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El presentador de Los puros criollos es el protagonista de un divertido documental

Santiago Rivas expone las verdaderas intenciones detrás de esos alarmantes vídeos que nuestras tías paranoicas nos envían diariamente, sobre los peligros del gluten y la leche de vaca
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Alexis Durán /

Santiago Rivas

Rivas en clave documental.

Toc Talk Comunicaciones

Michael Moore cambió su máquina de escribir por una cámara de cine para confeccionar el agudo, hilarante y amargo documental Roger & Me (1989), que registra los efectos en el pueblo de Flint (su lugar de nacimiento) tras el cierre de las plantas de General Motors. Roger & Me fue todo un éxito comercial, y dio inicio a la carrera de uno de los documentalistas más aclamados en la historia del cine, con títulos como The Big One (1997), Bowling For Columbine (2002) y el ganador de la Palma de Oro en Cannes, Fahrenheit 9/11 (2004), entre otros.

Se podría afirmar que los trabajos Moore son, ante todo, participativos, ya que él considera que es imposible tratar de no influenciar los eventos filmados, si se trata de un documental en el que se hacen denuncias sociopolíticas. En sus películas, Moore imita la aproximación del antropólogo mediante la observación participativa. No solo es Moore, el realizador, parte de la película, sino que el espectador se da cuenta de cómo las situaciones planteadas son afectadas o alteradas por su presencia.

Dentro de esta aproximación, también encontramos a Morgan Spurlock, digno heredero del trabajo de Moore, quien se dio a conocer por el exitoso Super Size Me (2004), en el que expone los riesgos y peligros para la salud que resultan de comer todos los días en una famosa franquicia de comida chatarra. Los documentales sencillos, llenos de humor, pero bien sustentados de Spurlock incluyen a The Greatest Movie Ever Sold (2011), sobre las cínicas estrategias de product placement que utilizan las producciones de cine y televisión para comercializar algunas marcas; y Mansome (2012), acerca del enorme reto que implica ser “todo un hombre” en los albores del nuevo milenio.

Esto nos lleva al documental colombiano No trague N-Tero, el cual explora los peligros de las noticias falsas que se viralizan en el ciberespacio, y que es protagonizado por Santiago Rivas, el periodista y presentador del polémico programa de televisión Los puros criollos, quien fue víctima de la censura. Aunque Rivas actúa como si fuera el director del documental (al mejor estilo de Moore y Spurlock), lo cierto es que No trague N-Tero es dirigido por Alexis Durán Ventura, a quien nunca vemos al otro lado de la cámara.

Rivas poniendo cuidado. Toc Talk Comunicaciones

Aunque da inicio con un testimonio serio y apocalíptico dado por la escritora y directora Marguerite Duras (Hiroshima Mon Amour) acerca del porvenir de la humanidad, lo cierto es que No trague N-Tero aborda su temática de una manera sencilla y sin grandilocuencia, recurriendo frecuentemente al humor. Eso no quiere decir que no esté bien documentado y que lo que expone sean asuntos poco serios.

Rivas nos habla de su problema con el sobrepeso, para luego exponer la agenda oculta de las redes sociales con respecto a las dietas, los exagerados peligros del gluten y la intolerancia a la lactosa. Asimismo, entrevista a las autoridades en la materia para mostrar cómo muchos de esos videos virales esconden motivos económicos que nada tienen que ver con la buena voluntad de sus autores.

El título del documental hace alusión a una campaña falsa organizada por Rivas y un grupo de expertos en redes, en la que se utilizan las estrategias virales denunciadas para acreditar en las redes sociales y luego, rápidamente desacreditar, a un producto nutricional falso llamado N-Tero, lo cual nos recuerda al excelente documental sobre Herbalife (Betting On Zero), así como al experimento de Spurlock en sus dos películas de Super Size Me.

El periodista también tiene sus momentos cercanos al estilo de Moore, cuando expone los intentos de los gobiernos para utilizar Facebook para engañar y manipular las emociones de los ciudadanos y crear noticias falsas con resultados funestos. Estas denuncias, corroboradas con el testimonio dado a Buzzfed por una empleada de Facebook, nos hacen ver cómo la manipulación de la conciencia y la conducta no es algo nuevo, y que dictadores como Hitler o capitalistas ambiciosos como William Randolph Hearst, hicieron uso de las noticias falsas para lograr sus oscuros objetivos.