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Con licencia para enamorar

La candidata a representar a Chile a los premios Oscar arriba al streaming
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Maite Alberdi /

Petronila Abarca, Romulo Aitken, Sergio Chamy

Cortesía Netflix

“No hay peor diligencia que la que no se hace”, pensó Sergio cuando vio el anuncio clasificado.  Podrían querer usarlo como mula del narcotráfico, incluso pensó que podría tener algo que ver con prostitución, porque un anuncio en un diario de circulación nacional que solicita personas mayores de ochenta años no solo es curioso, es sospechoso. 

Y aunque él en su vida ya había incluso quebrado su negocio “por fiar a la gente”, optó por confiar, además algo de detective tenía así que se aventuró a presentar una entrevista que a la vez era un casting. 

La idea era infiltrarse bajo la tutela de una agencia de detectives y una productora de películas en un asilo de ancianos para descubrir los posibles malos tratos y vejaciones a las que podría estar siendo sometida una de las ancianas. 

Desde su arranque y su premisa, el agente topo atrapa y conmueve. Logra llevar al espectador a ese universo inexplorado que son los asilos de ancianos y siembra a cada paso poderosas reflexiones sobre las diferentes formas que adopta la humanidad al enfrentarse a la vejez. La soberbia directora María Alberdi, transita entre el documental y la ficción con habilidad absoluta, logra obtener de un acercamiento sensible a la realidad su mayor insumo. La cinta por lo tanto respira una verdad conmovedora, a pesar de hacer evidentes los mecanismos que permiten la existencia de la película. El trabajo impecable de la edición logra también narrar una historia digna del aplomo y la sobriedad de su adorable personaje principal. 

La investigación será una auténtica aventura para Sergio, quien como todo un James Bond llega incluso a robarse algunos corazones femeninos, sin embargo, su investigación lo conducirá a otro tipo de conclusiones, igualmente transformará las vidas de los espectadores que no podrán negar entregar a este espía algo que James Bond o Jason Bourne jamás podrán arrancarles, y es esa lágrima que se escapa junto a una sonrisa. La cinta actualmente es parte de la lista corta de nominados al premio Oscar, representando a Chile y da fe de un cine inteligente que no requiere de explosiones galácticas para conectarnos con la experiencia humana.