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Das Boot pisa con fuerza entre las series alemanas

La televisión germana ha brillado en los últimos años con proyectos que llaman la atención a nivel internacional
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Tom Wlaschiha y el director Matthis Glasner.

Cortesía STARZPLAY

Mientras el fútbol alemán hace ruido en el viejo continente con el Leipzig (que esta semana quedó eliminado en semifinales de la Champions League frente al PSG de Francia) y el Bayern Múnich (que humilló al Barcelona en cuartos de final, sacó al Lyon en semifinales y ahora busca su sexta copa de Europa en Lisboa), la televisión germana también está dando un golpe en la mesa con una seguidilla de proyectos que han dado de qué hablar por fuera de sus fronteras.

A diferencia de la Bundesliga, que ha sido dominada por el Bayern en los últimos ocho años, las series teutonas no tienen un proyecto que sobresalga por encima del resto y acumule una hinchada internacional mucho mayor que el resto. Dark, How to Sell Drugs Online (Fast), Unorthodox y Das Boot han sido reseñadas y aplaudidas por la crítica, acumulando seguidores en todos lados.

Cada uno de estos ejemplos, además, cuenta historias muy diferentes. La primera explora la ciencia ficción a través de los viajes en el tiempo; la segunda, la vida de un adolescente que vende drogas por Internet; la tercera profundiza en los choques sociales y culturales de una judía ortodoxa una vez sale de su casa; y la última presenta una historia de la Segunda Guerra Mundial a través del lente de los franceses y los alemanes.

Das Boot es una secuela del clásico del mismo nombre que se estrenó en 1981, una de las cintas más importantes del cine alemán. “Ayudó a poner nuestro cine en el mapa internacional. La primera vez que la vi tenía unos 17 años y me impactó mucho, por eso me encanta que ahora retomemos esa historia, pero haciendo nuestra propia continuación de algo que ha tenido tanto peso en Alemania”, dice Tom Wlaschiha (Game of Thrones, Stranger Things), quien interpreta a Hagen Forster, un inspector de la Gestapo.

La historia de la serie comienza en 1942, exactamente nueve meses después del final de la película, y se divide en dos relatos: la resistencia francesa en La Rochelle y los militares alemanes a bordo de un submarino. El personaje de Wlaschiha se encuentra en el primero. Hablamos con el actor sobre su experiencia en Das Boot, que hoy estrena su segunda temporada en la plataforma de STARZPLAY.

¿Qué te llamó la atención cuando leíste el guion por primera vez?

Mucha gente en Alemania y a nivel internacional conoce la historia por la película, que es icónica acá. Me llamaba la atención ver de qué se trataba, cuál era la historia. Mi preocupación era que fuera un remake, creo que eso hubiese sido una mala idea porque la película original es tan buena que sería muy difícil hacer algo mejor. Me gustó que no intentaron hacer eso.

Creo que es una serie que te cautiva desde el comienzo y los personajes están muy bien construidos. Le entrega a la gente que la ve una muy buena visión de lo que fue la Segunda Guerra Mundial en el lado europeo.

Y hablando de Forster, ¿cómo lo describirías, qué lo hace un personaje interesante?

Creo que tiene que ver mucho con su forma de pensar. Es un tipo muy inteligente y al mismo tiempo es encantador e incluso emotivo, pero todo esto también se mezcla con la ideología. Lo que me parece más interesante es que es la oportunidad de interpretar a un ser humano que tiene diferentes facetas, incluso a veces es difícil verlo cuando está inclinado a ese lado más oscuro. Eso me gusta, que hay un conflicto interno.

¿Cómo preparaste el personaje de Forster?

Realmente no hubo una preparación especial porque en Alemania todas las familias tienen una historia con la Segunda Guerra Mundial y obviamente conocemos muy bien todo lo que pasó. Mi abuelo estuvo en la guerra y me contó lo que vio, lo que vivió. También he leído y visto un montón de películas que hablan del tema, entonces tenía una buena idea de lo que quería mostrar con Forster.

Él es un inspector de la Gestapo. Con todo lo que sabemos que pasó en la Segunda Guerra Mundial y siendo Das Boot un drama histórico, ¿para un actor alemán estos papeles tienen una carga especial o distinta?

Sí, claro. Como alemán esto es parte de nuestra historia y soy muy crítico con lo que pasó. Pero lo más importante para mí es dejarle ese juicio moral a la audiencia, a los que ven la serie. Lo que intento con Forster es también alejarme del cliché. Ya todos sabemos que estos tipos hicieron cosas espantosas, que su ideología es horrible y que mataron a mucha gente. Mi abuelo me contó que muchas personas no tuvieron otra opción, fueron obligadas a estar en esa situación, entonces también me parece importante mostrar ese choque ideológico que hubo.

¿En qué anda Forster cuando lo encontramos al comienzo de la segunda temporada, qué está pasando con él?

Al final de la primera temporada lo traicionó la mujer que ama, que es Simone (Vicky Krieps). Eso fue muy duro para Forster, que ahora está buscando venganza. Al principio está moviendo los hilos para ver qué hacer, después de todo a él le gusta también jugar con las personas y estar a cargo de todo. Pero también empieza a mirar hacia dentro y se da cuenta de que algunas cosas que hace le generan un conflicto.

Y esta traición de Simone, ¿cómo termina afectando a Forster y de qué modo hace que el personaje evolucione?

La traición fue una gran sorpresa porque él en serio amaba a esta mujer y creyó que iban a tener una vida juntos. Al principio de la segunda temporada sigue en La Rochelle, en Francia, y tiene que lidiar con eso y otras cosas que pasan a lo largo de los capítulos. Ese conflicto interno del que te hablaba, tiene su raíz en lo que hizo Simone.

En los últimos años las series alemanas han tenido una buena repercusión internacional, ¿cómo ves la industria de la televisión en Alemania, qué está pasando?

Todos estamos muy contentos por eso porque por muchos años la gente se quejaba demasiado de nuestra televisión, decían que era muy conservadora y poco interesante. Me parece que en los últimos cinco años se han tomado más riesgos. Es importante que contemos nuestras propias historias, no hay ninguna razón para compararnos con Hollywood o con las producciones de Estados Unidos. Podemos hacer cosas muy buenas con nuestro presupuesto, pero es claveque nos mantengamos conectados a nuestros relatos y nos preguntemos cómo los vamos a contar.