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92 minutos para ser feliz

Un hombre regresa de la muerte por una hora y media para arreglar sus asuntos y despedirse de sus seres queridos, en una simpática comedia italiana con un aire melancólico
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Daniele Luchetti /

Pif, Thony, Renato Carpentieri

Puede que esta comedia italiana acerca de un padre de familia al que el cielo le da una segunda oportunidad no sea muy original, pero es una propuesta simpática, agradable y muy apropiada para estos tiempos difíciles.

Cortesía de Cineplex Play

En una hora y media, esta comedia italiana dirigida por Daniele Luchetti (Mi hermano es hijo único) y basada en el libro Momentos de inadvertida felicidad de Francesco Piccolo (guionista de la película), nos cuenta la historia de Paolo (interpretado por el actor y presentador Pierfrancesco Diliberto, mejor conocido como Pif), un hombre de familia de clase media quien sufre un accidente automovilístico que lo mata inmediatamente. Al llegar al “cielo”, el cual parece más bien una notaría a punto de colapsar debido a la sobreabundancia de demandantes, uno de los administradores se da cuenta de que se ha cometido un error con Paolo, lo que hace que su vida en la tierra se extienda durante una hora y media más. 

Es así que Paolo, consciente de su poco tiempo de vida, tendrá que determinar rápidamente sus prioridades para arreglar todo lo que ha quedado inconcluso y para despedirse de su esposa e hijos. Asimismo, Paolo será invadido por pensamientos, reflexiones y recuerdos, los cuales nos permitirán entender quién es ese hombre lánguido al que el cielo le ha dado una última oportunidad y quienes son las personas que lo rodean. 

En estos tiempos oscuros, en los que la pandemia del COVID-19 nos ha puesto frente a la inminencia de la muerte, esta película de tono agradable y melancólico, que nos muestra la gran influencia que Luchetti tiene con su mentor, el director Nanni Moretti (un autor obsesionado con el fin de la existencia), llega para confrontarnos con nuestros logros pero también con nuestros errores; con nuestras verdades, pero también con nuestras mentiras; y nos muestra cómo el amor (representado aquí por Paolo y su esposa Ágata, encarnada por la cantante Thony), inevitablemente se deteriora por la rutina y se contamina con la infidelidad, para convertirse a lo largo de los años, en una convivencia en la que importan tanto las cualidades como los defectos y el poner las cosas en perspectiva, cuando se toma la decisión de continuar. 

La propuesta de Luchetti y Piccolo dista de ser original: los clásicos Here Comes Mr. Jordan de 1941 y las dos versiones de Heaven Can Wait (de 1943 y 1978, respectivamente), ya habían abordado la idea de un hombre que vuelve de la muerte para corregir sus errores y despedirse de sus seres amados. Asimismo, las cintas It’s A Wonderful Life de 1946 y Death Takes A Holiday de 1934 (junto con la actualización de 1998, Meet Joe Black), jugaron con la idea de regresar de la muerte para encontrar en vida el secreto del amor y la felicidad. Sin embargo, esta cinta se siente fresca y está recomendada para todos aquellos que necesiten de una pizca de optimismo.