fbpx

Calles en guerra

Jean-Claude Van Damme contra la Mara Salvatrucha ¿Hay que decir más?
Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp

Lior Geller /

Jean-Claude Van Damme, David Castañeda, Elijah Rodríguez

Cortesía de Cineplex

En el 2008, Jean-Claude Van Damme, el astro de la acción procedente de Bélgica, nos sorprendió con una cinta independiente llamada JCVD, en la que se interpreta a sí mismo como un actor caído en desgracia que se enfrenta a un robo, y mientras es apaleado reflexiona sobre su vida.

Ahora, el protagonista de cintas exitosas, pero de calidad cuestionable como Kickboxer, Cyborg, Death Warrant, Double Impact, Universal Soldier o Hard Target, vuelve a renunciar al ego y asume un nuevo riesgo con Calles en guerra, una cinta donde él no llega a pronunciar una sola palabra. 

El director y guionista Lior Galler, formado en el mundo de los Reality Shows, y la cámara hiperactiva de Ivan Vatsov, nos cuentan una historia cruel y salvaje ambientada en Washington D.C., donde un chico de catorce años de edad llamado Lucas (Elijah Rodríguez, de Sicario 2), trabaja como mensajero, jíbaro y cobrador para la facción de La Mara Salvatrucha radicada en la capital de los Estados Unidos (para quienes no lo sepan, esta es una organización de pandillas criminales oriunda de Los Ángeles que se dedica al narcotráfico, el contrabando de armas y el sicariato, entre otras actividades delictivas, y que posee núcleos en Honduras, México y El Salvador, entre otros países). 

Lucas no quiere que su hermano menor Miguel (Nicholas Sean Johnny) de diez años de edad, siga sus pasos. Es así que decide apoderarse de un encargo de su jefe, el brutal Rincón (David Castañeda) y huir de ese ambiente adverso. Quien va a ayudar a los dos niños es Daniel (Van Damme), un exmilitar que perdió su voz en una trágica misión en Afganistán y quien se ha vuelto adicto a la oxicodona, la cuales le expende nada menos que Lucas. Como es de esperarse, Rincón quiere de vuelta su encargo (supuestamente unos paquetes de heroína que luego se descubrirá, contienen en realidad dinero en efectivo) y enviará a unos secuaces tan despiadados como él y liderados por Jester (Charlie MacGechan), su segundo al mando, para recuperar su botín mientras asiste a la boda de Gabriela, su hermana paralítica (Robyn Cara)

La historia de Calles en guerra se enriquece gracias a unas poderosas actuaciones de Castañeda y del mismo Van Damme, quienes encargan a unos personajes trágicos y complejos. Pero es el aire de cinta clase B (en el mejor sentido), donde las cosas van al punto y no se desvían en situaciones que no valen la pena (como el pasado de los personajes o sus relaciones románticas), lo que le da contundencia a la película. Más que una cinta sobre gánsteres, Calles en guerra es un western urbano, donde lo psicológico pasa a un segundo plano, para darle paso a una historia de supervivencia en un mundo salvaje y plagado de crueldad.