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A Ghost Story

El amor, la vida y la muerte se exploran en una hermosa historia de amor, acerca de un hombre que trasciende los límites de la existencia
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David Lowery /

Casey Affleck, Rooney Mara

Netflix

La encarnación más popular del fantasma es la de un ser cubierto con una sábana blanca y con dos hoyos negros que representan sus ojos. El psicoanalista Jacques Lacan utilizó la palabra francesa (relacionada también con la palabra “fantasía” en español), y elabora un concepto que equipara a una ventana, la cual nos permite ver lo que deseamos pero, al mismo tiempo, impide nuestro acceso al objeto del deseo.

Todas estas ideas sobre los fantasmas se encuentran en la ambiciosa película escrita y dirigida por David Lowery (autor del estupendo remake de Mi amigo el dragón), y protagonizada por Casey Affleck y Rooney Mara. 

Affleck interpreta a un músico identificado en la cinta como “C”, quien está casado con “M” (Mara). Ambos vivían en una casa de campo en Texas, hasta que un accidente automovilístico acaba con la vida de C. Sin embargo, en la morgue, C se levanta cubierto con una sábana y descubre que se ha convertido en un fantasma. C se niega a cruzar el portal que lo va a llevar al más allá y decide regresar a su casa. 

Allí, el fantasma de C ve a M llorar por su pérdida, encontrar un nuevo amante y abandonar la casa donde ambos compartían sus vidas. Pero no se equivoquen: A Ghost Story no se parece en nada a esa película protagonizada por el fallecido Patrick Swayze y Demi Moore. Esta cinta no se centra en un hombre que quiere ayudar a una mujer que no sabe que él está a su lado como un ser etéreo. 

La película de Lowery, con sus planos largos y contemplativos (vemos a M comerse un pastel en silencio, por más de cinco minutos), no pertenece al género de terror, como tampoco hace parte de las cintas románticas que Hollywood acostumbra a realizar. Aquí no hay efectos especiales, ni acción, como tampoco una historia clara. De hecho, Affleck actúa gran parte de la película cubierto con la sábana de fantasma de Halloween.

Lo que este director desea, es confeccionar una meditación poética, hipnótica y minimalista sobre lo efímero y circunstancial de nuestra existencia. Y lo logra con creces, gracias a una hermosa fotografía de encuadre pequeño e íntimo (a cargo de Andrew Droz Palermo), un impresionante monólogo realizado por un hombre en una fiesta (Will Oldham), y la maravillosa actuación de Casey Affleck apoyado, casi totalmente, en su expresión corporal. 

Si usted está dispuesto a dejarse llevar por la historia de fantasmas propuesta por Lowery, vivirá una experiencia muy difícil de olvidar.