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Astérix y el secreto de la poción mágica

La décima película animada basada en el popular cómic de Astérix, sigue con la tradición de las adaptaciones cinematográficas que no le hacen justicia a su fuente original
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Alexandre Astier, Louis Clichy /

Con las voces de Christian Clavier, Guillaume Briat, Alex Lutz

Cortesía Festival de Cine Francés

Junto con Tintín y Lucky Luke, uno de los personajes más populares del cómic franco-belga es Astérix, un galo valiente y malicioso, que recorre el mundo en el año 50 antes de Cristo, en compañía de su mejor amigo, Obélix y su perro Idéfix, todos creados en 1959 para la revista Pilote por René Goscinny y Albert Uderzo.

De Astérix y sus amigos se han publicado más de una treintena de libros con sus historias y hasta la fecha se han estrenado cinco películas de acción real y nueve películas animadas. La película número 15 (y la décima animada) protagonizada por este icónico personaje, es Astérix y el secreto de la poción mágica, secuela de Astérix y la residencia de los dioses, del 2014. 

Como todas las anteriores, esta última película animada sobre Astérix, tampoco logra hacerle justicia al ingenio de los cómics originales de Goscinny y Uderzo, pese a un bonito y colorido trabajo de animación (las películas de acción real, aunque tienen en su elenco a actores de la talla de Gerard Depardieu, también dejan mucho que desear). 

La película, que inicia con el éxito Pop de los años ochenta You Spin Me Round (Like A Record) de Dead Or Alive, nos muestra a Panoramix (Bernard Alane), el druida de la aldea y el único capaz de fabricar una poción mágica con la que los aldeanos obtienen una fuerza sobrenatural para defenderse de los invasores romanos, sufrir un accidente al tratar de salvar a un pajarito. Eso lo lleva a pensar que ya es hora de retirarse y transmitirle el secreto a un sucesor. 

Dicha búsqueda deja a los protagonistas de los cómics, Astérix (Christian Clavier, actor que interpretó al personaje en las películas de acción real) y Obélix (Guillaume Briat), en un estatus secundario, lo cual viene a convertirse en un grave pecado (más que poner al mismo Jesús como un posible sucesor de Panoramix, gracias a su truco de multiplicar panes).  El villano aquí es Sulfurix (Daniel Mesguich), el druida rival de Panoramix, que quiere obtener el secreto de la poción mágica para sus propósitos egoístas. 

¿Quién será el sucesor de Panoramix? ¿Será la niña Pectine (Lévanah Salomon), asistente de Panoramix? ¿O será el joven y talentoso Teleférix (Alex Lutz), quien está siendo manipulado por el malvado Sulfurix? La verdad, no importa, ya que la hiperactividad enajenante, el ruido ensordecedor y la débil historia ajena a la solidez argumental característica de los autores originales, hacen de Astérix y el secreto de la poción mágica un producto que puede alejar a las nuevas generaciones del mágico universo creado para los cómics. Esto puede ser algo muchísimo más malvado que cualquier plan urdido por Sulfurix.