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Big Time Adolescence: el gran humor de las malas amistades

Un chico de 16 años entabla una amistad con un perdedor de 23, en una comedia que rebasa las expectativas
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Jason Orley /

Aiden Arthur, Pete Davidson, Griffin Gluck, Emily Arlook, Jon Cryer, Sydney Sweeney, Machine Gun Kelly

El debut como director de Jason Orley es un divertido relato sobre un chico que admira al exnovio de su hermana, quien lo introduce en el mundo del alcohol, las drogas, las fiestas y las conquistas, para malestar de sus padres.

Cortesía Neon

La mayoría de nosotros tuvimos en la adolescencia a un amigo al que admirábamos, pero al que nuestros padres rechazaban por considerarlo una “mala influencia”. Ese amigo recibe el nombre de Zeke, en Big Time Adolescence, una ópera prima escrita y dirigida por Jason Orley.

Zeke está encarnado a la perfección por Pete Davidson, un alumno de Saturday Night Live que se especializó en el legendario programa de televisión en interpretar a ese tipo de jóvenes que solo piensa en sexo, drogas y diversión (particularmente con un personaje creado por él y conocido como Chad, el “imbécil”). En la mayoría de los casos, las personas como Zeke terminan convirtiéndose en perdedores cuando llegan a la adultez, aunque muchos de sus compañeros de colegio (especialmente los más pequeños y susceptibles) los admiran por sus hazañas “legendarias”.

Este es el caso de Mo (Aiden Arthur), un joven de 16 años que conoció a Zeke cuando este era el novio de Kate, su hermana mayor (Emily Arlook). Kate decide terminar con ese infiel bueno para nada, pero Mo, quien lo ve como una especie de hermano mayor, continúa saliendo con él. Y es ahí donde empiezan los problemas. 

Zeke, de 23 años, es la persona que inicia a Mo (ahora de dieciséis años) en el consumo de bebidas alcohólicas, en el mundo del sexo y las conquistas, y en el tráfico escolar de marihuana y anfetaminas. Zeke utiliza a Mo para sentirse importante y para obtener dinero fácil, pero también hay un aprecio y una amistad legítima que se va cultivando con el tiempo. 

Los padres de Mo, en especial Reuben (un estupendo Jon Cryer), detestaban a Zeke cuando era el novio de su hija, y ahora lo detestan más, cuando se convierte en el ídolo de su hijo y pasa su tiempo en la casa que Zeke heredó de su abuela, jugando videojuegos y tomando con él, con sus amigos y con su nueva novia Holly (Sydney Sweeney).  

La química entre Arthur y Davidson es maravillosa y su relación se siente sincera. Como es de esperarse en este tipo de películas, Mo va madurando y comienza a comprender que su ídolo es más bien un hombre patético que se niega a madurar, pero este retrato de esa “mala amistad” con la que todos podemos identificarnos o referenciar, se compone de inteligencia, gracia, elocuencia y unas muy buenas actuaciones.