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Bad Boys para siempre

La franquicia de mejores amigos y tiroteos regresa para una nueva aventura, y sus estrellas demuestran que todavía tienen esa química noventera
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Bilall Fallah y Adil El Arbi /

Will Smith, Martin Lawrence, Vanessa Hudgens, Alexander Ludwig

Martin Lawrence y Will Smith en Bad Boys para siempre.

Kyle Kaplan

Antes de convertirse en una parodia cínica de sí mismo, el director Michael Bay hizo un gran debut en 1995 con Bad Boys, una película de comedia policiaca que propulsó la carrera de Will Smith y Martin Lawrence como dos detectives en Miami que aprenden cómo lidiar con los maleantes. En 2003 lanzaron la secuela Bad Boys 2, y Bay se había convertido en el Bay que conocemos. En esa cinta, destruyó la química con su típica y ruidosa violencia, sus descripciones racistas y chistes sexuales muy estúpidos. 

Bad Boys para siempre, el tercer capítulo, no se aleja mucho de esos errores, pero sí los supera. Surgen dos preguntas: ¿Alguien se acuerda de Bad Boys después de 25 años? ¿A alguien le importa que la franquicia regrese? Es increíble, pero sí les importa. La primera decisión inteligente de esta nueva aventura fue sacar a Bay. Aunque el cineasta hace un cameo en honor a su contribución, es reemplazado por los compañeros de clase de cine Adil El Arbi y Bilall Fallah, dos directores marroquís que les gusta ser llamados Adil y Bilall. Los musulmanes de treinta y tantos, criados en Bélgica, tienen una necesidad (como Bay) de explotar lo que se les atraviese. Pero la película sí se siente más humana, que es mucho decir teniendo en cuenta la trama, los diálogos torpes y el resentimiento del guion de Chris Bremmer, Peter Craig y Joe Carnahan. Aun mejor, el dúo sabe en qué momento actuar, en qué momento apartarse y en qué momento volar. Y sí que vuelan. 

Smith es Mike Lowery, un policía impredecible e inmaduro, y Lawrence es Marcus Burnett, su compañero leal y correcto, quien además ya es abuelo y sufre de problemas de vista y mareos en el carro. Marcus está listo para retirarse de la policía de Miami, y Mike está aterrorizado de que su amigo se vaya. La edad los está afectando. Antes de que parezca que estás viendo una versión policíaca de The Irishman, ambos están emocionados por tratar su último caso. 

Al final, el destino los vuelve a juntar. La culpable es Isabel Aretas (Kate del Castillo), la esposa de un narcotraficante mexicano que Mike encerró en la cárcel. Ella instruyó a su hijo Armando (Jacob Scipio) para asesinar a quien sea que esté involucrado, incluyendo al juez y al experto forense. Pero ella quiere a Mike para el final. Esta vez, es personal. Y como es personal, digamos que el clímax de la película (una mezcla entre una tragedia griega y la horrible Gemini Man de Smith) alcanza un nivel de idiotez tan absurdo que te reirías fuera del cine si Smith y Lawrence no lo llevaran con tanto convencimiento.

Ver a estos abuelos de la justicia tratar estas situaciones es gracioso, incluso cuando su capitán (Joe Pantoliano) está a bordo. Pero las nuevas caras también son un plus en este caso. Hay un escuadrón especial de la policía conocido como AMMO que está a cargo, liderado por Rita (Paola Núñez), la ex de Mike. Mientras que Vanessa Hudgens, Alexander Ludwig and Charles Melton se encargan de enseñarle al dúo dinámico este nuevo mundo, con soluciones computarizadas y balas de goma. Mike y Marcus prefieren hacerlo a la antigua y el choque entre ambas generaciones le da energía y movimiento a la película. Es un viaje turbulento, pero Smith y Lawrence no han perdido su irresistible encanto y Bad Boys para siempre fluye como un videojuego de acción de los 90. Es como si nunca se hubieran ido.