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Emma

La tercera versión para cine de la novela de Jane Austen acerca de una joven casamentera, toma lo mejor de sus predecesoras, para convertirse en un trabajo de una profunda belleza e inteligencia
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Autumn De Wilde /

Anya Taylor-Joy, Johnny Flynn, Angus Imrie, Mia Goth, Bill Nighy, Josh O’Connor

Cortesía de Universal

La tercera adaptación para cine de la encantadora novela de Jane Austen publicada en 1815, acerca de una mujer “hermosa, lista y rica”, que cree saberlo todo, pero que en realidad sabe muy poco sobre el amor, es tan pícara y graciosa como Clueless, la versión ambientada en la década de los noventa y protagonizada por Alicia Silverstone, y tan inteligente y hermosa como la versión que protagonizaría Gwyneth Paltrow en la misma década. 

La fotógrafa y directora de videoclips Autumn De Wilde, debuta en el cine con este largometraje, cuyo título incluye un punto después del nombre de su protagonista, interpretado por Anya Taylor-Joy, la chica precoz de Queen’s Gambit. Para los que no han leído la novela (¿Qué esperan?) la historia es la siguiente: Emma es una joven de veinte años de edad que vive en la Inglaterra victoriana con su padre hipocondríaco (Bill Nighy) y cuyo pasatiempo consiste en hacer de casamentera de sus amistades y allegados. Pero su afán por ayudar a todos a encontrar el amor, hace que ella no se dé cuenta de que tiene al amor frente a sus narices, encarnado en el Señor Knightley (Johnny Flynn), el mejor amigo y cuñado de Emma, y la única persona que se atreve a criticarla y decirle sus verdades.

El elegante sentido de lo visual de De Wilde, quien ha trabajado en los vídeos musicales de Florence And The Machine, Beck y The Raconteurs, se combina maravillosamente con la calidad literaria del guion adaptado de la neozelandesa Eleanor Catton, autora de las novelas The Luminaries y The Rehearsal. El resultado es una cinta muy respetuosa con respecto a la obra en la que se basa, pero al mismo tiempo, con el poder suficiente para comunicarse con los espectadores contemporáneos con elocuencia y relevancia. 

Sin embargo, el poder de esta nueva versión de Emma también radica en sus actores. Taylor-Joy sabe muy bien amalgamar la inocencia con la malicia, como lo demostró en The Witch, Split, Thoroughbreds y en la ya mencionada miniserie de Netflix. Por tal razón, esta es una Emma prácticamente maravillosa, a la que entendemos y queremos, pese a sus defectos. Mia Goth, la versátil actriz de Nymphomaniac, Suspiria y High Life, interpreta a la modesta y sencilla Harriet Smith con la complejidad y delicadeza necesaria para que el personaje no sucumba ante los estereotipos. Flynn, a quien vamos a ver encarnando a David Bowie en un anunciado proyecto, logra una muy buena química con Taylor-Joy, lo que permite que sintamos su ardiente deseo por ella, sin que nada sea explícito.

Asimismo, contar con el talento de Bill Nighy, Miranda Hart (la protagonista de esa tremenda serie británica conocida como Miranda), y Josh O’Connor (el príncipe Charles en The Crown), como actores secundarios, es algo tan valioso para esta película, como lo es la suntuosa fotografía de Christopher Blauvelt, la música de Isobel Waller-Bridge y David Schweitzer, y los bellísimos vestidos diseñados por Alexandra Byrne. 

La nueva versión de Emma logra capturar el espíritu de la novela de Jane Austen y, a la vez, es un trabajo de gran sensatez y sentimiento.