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Citizen K

La historia de un empresario ruso se usa como pretexto para realizar un interesante estudio sobre los juegos de poder y la corrupción inherente al capitalismo.
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Alex Gibney /

Cortesía de Amazon Prime

El norteamericano Alex Gibney, considerado como uno de los mejores documentalistas de todos los tiempos (Enron: The Smartest Guys In The Room, Taxi To The Dark Side, Gonzo, We Steal Secrets, The Armstrong Lie, Going Clear), nos presenta su más reciente trabajo, el cual nos narra la historia de Mijaíl Jodorkovski, el hombre más rico de Rusia a comienzos del siglo XXI, y quien terminaría pagando una condena de más de diez años en una prisión en Siberia, acusado de evadir impuestos. 

El título del documental es Citizen K, un guiño a la obra maestra de Orson Welles que narra el ascenso y caída de un empresario con una personalidad compleja y con unos rasgos tanto nobles como oscuros. Inicialmente, Gibney nos contextualiza el ascenso de Jodorkovski, el cual se produjo con la caída de la Unión Soviética y el rápido enriquecimiento de un grupo de empresarios, conocidos como los “oligarcas”, quienes aprovecharon la transición del régimen comunista a la democracia, apoderándose de la televisión y, en el caso de Jodorkovski, de la compañía petrolera Yukos. 

Jodorkovski nació en el seno de una familia pobre, de niño soñaba con convertirse en ingeniero, y comenzó a trabajar a los catorce años, donde aprendió a amar y a codiciar el dinero. Este antiguo miembro de la Komsomol (la organización juvenil del Partido Comunista de la Unión Soviética), leyó un libro llamado “Bancos comerciales en países capitalistas”, para luego crear el primer banco nacional de Rusia en la era de la Perestroika. Compró numerosas acciones estatales, las cuales circulaban durante el gobierno de Boris Yeltsin, lo que le permitió adueñarse de más de cien empresas, entre las que se encontraba Yukos, convirtiéndose en el decimosexto hombre más rico del mundo. 

Sin embargo, su ambición de ingresar al terreno de la política, lo llevó a enfrentarse al hombre que lo llevó a prisión. El actual gobernante de Rusia: Vladimir Putin. Gibney también nos cuenta el ascenso al poder de este antiguo oficial de la KGB, quien se convirtió en asesor del político Anatoly Sobchak, para luego convertirse en la mano derecha de Boris Yeltsin y, finalmente, mantenerse en el poder desde 1999.

La verdadera riqueza de Citizen K se encuentra en que constituye un interesante estudio sobre los juegos de poder, la corrupción inherente al capitalismo y sobre cómo mantener a alguien en el trono, lleva inevitablemente a la tiranía, especialmente si ese alguien procede de un entorno cargado de paranoia, intimidación y una actitud salvaje y de gangsterismo. También es un estupendo retrato de un hombre ambicioso, materialista y con poca empatía frente a los problemas de los demás, quien se transforma luego de sufrir años de confinamiento, para convertirse en un crítico y opositor del gobierno de su país y en un defensor de la democracia. 

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