo hacen.  

Este comportamiento es de hecho común entre los hombres. Laura Rivera, psicóloga, explica que, aunque sí atiende a hombres, ha notado que les cuesta más buscar este tipo de atención. “Tomar esa decisión requiere que tú en un momento determinado reconozcas que eres vulnerable y los hombres tienen dificultares para reconocer y conectar con la vulnerabilidad. Muchos de los que asisten lo hacen a escondidas, no le cuentan a nadie porque es una cosa que da vergüenza”, explica. 

Santiago, quien acude a terapia desde hace muchos años, cree que aunque existen limitaciones de género, hay otras que van más allá: “En esta sociedad ser reflexivo es muy difícil porque eso lo pone a uno en una situación de vulnerabilidad. La gente le tiene miedo a ir y continuar en terapia”. 

Mientras que la idea de masculinidad socialmente más aceptada sea la de ser fuerte, proveedor y jamás hablar de las emociones, difícilmente los hombres podrán explorar una forma de construir su identidad y relacionarse con los demás por fuera de un caparazón que genera dolor y violencia para sí mismos y para quienes les rodean. 

La investigación Masculine Norms and Violence: Making The Connections (Normas masculinas y violencia: haciendo las conexiones) de la organización PROMUNDO en 2018, encontró que la identidad y las normas masculinas están indiscutiblemente vinculadas con la violencia. El estudio exploró las conexiones entre la masculinidad dañina, que se refuerza continuamente en la sociedad, y la alta probabilidad que tienen hombres y niños de perpetrar (y sufrir por parte de otros hombres) diferentes formas de violencia. 

Algunos de esos comportamientos violentos estudiados por sus conexiones con esta masculinidad fueron la violencia en pareja, la violencia física contra los niños (por parte de los padres o cuidadores), abuso y explotación sexual infantil, intimidación, homicidio, violencia sexual ajena a la pareja, suicidio, conflicto y guerra. Los datos sugieren que algunos factores de riesgo para que los hombres reproduzcan estas violencias incluyen el estrés financiero, problemas de salud mental, el abuso de alcohol y otras sustancias, así como el estigma asociado con la búsqueda de ayuda terapéutica. 


Los hombres y los niños tienen una posibilidad desproporcionada de cometer delitos violentos vinculados con estereotipos de masculinidad dañina


Encontrar una respuesta simple a una situación tan compleja de violencia que involucra normas sociales, mensajes y estereotipos relacionados con la hombría, es muy difícil. Esta situación afecta en buena medida a las mujeres (principales víctimas), pero también a los hombres y por ende a la sociedad en general, pero justamente aquí es necesario recordar las docenas de estudios y encuestas que en las últimas décadas han demostrado que los hombres de todas las edades y etnias tienen menos probabilidades que las mujeres de buscar ayuda para problemas como la depresión, el abuso de sustancias y los eventos estresantes de la vida. Esto a pesar de que esos problemas se encuentran entre hombres en la misma, o incluso mayor, frecuencia que en las mujeres.

Los niños y los hombres son usualmente criados, socializados y/o alentados a ignorar aquellas emociones que posteriormente son desencadenantes de conductas destructivas. En estos casos la terapia psicológica puede ser una gran herramienta para combatir ese problema, pero hablar de salud mental y buscar ayuda tiene además otro tipo de barreras que no tienen que ver únicamente con el género. El factor económico puede ser determinante no solo a la hora de buscar atención terapéutica, sino también para mantenerse en ella. 


Ante una realidad que es conocida, pero que fue confirmada con los datos presentados por la Alcaldía de Bogotá en diciembre de 2020, 76.1 % de los hombres encuestados manifestaron querer manejar mejor sus emociones, mientras que el 63.7% dijeron que era muy importante para ellos “no dejarse humillar”, algo que en el contexto de los estigmas sociales y una sociedad machista, puede relacionarse con un tipo de masculinidad vinculada con conductas violentas. 


Los niños y los hombres son usualmente criados, socializados y/o alentados a ignorar aquellas emociones que posteriormente son desencadenantes de conductas destructivas.


De esta preocupación nació la primera propuesta pública dirigida exclusivamente a hombres con el fin de escucharlos y acompañarlos, la Línea Calma. “Estamos convencidos de que el problema de violencia contra las mujeres debe involucrar a los actores, que son los hombres”, explica José Manuel Hernández, psicólogo clínico y coordinador de la Línea Calma, un número de escucha y atención para hombres mayores de edad en Bogotá. 

Sin embargo, José Manuel aclara que la línea gratuita no está dirigida únicamente a hombres que ejercen violencia, sino que está pensada para apoyar en diferentes tipos de crisis, para oír sobre los miedos e inseguridades de sus usuarios. Aunque centra una parte de sus objetivos en trabajar para desaprender el machismo, las violencias de poder y los celos, bajo un esquema de acompañamiento psicoeducativo ha abarcado temas como la prevención del suicidio, combatir el temor a la soledad, e incluso apoyar a hombres que no saben cómo desarrollar su paternidad. 

Según José Manuel, diariamente reciben llamadas de 12 a 15 hombres y 123 han permanecido en tratamiento en estos últimos meses. “Los hombres mostraron que sí aceptan, que sí están dispuestos a que los acompañemos en este proceso”, indica. En los aproximadamente cuatro meses de existencia de la línea, 1400 hombres han llamado. De ese total, un 40% reporta problemas emocionales, ideas suicidas, dolor, tristeza, maltrato, miedo a la soledad y, ante la emergencia de la pandemia una nueva preocupación: padres por el Covid-19 perdieron a las mamás de sus hijos y no saben paternar en soledad. En el caso de hombres mayores de 50 a 70 años se reporta también un gran temor a la soledad y al abandono. 

La ‘Línea Calma’ está disponible llamando al 018000-423614, y es atendida por un grupo profesionales en psicología, en los horarios de lunes a viernes de 8:00 am – 8:00 pm, y los sábados de 8:00 am hasta las 2:00 pm.