fbpx

El silencio diciente de Nadie sabe que estoy aquí

El actor de la serie Lost y el rostro de la portada del octavo álbum de la agrupación Weezer, protagoniza una cinta chilena acerca de un hombre solitario, triste y frustrado, con una hermosa voz y un pasado lleno de secretos
Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp

Gaspar Antillo /

Jorge García, Luis Gnecco, Alejandro Goic, Millaray Lobos, Gastón Pauls

El primer largometraje del chileno Gaspar Antillo nos cuenta la historia de un hombre que cuando era niño prestó su voz para que otro se hiciera famoso.

Cortesía Netflix

Jorge García, el actor nacido en Omaha, Nebraska, y de herencia cubana y chilena, se dio a conocer en las series de televisión Becker y Lost. Ahora, García protagoniza Nadie sabe que estoy aquí, la ópera prima del chileno Gaspar Antillo, producida por su compatriota Pablo Larraín (cuya cinta, Tony Manero, exploró la psique de un hombre obsesionado con lograr la fama imitando a otra persona).  

La cinta de Antillo, totalmente hablada en español, nos cuenta la historia de Memo (García), un hombre rotundo y con una fuerte fobia social, quien vive con su tío Braulio (Luis Gnecco, el actor de Neruda) en una casa a orillas del lago Llanquihue, ubicado al sur de Chile. Memo es una persona que casi nunca habla (recurso que sirve para ocultar el torpe español de García), y quien ayuda a su tío a manejar sus ovejas y a las diversas labores del hogar. A Memo también le gusta pintarse las uñas, fabricar unos trajes llamativos con la máquina de coser que posee, escuchar música con sus audífonos, bailar en las noches vestido con los trajes que confecciona y entrar a casas ajenas sin autorización. 

Este hombre triste y taciturno oculta un secreto, así como una hermosa voz. Cuando era pequeño, Memo (interpretado por Lukas Vergara) presentó una audición para ser cantante. El empresario musical que lo escuchó quedó impresionado con su talento vocal, pero no con su apariencia física. Es así que, Jacinto (Alejandro Goic), el ambicioso padre de Memo, aceptó el plan del empresario: utilizar la voz de su hijo para convertir al adolescente Ángelo Casas en toda una estrella y a la canción Nobody Knows I’m Here en un éxito, lo cual nos recuerda el escándalo suscitado por el dúo Milli Vanilli a comienzos de los 90. 

Un accidente lleva a Memo a tener que vivir solo. Sin embargo, pese a su resistencia, Marta (Millaray Lobos), la sobrina del proveedor de Braulio, logra entablar una relación con él. Dicha relación llevará a que el secreto de Memo salga a la luz.   

La película de Antillo se toma su tiempo (tal vez demasiado) para ir desarrollando la historia. Pero el ritmo pausado permite apreciar la gran belleza del paisaje chileno (fotografiada por Sergio Armstrong, colaborador habitual de Larraín) y acentúa la ternura y delicadeza con la que se aborda la historia de Memo, la cual está salpicada de situaciones que mezclan la fantasía con la realidad. Se destaca también la interpretación de García (quien canta con su propia voz el bonito tema musical que le da título a la película). El actor logra transmitir sin palabras (menos de treinta en toda la película), la rabia, la profunda tristeza, el resentimiento y la frustración por haber sido ignorado.