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El ritmo de la Venganza

La saga de libros sobre la espía y asesina Stephanie Patrick, obtiene su primera adaptación cinematográfica y el resultado es apenas satisfactorio.
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Reed Morano /

Blake Lively, Jude Law, Sterling K. Brown, David Duggan, Max Casella

Cortesía de Paramount

Reed Morano, director de varios capítulos clave de la exitosa serie The Handmaid’s Tale, toma las riendas de la adaptación de El ritmo de la venganza, el primero de la saga de libros publicados por el escritor Mark Burnell y protagonizados por Stephanie Patrick. La producción no podría estar en mejores manos: Michael G. Wilson y Barbara Broccoli, las personas detrás de la franquicia de James Bond. Asimismo, el guionista es el autor de las exitosas novelas.

La película se enfoca en los orígenes de Stephanie, una mujer adicta a la heroína y que lleva tres años trabajando como prostituta. Ella era una feliz estudiante universitaria que cayó en una espiral descendente debido a un terrible accidente aéreo que mató a todos los miembros de su familia. Gracias a un periodista de nombre Proctor (Raza Jaffrey), Stephanie se entera que sus padres y hermanos fueron víctimas de una bomba puesta en el avión por un terrorista islámico.

Stephanie se llena de ira y de valor para cobrar venganza y eliminar al asesino, no solo de su familia sino de todos los pasajeros del avión. Pero las cosas salen mal, ya que ella no posee las capacidades para convertirse en una asesina de terroristas. Es así que Stephanie termina siendo entrenada por Iain Boyd (Jude Law), un ex agente del MI6 e informante de Proctor, quien intenta convertir a esta adicta de personalidad depresiva, en una asesina financiada por los padres de una de las víctimas del ataque terrorista. 

Blake Lively, la actriz encargada de interpretar a Stephanie Patrick, luce irreconocible, logra un acento inglés que logra convencer y su interpretación fue más allá del deber (la actriz sufrió un accidente en el set de filmación que la llevó al hospital con un brazo lastimado). Lively le brinda vulnerabilidad a un personaje que dista de ser James Bond, ya que es torpe, posee escrúpulos a la hora de matar y comete muchas equivocaciones en el desarrollo de su misión. 

Pero el problema con esta cinta no tiene nada que ver con la interpretación de Lively. El ritmo de la venganza es un producto muy poco original, que sigue la línea de La Femme Nikita (de la cual tenemos dos películas y dos series de televisión), o de cintas protagonizadas por mujeres entrenadas para ser espías letales como Salt, Hanna (que también tiene su propia serie), Atomic Blonde, Red Sparrow o Anna

Una película de acción y espionaje debe tener elegancia y un buen ritmo, dos características que El ritmo de la venganza no posee, pese a que el título hace referencia a una de ellas. Esta es una cinta de tono oscuro y de ritmo torpe, cargada de lugares comunes (¿Cuántas veces se ha utilizado la canción Dream A Little Dream On Me en una película? ¿Por qué las mujeres espías deben usar pelucas, así su misión no lo amerite?). Si no fuera por la estupenda actuación de su protagonista, así como de los demás actores participantes, la primera película de Stephanie Patrick no hubiera logrado sobrevivir.