fbpx

El diablo a todas horas

Un elenco de buenos actores, una dirección precisa y un relato bien construido, hacen de esta película una de las mejores del año.
Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp

Antonio Campos /

Tom Holland, Robert Pattinson, Bill Skarsgård, Riley Keough, Haley Bennett, Jason Clarke, Sebastian Stan, Mia Wasikowska

Netflix

En el 2011, el escritor Donald Ray Pollock publicó El diablo a todas horas, una novela ambientada en los Estados Unidos de la postguerra, que bien puede enmarcarse dentro de lo que suele denominarse como American Gothic.

Ahora, esta obra consigue una magnífica adaptación cinematográfica, gracias al talento de Antonio Campos, el director de la serie antológica The Sinner, acerca de cómo las personas comunes y corrientes pueden llegar a convertirse en criminales. 

En la cinta de Campos, es el mismo Donald Ray Pollock el narrador de su historia, acerca de varios personajes que están destinados a cruzarse en algún momento de sus vidas. Uno de ellos es Arvin (encarnado por el actor británico Tom Holland, conocido como Spider-Man). Arvin es el hijo de Willard (Bill Skarsgård), un veterano de la Segunda Guerra Mundial, cuyo estado mental se ve quebrado por un soldado despellejado y crucificado al que tuvo que matar para evitar su sufrimiento, y luego por la muerte de su amada esposa Charlotte (Haley Bennett), víctima del cáncer.

Arvin queda al cuidado de su abuela Emma (Kristin Griffith) y su tío. Emma, a su vez, adoptó a Lenora (Eliza Scanlen), una niña que quedó huérfana luego de que su madre Helen (Mia Wasikowska), la esposa de Roy (Harry Melling), un predicador enajenado, desaparecieran sin dejar rastro. Por su parte, Arvin sirve de guardián de su media hermana, una joven entregada a la religión, quien es seducida por el Reverendo Preston Teagardin (Robert Pattinson, como de costumbre, excelente), un hombre con el ojo puesto en las chicas jóvenes e inocentes, deslumbradas por su carisma y atractivo. 

Asimismo, conoceremos a la pareja de esposos conformada por el fotógrafo Carl (Jason Clarke) y la bella Sandy (Riley Keough), unos asesinos por naturaleza que suelen recoger a jóvenes autoestopistas para tomar fotos eróticas y luego asesinarlos a sangre fría. Sandy es la hermana del alguacil Lee Bodecker (Sebastian Stan), un hombre corrupto que se preocupa de cómo la mala reputación de Sandy puede terminar empañando su carrera.

Tanto la película de Campos como la historia de Ray Pollock, capturan de una forma profunda y perturbadora, el fanatismo religioso característico del cinturón bíblico de los Estados Unidos y la hipocresía y la maldad producto de su cultura. El diablo a todas horas es una obra sobre perdedores, hombres y mujeres moldeados por un contexto donde la violencia no puede dejar de supurar. 

Al igual que No Country For Old Men, la obra maestra de los hermanos Coen basada en el libro de Cormac McCarthy, esta película es un retrato de esa Norteamérica fea, donde unos personajes, herederos de los vaqueros de antaño, han perdido su código de honor y se embarcan en un viaje sin dirección fija y llevando a cuestas su rabia y dolor, producto de sus experiencias de vida. Al igual que esos cowboys, los personajes de El diablo a todas horas están destinados a un final tan violento y absurdo como sus vidas.