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En terapia con Justine Triet

Conversamos con la directora de Sybil sobre sus influencias, la psiquis femenina y cómo será su próximo proyecto
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“Quería diseccionar a esta mujer, indagar en lo profundo de su ser, en lo que no se muestra”, confiesa Justine Triet sobre su última película.

La ciencia ha demostrado que la mujer posee un desarrollo lingüístico más avanzado que el hombre. Tal vez por eso la directora Justine Triet es una gran conversadora. El problema está en poder seguir su ritmo. Quien la entrevista es un hombre que no alcanza a abordar todas las capas de significado inherentes a su discurso, el cual se parece mucho a sus películas: complejo, apasionado, multidimensional y con muchas tonalidades.

Triet nos habla de Sibyl, su tercer largometraje, cuyo título hace referencia a la diosa de la madre tierra y a la paciente psiquiátrica encarnada por Sally Field en la famosa película realizada para la televisión en los años 60 (aunque con una inversión de dos letras).

Sibyl es una cinta sobre una terapeuta obsesionada con su paciente, que mezcla de manera indiscriminada una línea narrativa con alusiones y saltos al pasado y que juega con la ficción, la realidad y la metaficción, al igual que David Lynch lo hizo con Mulholland Dr. e Inland Empire, así como Tom Ford con Nocturnal Animals o Abel Ferrara con Dangerous Game, donde los límites de la representación y la realidad se confunden. 

Ellen Burstyn no quería protagonizar la película Alice Doesn’t Live Here Anymore de Martin Scorsese, porque creía que un hombre como él no podía entender a una mujer como Alice. Ante eso, Scorsese dijo: “No sé nada de las mujeres, pero quiero aprender”. ¿Qué podemos aprender sobre la mujer en tu película?  

Triet: El objetivo de Sibyl consistía en diseccionar a esta mujer, indagar en lo profundo de su ser, en lo que no se muestra. Hay un autocontrol característico tanto del personaje como de Virginie Efira, la actriz que la representa. Asimismo, esta es una exploración de Justine, la directora, y de Sibyl, el personaje.

Hablando de Ellen Burstyn, ella protagonizó Providence, que tiene mucha afinidad con Sibyl. También noto la influencia de Woody Allen, especialmente con Another Woman. ¿Estas influencias son conscientes? ¿Hay otras?

Triet: Hay una resonancia con Resnais, quien abordaba el pasado y el presente de una forma no académica. Soy muy cuidadosa al mezclar los tiempos. El choque del pasado con el presente se da de una forma accidentada. El montaje reduce las escenas, pero también las mezcla. El montaje es mezcla, así el guion nos presente las situaciones y los tiempos de una manera estructurada y meticulosa. Woody Allen también está presente. Me encanta Blue Jasmine. 

John Cassavetes hacía películas centradas en las emociones y no tanto en las acciones, y con los actores como eje central. Con Virginie Efira, una actriz de amplio rango actoral, ya habías trabajado en la comedia romántica Victoria. ¿Cómo fue trabajar con ella para lograr transmitir toda esa fuerza e intensidad? 

Triet: La cercanía entre las dos influyó mucho. Ella no hubiera rodado esas escenas de sexo o esas situaciones extremas si no hubiera sido entre amigas. La relación de confianza ayudó mucho. Para mí, Cassavetes fue el primer director que me motivó a hacer cine, el motor que me impulsó. De él aprendí que, a pesar del hecho de ser amiga de mi actriz, a veces como directora tengo que ser cruel. Hay escenas duras que lo justifican. Al actor le gusta que lo observemos y le llevemos a estados extremos, siempre y cuando no sea un juego perverso y haya confianza.     

Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis, formula una famosa pregunta: ¿Qué quieren las mujeres? ¿Qué quiere Sibyl, qué quiere Margot y qué quieres tú?

Triet: ¿Qué quiere Sibyl? Quiere liberarse de un peso. Sibyl tuvo un hijo a espaldas de Gabriel, su pareja. Ella quiere perdonarse y perdonar a través de la escritura. Está subiendo una montaña y quiere llegar a la cima. Sibyl vive un mundo de violencia y mentiras. Selma le pregunta si fue deseada y ella le miente porque se las quiere arreglar con la realidad. 

¿Qué quiere Margot? Ella tiene una gran necesidad de autoestima. Ella quiere valorarse a sí misma y sobrepasar sus orígenes sociales

¿Qué quiere Justine? Atravesar un proceso creativo y de escritura para ver la realidad que quiere ver y no la realidad como es. Quiere un mundo según su ideal. Ella debe aceptar y adaptar esa realidad mediocre y banal de su vida. 

¿Cuánto te debo por la terapia? [Risas]

Tu cine me recuerda mucho a Jane Campion, una directora preocupada por explorar la psique femenina. ¿Es esta también una constante en tu obra? ¿Qué otras constantes podemos encontrar?  

Triet: La constante de la psicología está presente en mi obra. Pero también está presente otra constante: una preocupación por las tonalidades que tiene la realidad y los personajes. Los personajes no son buenos o malos. Hoy en día hay una gran tendencia a la reducción. Twitter y Facebook nos enseñaron a decirlo todo con cinco palabras, y esto se aplica también a los encuentros y a las relaciones. Es por esto que historias como las de Sibyl están desapareciendo o se están contando de una forma diferente. 

¿Qué ocurre en el pasado y cómo se liga con el futuro? Me preocupa la misma realidad de formas diferentes. Mis personajes son complejos. La historia nos sorprende y da giros a cada momento. Es una cuestión de capas y tonalidades. 

¿Qué hay en el futuro para Justine?

En este momento, creo que estoy en un punto de culminación. Para mi próxima película también quiero abordar a una mujer, pero quiero salir de la ciudad. Quiero entrar en contacto con lo salvaje, con la naturaleza.