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P&R: Katy Perry

La cantante habla sobre lanzar un álbum y tener a su bebé durante la pandemia, volver a estudiar y discutir sobre política
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Christine Hahn

Katy Perry ha pasado la mayor parte de la pandemia refugiada preparándose para dos grandes eventos: su quinto álbum, Smile, y su primera hija, Daisy Dove Bloom. “Sigo diciendo que es una especie de victoria que los fans reciban un álbum y yo una bebé”, dice Perry, riendo por Zoom en lo que ella llama un atuendo de “vidente”: una blusa de seda floral con un turbante a juego. En Smile, Perry sale de la oscuridad que experimentó en 2017 después de una breve separación de su ahora prometido, Orlando Bloom, y en una respuesta poco entusiasta a su álbum Witness de ese año, el cual fue encabezado por un single subversivo sobre su depresión después de las elecciones, Chained to the Rythm. Smile equilibra el dolor y la esperanza, con énfasis en esta última. “Es un disco que representa la esperanza, la resiliencia y la alegría”, dice. “Espero que aquí puedan reconocer esos temas”.

¿Cómo han sido los últimos meses para ti?

Ha sido una montaña rusa de emociones y de dejar que las cosas fluyan. Lo he tomado día a día, semana a semana. Esta época nos obliga a ceder, y es difícil para una fanática del control como yo.

¿Qué tanto del álbum estaba terminado antes de la pandemia?

Había hecho un montón antes de ese viernes, el 13 de marzo. Parece que ese fue “el día” en que todo cambió. Llegué de Australia y me preparaba para filmar el video de Daisies, pero en cambio, tuve que entrar en modo de preparación para el apocalipsis. Le dimos los toques finales en una habitación junto a mi cuñado, que es productor. Luego comencé a mezclarlo en mi carro, cerca de una playa: esa era mi oficina.

El año pasado, hablaste sobre tomarte un descanso y volver a tomar cursos como antropología, astronomía, egiptología, y varios estudios religiosos similares. ¿Cuánto duró ese descanso antes de comenzar a trabajar en Smile?

Estaba muy acostumbrada al ciclo de “escribir un disco por seis meses, darle vida en los siguiente seis, salir de gira por año y medio”, y repetir. Hice eso durante cuatro álbumes, ya me estaba agotando.

En el descanso me decía: “No utilices esa estrategia para hacer un disco. Deja que llegue naturalmente. Piensa en todo lo que puedes hacer y en las partes de tu vida que no has explorado”. Le abrí un espacio a la idea de tener un bebé en el futuro, todavía quiero estudiar y hay muchísimos sueños por soñar. Pero son sueños diferentes.

¿Cuál fue la canción que te costó más?

Probablemente Smile, fue una de las que me tocó volver a comenzar desde cero, porque esa es la definición del disco. Esa canción habla sobre mi viaje, cuando me caí de cara, perdí mi sonrisa y  me rompieron los dientes, y luego el intentar salir de esa situación; fue una lección de humildad. Pasé por muchas cosas y no fue divertido, pero ahora estoy de pie aquí y estoy mucho mejor. Quería ser muy fiel a esa historia.

Como jueza en American Idol y jefa de tu propia disquera, Unsub, has tomado un papel de mentora. ¿Es algo que quisieras seguir haciendo?

Durante más o menos un año quiero pasar a ser una buena mamá. Soy feliz al conectar con la gente a través de la música, y no se me hace difícil. No haré nada que no ame hacer, porque soy muy sincera y me cuesta fingir. Fingí un poco en Witness y no funcionó al estar de gira pues estaba pretendiendo ser feliz.

Tengo 35 años y puede que eso sea un tercio de mi vida. Cualquier sueño que quiera cumplir en el futuro, no apuestes en mi contra. Puede que esos sueños tengan que ver con ser madre, volver a estudiar o dirigir mi propia discográfica. Supongo que depende de mí cumplir todo eso.

Dijiste que Witness era un álbum de “pop significativo” y pasaste ese periodo luchando con tu experiencia como una figura pública durante las elecciones de 2016. ¿Qué significa eso?

El 2016 fue un año interesante y sentía que tenía un conocimiento profundo de que si no tomábamos las decisiones correctas, entonces todo se iría a la mierda. Cuando me volví famosa teníamos una mentalidad diferente. Al menos yo la tenía, y tenía veintitantos. No teníamos tantas dificultades como ahora, ni estábamos tan divididos. La desigualdad estaba más oculta, no se hablaba al respecto. Ahora está frente a nosotros.

De ahora en adelante, ¿quieres involucrarte en la política como figura pública?

No puedo lanzar un disco escapista. Creo que mi trabajo como artista es observar, digerir y mostrar. Lo que he observado me tiene preguntándome muchas cosas, y espero que el público también se las pregunte. Por otra parte, hay canciones en mis álbumes con las que te puedes tomar un trago, y quieres eso porque es divertido. También solo soy una estrella de pop. Es una vieja narrativa de que solo eres una cosa y tu voz no importa. La voz de todos importa. No cometamos el mismo jodido error de 2016. Si es que nosotros tenemos el control… [Tararea la canción de La dimensión desconocida].