fbpx

Bill y Ted salvando el universo

Bill & Ted, aquellos amigos que le enseñaron a Sócrates y a Napoleón la música de Kansas y Poison, y que jugaron Twister y Batalla Naval con la mismísima muerte, regresan en una nueva y excelente aventura
Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp

Dean Parisot /

Alex Winter, Keanu Reeves, Kristen Schaal, Samara Weaving, William Sadler, Anthony Carrigan, Holland Taylor

Cortesía de Orion Pictures

En 1989 (hace más de treinta años), el director Stephen Herek nos presentó a Bill & Ted, dos adorables amigos interpretados por Alex Winter y Keanu Reeves (cuando todavía no tenía el estatus de superestrella), quienes viajan en el tiempo para traer al presente a Sócrates, Napoleón, Abraham Lincoln y Juana de Arco, y así poder pasar un examen de historia y convertir a su banda de rock The Wyld Stallyns, en la más importante de todos los tiempos. Los ataques de la crítica hacia esta alocada cinta no se hicieron esperar, pero no lograron alejar a un público que apoyó su excelente aventura. 

En 1991, Peter Hewitt se encargó de dirigir una nueva entrega protagonizada por los joviales rockeros, quienes además de seguir viajando en el tiempo, murieron y se fueron al infierno, para enfrentarse cara a cara con la muerte (William Sadler) en unos divertidos torneos de Twister y Batalla Naval. Los críticos también destruyeron esta excéntrica versión de El séptimo sello de Bergman, pero Bill & Ted se ganaron el corazón de sus fieles seguidores y ayudaron a gestar otros populares dúos de jóvenes, tontos pero carismáticos, como lo fueron Wayne & Garth, y Beavis & Butt-Head. 

La tercera entrega de las aventuras de Bill & Ted quedó en el limbo, cuando Winter se dedicó a la dirección de largometrajes y vídeos musicales (su comedia de culto Freaked es todo un clásico) y Reeves se convirtió en el astro de acción de cintas como Speed y la trilogía de The Matrix (por no hablar de John Wick). Los fanáticos tuvimos que conformarnos con infinitas repeticiones de las dos películas, una simpática serie animada (con las voces de los actores originales), los cómics publicados por DC y Marvel, y varios videojuegos.

Pero ahora, impulsados por el espíritu retro y nostálgico de nuestros tiempos, los dos actores (llegando a los sesenta años de edad), decidieron regresar a su acento californiano y a su espíritu ingenuo e inmaduro, con Bill & Ted Face The Music, la esperada secuela de Bill & Ted’s Excellent Adventure y Bill & Ted’s Bogus Journey

Dean Parisot, el director de las divertidas Galaxy Quest y Red 2, es el encargado de asumir la nueva aventura de estos hombres entrados en edad, pero con espíritu de adolescentes. En el prólogo de la cinta, nos enteraremos que el éxito de The Wyld Stallyns fue efímero, y que Bill & Ted terminaron tocando para bodas y escenarios vacíos, luego de haber llenado estadios con su música. 

Bill & Ted continúan casados con las princesas medievales Joanna (Jayma Mays) y Elizabeth (Erinn Hayes), pero ahora cada uno tiene una hija adolescente: Bill tiene a Thea (Samara Weaving) y Ted a Billie (Brigette Lundy-Paine). Las dos chicas son el vivo retrato de sus respectivos padres, y comparten con ellos su espíritu ingenuo y jovial, así como un gran amor por la música. 

Cuando los amigos llegan a la conclusión de que probablemente jamás compondrán la canción que va a unir al mundo (como proféticamente se estableció en las dos primeras partes de la saga), llega de nuevo un visitante del futuro.  Esta vez no es Rufus, el gran amigo de Bill & Ted (el comediante George Carlin falleció en el 2008), sino su hija Kelly (Kristen Schaal). Ella es enviada por su madre, la gran líder del futuro (Holland Taylor), para darle un ultimátum a Bill & Ted, ya que el futuro de la Tierra está en grave peligro. 

Es así, que mientras nuestros queridos rockeros vuelven a viajar en el tiempo para ir al futuro y robarse su propia canción (no pregunten), sus hijas viajan al pasado para reclutar a grandes músicos como Jimi Hendrix, Louis Armstrong y Kid Cudi (tampoco pregunten), y así darles una mano a sus queridos padres. Y como si fuera poco, a esta nueva aventura se les suma la muerte, quien fuera bajista de The Wyld Stallyns y que tuvo una decadente carrera como solista; y una especie de “Terminator” llamado Dennis Caleb McCoy (un gracioso Anthony Carrigan), con la misión de eliminar a Bill y a Ted, pero cuya timidez y neurosis hace que cometa varios errores.   

Bill & Ted Face The Music es totalmente predecible y tan tonta e inmadura como sus predecesoras, pero es ahí, precisamente, donde radica su encanto. Ver a Winter y a Reeves regresar a sus icónicos papeles para hacer reír a sus fanáticos, es una cachetada a aquellos cinéfilos amargados y esnobistas, que no pueden entender que el séptimo arte es también un medio de entretenimiento y escape, y que no hay nada malo en ello, si la labor se hace con amor y sinceridad. Gracias Bill & Ted por aligerar, así sea por una hora y media, el peso de nuestra realidad cotidiana.