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El ejército de los muertos

En la nueva película de Zack Snyder, un escuadrón (un poco suicida) tiene una misión: Enfrentarse a cientos de muertos vivientes en Las Vegas y obtener una millonaria suma de dinero guardada en una bóveda de seguridad
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Zack Snyder /

Dave Bautista, Ana de la Reguera, Ella Purnell, Hiroyuki Sanada, Tig Notaro

Cortesía de Netflix

Luego de haber dirigido varios vídeos musicales para Morrissey, Soul Asylum, Peter Murphy, ZZ Top y Rod Stewart, entre otros, Zack Snyder debutó en el cine con El amanecer de los muertos, remake del clásico de George A. Romero, autor de la obra maestra fundacional del género de zombies, La noche de los muertos vivientes.

Su versión de El Amanecer de los muertos no llegaría a superar al clásico de Romero, pero sí fue una película emocionante y aterradora por partes iguales, gracias a un sólido trabajo de dirección y a un ingenioso guion cortesía de James Gunn, el director de las dos estupendas entregas de Guardianes de la Galaxia para Marvel, y quien se encuentra próximo a estrenar la secuela de Escuadrón Suicida basada en los antihéroes de DC.

Los fanáticos de las películas de superhéroes se entusiasmaron cuando Snyder resucitó a Superman en su película Hombre de Acero y luego lo odiaron con el mega-épico Batman V Superman: El amanecer de la justicia. Sin embargo, hace unos pocos meses se volvió a ganar el afecto de los fanáticos con su versión de cuatro horas de La Liga de la Justicia, proyecto que tuvo que ceder a Joss Whedon (el director de las dos primeras películas de Los Vengadores para Marvel), debido a una tragedia familiar.

Al parecer, Snyder ha dejado atrás las películas de superhéroes de DC y ha vuelto a sus raíces dirigiendo una nueva película de zombies. ¿Pero es en realidad así?

El ejército de los muertos no es una secuela de su primera película, pero claramente utiliza los mismos muertos vivientes confeccionados por Romero. Y el grupo de antihéroes que tiene como misión enfrentarse a una horda de zombies, nos recuerda muchísimo al Escuadrón Suicida que el director David Ayer arruinó y que, supuestamente, James Gunn va a redimir.

La premisa de la película de Snyder (la cual va a tener una precuela y una serie animada), es la siguiente: Un experimento del ejército se sale de control y los zombies terminan invadiendo Las Vegas. Un hombre siniestro y misterioso llamado Bly Tanaka (Hiroyuki Sanada) recluta a un grupo de mercenarios con experiencia en combatir muertos vivientes, para que ingresen a Las Vegas y saquen de una bóveda una gran suma de dinero. Es evidente que esta es una misión suicida y que nos enfrentamos a una película en la que va a predominar la acción violenta sobre el terror (una ecuación inversa a la de El Amanecer de los muertos).

La clave para que una película con una premisa de este tipo sobreviva, está en su ejecución y en el carisma de los personajes. Y esto lo sabe Snyder muy bien. Es por esto que escogió en el papel de Scott Ward, el líder de este grupo de mercenarios, a Dave Bautista. Este ex luchador de ascendencia filipina y griega, posee los músculos para convencernos que va a ser una amenaza digna para los zombies hambrientos de carne humana, y la humanidad que ha evidenciado en los personajes que ha interpretado en cintas como Blade Runner 2049, Hotel Artemis y (¡Qué casualidad!) Guardianes de la Galaxia.

Los otros miembros del “escuadrón suicida” no se quedan atrás: Ana de la Reguera es María Cruz, el interés sentimental de Ward; Omari Hardwick como el rudo Vanderohe (el segundo al mando); Nora Arnezeder como la veterana Lilly, una francesa conocida como “La Coyote”; Theo Rossi como Burt Cummings, un guardia de seguridad machista, odioso y acosador; Matthias Schweighöfer (el próximo director de la precuela), como Dieter, el encargado de abrir la bóveda y la cuota cómica del grupo; Raúl Castillo como Mikey Guzmán, el Deadshot del grupo y un popular influencer de la internet; Samantha Win como Chambers, la callada del escuadrón y amiga de Guzmán; Ella Purnell como Kate, la hija de Ward, quien pese a las advertencias de su padre, decide participar en la misión para rescatar a una madre soltera de dos hijos; Garret Dillahunt, como Martin, la mano derecha de Tanaka y tan siniestro como su jefe; y Teg Notaro como Marianne Peters, la piloto renegada encargada de sacar al grupo por vía aérea (Notaro filmó sola todas sus escenas, ya que el comediante Chris D’Elia, debido a sus múltiples denuncias de acoso sexual, terminó eliminado y reemplazado digitalmente por decisión de Snyder). Con esta información, los cinéfilos ya podrán intuir quienes llegan al final y a quienes se los come el zombie.

A propósito de los muertos vivientes, estos aquí cuentan con unos líderes (llamados “Alfa” por La Coyote), los cuales son más inteligentes que los demás e incluyen a Zeus (Richard Cetrone), un zombie que usa un casco metálico para protegerse de los disparos letales a la cabeza. Y no se puede olvidar al maravilloso Tigre blanco zombie… solo en Las Vegas.Los guiños a las películas de Romero y a la serie The Walking Dead no podían faltar, así como algunas leves referencias a la pandemia actual y al movimiento Me Too. Pero lo cierto es que lo que hace que el espectador se aguante dos horas y media de zombies, es la acción. Snyder (quien además de director y guionista, también es el fotógrafo de esta cinta), llena la pantalla de ultraviolencia, humor negro, efectos digitales excesivos y secuencias de tiroteos, saltos y mordiscos bien ejecutadas. Al regresar con los zombies, este director ha encontrado su propio Snyderverse.