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“Él era el héroe de nuestros tiempos”, Andy Garcia sobre Sean Connery

El coprotagonista de Untouchables lo recuerda como un “maestro” que “esperaba que todos jugara al máximo nivel”
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Andy Garcia habla sobre el genio de la actuación de Connery y su sentido del humor

©Paramount/Courtesia de la colección Everett

Cuando Andy Garcia tuvo por primera vez el guion de Untouchables, la película de Brian de Palma de 1987 sobre Eliot Ness y Al Capone, se propuso interpretar al sicario Frank Nitti. Pero al final se quedó con el papel de George Stone, un policía novato de Chicago que se une al escuadrón de prohibición de Ness apenas sale de la academia. El papel hizo que Garcia se interesara por diferentes razones, una de ellas fue poder estar cerca de su ídolo Sean Connery, quien interpretaba a un policía veterano. Garcia de solo 30 años, llamó a la experiencia como “un regalo de Dios”. Luego de que la noticia sobre la muerte del escocés saliera el sábado, el actor cubano habló con ROLLING STONE sobre su tiempo juntos en el set y sobre el legado de Connery.

Conocí a Sean Connery en 1960, cuando era un joven que estaba enamorado del cine. Cuando Dr. No fue estrenada, recuerdo que era verano en Miami Beach. En Lincoln Road, había matinees. Yo fui al teatro a ver varias funciones de Dr No y, más tarde, de Goldfinger. Él se convirtió en una gran inspiración para mí. Hizo parte de una serie de figuras icónicas como James Corbun o Steve McQueen…. Él era el héroe de nuestros tiempos.

Muchos años después, tuve el increíble honor de trabajar junto a él. Era mi héroe de la infancia y nunca decepcionaba. Él era un actor consumado, realmente magistral. La gente piensa que solo podía hacer a James Bond pero también podría interpretar obras de Shakespeare, él podía hacer al Rey Lear. No era solo como, “hey, soy una estrella de cine”. Era muy dedicado a su oficio, muy preparado. Además, era obvio que había un estilo de interpretación innato. Era un encanto, tenía un gran sentido de sí mismo y era muy irónico, especialmente con los personajes de Bond. Ese era el material pero tenía que ser actuado de buena manera para que no pareciera fingido. Él era el papel, siempre lo fue. Podía estar interpretando a un subcomandante ruso con un acento escocés y dos segundos de verlo en el papel podrías decir “él es un subcomandante ruso, claro que sí. Estoy con uno, cuentame una historia”.

Esa era su filosofía: No necesitamos hacer acento ruso, necesitamos poner atención a lo que pasa emocionalmente en la historia con los personajes. Y él esperaba que todos jugaran el juego al máximo nivel. Porque él ponía el ejemplo. Era como, mejor que muestres tu mejor actuación, porque él estaba mostrando la de él.

También tenía un sentido del humor increíble. Muy seco, muy mordaz. Una vez estábamos haciendo una escena, era una llamada telefónica. Yo tenía que caminar por un pasillo y responder una llamada. La cámara estaba del otro lado del hall. Sean estaba fuera de foco para decir lo que se escuchaba del otro lado de la llamada. Ya estaba vestido para jugar golf, porque quería hacerlo. Pero él estaba ahí para apoyarme como actor, porque estábamos haciendo esta escena juntos incluso si su personaje estaba en otra locación. Entonces, él estaba ansioso por hacer esa parte.

Hicimos la primera toma, y Brian no estaba feliz, porque fui al teléfono y no miré a la cámara. Yo dije, “sabes Brian, solo voy a ir al final del pasillo a responder el teléfono. Mi personaje no sabe que hay una cámara mirándolo, solo está respondiendo el teléfono. No necesito voltear. Se ve muy poco natural. Será muy obvio que de estoy mirando a la cámara, y será contrario al comportamiento humano normal”. Brian y yo discutimos un poco sobre ese tema. Sean me apoyó en esta conversación con el director. Cuando fui a hacer la segunda toma, fui al lado de la cámara para poder caminar a la escena de nuevo y Sean estaba sentado a mi lado. Se voltea y me dice, “vamos niño que esto no es Hamlet”.

Entonces hicimos otra toma y me voltee un poco, como dándole a Brian un poco de mi cara, pero seguía con mi integridad (risas). Luego Brian grita “corte… ¡Andy solo vimos un ojo! y luego Sean interviene diciendo “viste ambos ojos solo que estaban muy juntos” (risas) Ese era su sentido del humor.

Hubo un montón de momentos como ese, no solo conmigo, con todo el mundo. Él siempre tenía una sonrisa en su cara y daba esa sensación de que siempre tenía un secreto bien guardado. Él diría una broma sarcástica pero también te diría algo como ponte en marcha. Por ejemplo, harías una tercera toma y él diría “¡Qué pasa!, ¿no hay cinta en la cámara” con una sonrisa, pero también diría algo como “vamos chicos, estamos haciendo una película acá. Necesitamos que todo esté en su punto” y pues tenía razón.

Estaba allí para trabajar. Se lo pasaba bien y todo pero cuando tenía el balón era mejor que corrieras porque no lo iba a soltar.