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El charlatán

Un hombre que diagnostica a sus pacientes observando su orina en un frasco, es el personaje central de la última película de la afamada directora de Europa Europa
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Angieszka Holland /

Ivan Trojan, Josef Trojan, Juraj Loj

Cortesía de Cineplex

Jan Mikolásek fue un hombre taciturno, ambiguo e introvertido, quien aprendió sobre las plantas y sus propiedades curativas gracias a su padre horticultor, y a diagnosticar enfermedades a través de la observación de la orina, gracias a una curandera que le sirvió de mentora. Se convirtió una controvertida celebridad en la Checoslovaquia comunista de los años treinta, ya que era buscado por miles de personas, desde las más humildes hasta los altos mandatarios, quienes golpeaban su puerta con su respectivo frasco transparente con orina, para encontrar en el diagnóstico y tratamiento impartido por Mikolásek, el remedio a sus dolencias. 

Agnieszka Holland, la reconocida directora polaca, autora de las cintas Europa Europa, El jardín secreto y Spoor, así como de algunos de los mejores episodios de las series The Wire, The Killing, The Affair y House of Cards, nos ofrece una película basada en la vida de Mikolásek, cuyo nombre es El charlatán.

Pese a lo que el título puede hacer pensar, la cinta de Holland no desacredita el trabajo de este hombre (considerado como el precursor de la homeopatía), sino todo lo contrario. El Mikolásek de esta cinta (interpretado por el veterano y prolífico actor checo Ivan Trojan), es representado aquí como todo un héroe trágico.

Por medio de flashbacks, sabremos que el joven Mikolásek (encarnado por Josef Trojan, hijo del actor que lo representa en su edad madura), logró salvarle una pierna a su hermana con su propio tratamiento a base de plantas. También nos enteraremos que el curandero mantuvo una tormentosa relación sentimental oculta con su asistente Frantisek Palko (Juraj Loj), en un momento en el que la homosexualidad era considerada como un delito en la República checa. 

Como Mikolásek atendió tanto a los nazis durante la ocupación, como a los oficiales comunistas tras la guerra, esta cinta le ofrece una nueva oportunidad a Holland para que vuelva a explorar una de sus temáticas favoritas: La historia de Europa en la primera mitad del siglo XX, cuando los regímenes totalitarios como el nazismo y el comunismo tenían mucho en común en la ejecución de sus ideologías, la cual implicaba destruir la dignidad y los derechos de las personas, en el camino por obtener el poder.

Este tema, que se trató en cintas como la ya mencionada Europa Europa y en Mr. Jones (su trabajo inmediatamente anterior), se aborda en El charlatán cuando Holland nos muestra cómo Mikolásek tuvo que enfrentarse al cuestionamiento de su labor tanto de los nazis alemanes como del gobierno comunista checo. 

Holland, quien estudió en su juventud en Checoslovaquia, encuentra una gran afinidad con el cine de Milos Forman, Jirí Menzel y Jan Nemec, autores que mezclaban de una manera inteligente y contundente la belleza y el riesgo formal de las imágenes, con el contenido emocional y político de sus historias. Su cinta sobre Mikolásek puede ser considerada como una digna heredera de esta tradición.