fbpx

Asignaturas pendientes: Las voces de los héroes del rock latinoamericano se unen en Rompan todo

La serie producida por Gustavo Santaolalla da voz a las diversas generaciones de un sonido que continua luchando por definir su identidad
Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp

Cortesía Netflix

La historia del rock latinoamericano es una asignatura pendiente, hasta ahora se ha presentado en forma de cursitos aleatorios, pero por fin tenemos un elemento de unión que pretende ser “el doctorado” en la materia. 

Rompan Todo surge como una cartilla imprescindible para comprender la definición de la identidad del rock latinoamericano, hace un recorrido histórico por un abc paralelo entre los extremos en donde se marcan sus polos principales de atención; México y Argentina. Ese viaje tiene escalas en Chile, Uruguay y una escapada que a partir de los noventa pisa tierra colombiana, otras naciones como Venezuela o Puerto Rico están representadas en algunos grupos que opinan como Residente de Calle 13 o Desorden Público. 

Aun así, la historia narrada de viva voz por sus principales protagonistas resulta conmovedora y reveladora. Andrea Echeverri, Charly García, Roco Pachukote, Rubén Albarrán, Juanes, Fito Páez, Vicentico, Molotov o Mon Laferte son algunos de los nombres que desde la orilla de los victoriosos dan su parte de batalla, sin embargo, la serie también se da espacio para dejar hablar o para referirse a figuras marginales como Tanguito, Luca Prodan o Rockdrigo. 

A la luz de unos acertados (pero simples) contextos históricos vemos como sujetos como Álex Lora de El Tri o Pil Trafa de Los Violadores trascienden la condición de estrellas ruidosas para ser erigidos como auténticos héroes. Héroes de carne y ritmo que se ponen esa camisa no solo por haber prestado un aporte vital a la definición de las culturas populares modernas, sino por ser ejemplo de resistencia ante el poder. Esos señores no le tenían miedo a ir a templar cana por coger una guitarra. Como dice Álex Lora en un aparte, “El rocanrol nunca va a morir porque siempre habrá gobiernos corruptos, y mientras ellos existan estaremos allí para mentarles la madre”.

Rompan todo nos permite contrastar la violencia de la dictadura chilena con el valor de Los Prisioneros o Víctor Jara, la desfachatez de la corrupción mexicana a la que le plantó cara Botellita de Jerez o la demencial temporada de gobiernos militares ante los que tipos como Charly García o Luis Alberto Spinetta supieron maniobrar, para disparar sin levantar la mano. En este contexto hay un hueco grande en el mapa, como nos hace de falta saber más de esa riqueza que papita bajo un corazón tan coordinado con el nuestro como lo es el brasilero.  

Sí, también hay un apartado grande para los artistas míticos como Gustavo Cerati de Soda Stereo, el coloso Miguel Mateos, el soyado Calamaro y los señores que venden más entradas a concierto que todos juntos: Maná. 

Pero volvemos a la idea, es solo un libro de texto. Un tapiz del que podemos jalar muchos hilos. Hay una base para profundizar y definitivamente muchos momentos y artistas para retomar. A partir de ahí todo depende de la disposición y pasión del estudiante. A quienes esta historia nos ha apasionado nos queda el agradecimiento y la duda.  

No tengo referencia a proyectos anteriores que buscaran hacer esta tarea enciclopédica de recorrer afanosamente la historia, los lugares y los personajes de la extensa Latinoamérica, pero con respecto a Rompan Todo se puede decir que lo intenta con autentico fervor. En el caso de Colombia sentimos que su historia fue revisada a vuelo de pájaro y que nuestra compleja historia social debería ser revisada más allá de los años del terror del narcotráfico, ya que aún hoy día sorteamos la ignominia de una dictadura soslayada que se sirve de la democracia para sostener un ejercicio de masacres impunes e interminables.  Y bueno ver a 1280 Almas apenas mencionado y escuchar apartes de entrevistas con Don Tetto, nos dejan medio desubicados. Que la historia del rock subterráneo es asignatura pendiente en esta cartilla, seguro. Y es una tarea que pide ser hecha, a pesar de que esos circuitos en gran medida se limiten a la imitación, pero carajos, ¡Acá hizo falta Sepultura! 

Para referirnos a los aspectos prácticos, Rompan todo está estructurada en seis capítulos que saben definir ciclos. El primero La rebeldía que se centra en quienes sentaron las bases, en muchos casos a través de la imitación de los fenómenos exteriores a partir de los años cincuenta y sesenta. Luego se rememora a quienes confrontaron los años mas duros de la represión estatal en La represión, para dar paso a los ochenta en los que la rebeldía se vistió de fiesta e ironía en un capítulo acertadamente enunciado como Música de colores. Esto da paso a un cuarto capítulo, que recoge las historias del Rock en tu idioma, recorriendo los noventa, luego con el despegue de MTV latino y de sellos independientes como Culebra el abanico se expande para incluir a Colombia y una nueva sensibilidad que aspira a definir la apropiación de rasgos definitivos de identidad. El sexto capítulo, una nueva era nos ubica ante los nuevos momentos y nuevos creadores y abre un espectro más amplio de lo que es Latinoamérica, en este se da cuenta de cómo las mujeres toman la batuta (inexplicablemente nos quedamos esperando a Natalia Lafourcade, pero el episodio de Song Exploder de Hasta la raíz, puede suplir ese espacio). 

En términos formales, el montaje es adecuado, no brinca sobre las preposiciones de un documental tradicional, no juega a ser brillante y simplemente deja hablar a quienes lo vivieron. El ritmo está dado por el ingenio de los comentarios y por un apetito descomunal por incluir a todo el que deba ser incluido. 

En resumen, hay que verla entender que los argentinos y mexicanos jalan pa su lado porque son los que la cuentan, los que han triunfado comercialmente, están en la orilla de los victoriosos, y tenemos que aprender también a amar su historia porque esa historia de tragedias y levantamientos no es de ellos o de nosotros, es la historia nuestro caballero. Una historia que se define más que por un sonido, se define por una búsqueda. Como hizo de falta Rubén Blades entre estas voces. 

Pero bien, para volver sobre la idea de lo que a nuestro país concierne, si queremos ver bien contada nuestra historia nos toca contarla a nosotros mismos, aun no parecemos conscientes de la importancia que esta memoria implica, y de lo que estos ejercicios de definición de la identidad requieren, pero para eso estamos.