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10 cosas que hacer antes de dejarte

Una tragicomedia romántica que se acerca más a la realidad de una pareja de lo que quisiéramos admitir
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Galt Niederhoffer /

Christina Ricci, Hamish Linklater, Jon Abrahams

Cortesía de Cineplex

Como si regresáramos a los años noventa, una época en la que las películas pequeñas pero llenas de humanidad tenían la oportunidad de presentarse en la pantalla grande, llega 10 cosas que hacer antes de dejarte, una tragicomedia romántica que bien puede pensarse como la fusión entre Cuando Harry encuentra a Sally… y 500 días sin ella.

Sus protagonistas son Christina Ricci y Hamish Linklater, dos actores que no son ajenos a las cintas de alto presupuesto, pero que se han distinguido más en trabajos independientes como este. Basta con ver brillar a Ricci en Prozac Nation y a Linklater en The Future, para darse cuenta de su enorme inteligencia y sensibilidad que se manifiesta cuando sus papeles son realmente interesantes.

Ricci interpreta a Abigail, una ilustradora de cuentos infantiles y madre divorciada con dos hijos pequeños (encarnados por los hermanos en la vida real Mia Sinclair Jenness y Brady Jenness). Gracias a una cita a ciegas arreglada por su amiga Kate (Lindsey Broad), Abigail conoce a Benjamin (Linklater), un hombre que viene de una familia destrozada, algo inmaduro y con problemas para establecer compromisos. Aunque su primera cita no llega a ser ideal y muchas de las diferencias entre los dos salen a flote (como el hecho de que Benjamin no desea hijos), los dos terminan teniendo sexo. ¿El resultado? Abigail queda embarazada.

Galt Niederhoffer, una prolífica productora convertida en directora (produjo After Life y Prozac Nation para Ricci), se aleja del edulcoramiento y los lugares comunes de este tipo de películas, para mostrarnos a una pareja que decide conocerse a partir de una situación que va a cambiar la vida de ambos. Pero lo más interesante y significativo de esta película breve, humilde pero hermosa y conmovedora, es su final directo y realista, el cual decepcionará a todos aquellos amantes de las comedias románticas que esperen un monólogo final que arregle todo aquello que ya no tiene arreglo. 

James Heerdegen, el fotógrafo de esta cinta, era el esposo de Ricci en el momento de su filmación. Su relación terminó para la fecha de su estreno. La vida imita el arte y el arte imita a la vida.